Carnívoros entre las sombras

Rubén Vives, de Ecologistas en Acción, coloca una de las cámaras de fototrampeo con las que se realizan los muestreos; a la izquierda, un zorro captado por la cámara./ EEA
Rubén Vives, de Ecologistas en Acción, coloca una de las cámaras de fototrampeo con las que se realizan los muestreos; a la izquierda, un zorro captado por la cámara. / EEA

Ecologistas en Acción 'captura' en la Sierra de La Pila unas poblaciones de carnívoros «bien representadas» y celebra la ausencia de gatos domésticos, grandes enemigos de la biodiversidad

Pepa García
PEPA GARCÍA

En el Parque Regional de la Sierra de la Pila está citada la presencia de muchos mamíferos carnívoros. «Había citas hasta de lince a principios de los años 90. Aunque un muestreo realizado hace dos décadas lo descartó», cuenta Rubén Vives, de Ecologistas en Acción, que acaba de realizar, junto a un equipo de voluntarios «especializados y con experiencia», un muestreo de mamíferos carnívoros en la parte oriental de la Sierra de la Pila. El objetivo es 'retratar' a una fauna que se oculta entre las sombras y que es básicamente de hábitos nocturnos.

La actividad, incluida en el programa de fomento del voluntariado de la Dirección General de Medio Natural, ha permitido constatar la presencia de cuatro de los cinco carnívoros que habitan en la mayor parte de las masas forestales de la Región: «Las cámaras de fototrampeo nos han permitido captar tejones, ginetas, garduñas y zorros. El gato montés no ha aparecido, pero no es determinante para descartar su presencia, porque es una animal muy esquivo, sobre todo cuando detecta a los humanos», explican a modo de resumen los voluntarios que han participado en el muestreo.

Además, los dispositivos, instalados durante más de 20 días, tampoco han conseguido registrar la presencia de turones y comadrejas, algo que tampoco extraña a los autores de este estudio. «Hace por lo menos 25 años que no existen citas de estas dos especies, ni siquiera por la detección de huellas o excrementos», asegura Vives.

Las cámaras detectan garduñas, ginetas, tejones y zorros en los muestreos

Estos proyectos «permiten alinear las necesidades de gestión del espacio natural con iniciativas que ponen en valor una fauna bastante desconocida»

Este voluntariado ambiental, aunque de un perfil más técnico, «permite alinear las necesidades de gestión del espacio natural con este tipo de iniciativas encaminadas a contribuir a la educación ambiental de la población. Además, sirven para poner en valor ante la sociedad una fauna bastante desconocida porque es difícil de ver habitualmente, pero que está ahí y tiene una misión ecológica muy importante. Es una herramienta doble, en este sentido, y hay que agradecer el trabajo de los colectivos voluntarios, porque las aportaciones que reciben apenas les dan para pagar los seguros de los participantes y el material más básico. Es un trabajo altruista y hay que reconocer su esfuerzo», analiza Miguel Chamón, director del Parque Regional de la Sierra de la Pila.

A este respecto, Chamón considera que el seguimiento de especies de fauna en los espacios naturales es de una «importancia elevada» a la hora de decidir medidas para la gestión del parque y contar con información actualizada. Aunque no sirve a efectos estadísticos, porque solo constata la presencia de unas determinadas especies en zonas puntuales, es «bastante buena a escala de parque y para complementar los datos que se recogen a nivel regional».

En la misma cuestión indice Rubén Vives, que asegura que estos muestreos no facilitan datos sobre las dinámicas poblacionales -si la especie está en expansión o retroceso-, ni los territorios que abarcan o las densidades en el espacio natural, «aunque es importante saber lo que hay en cada sitio, a la hora de marcar objetivos enfocados a la mejora de las poblaciones de esas especies y, en particular, las amenazadas, entre ellas, el tejón, el turón y el gato montés, que ya están en el catálogo de especies amenazadas de la Región, por ejemplo».

13 puntos de control

Con casi 9.000 hectáreas, sin contar el terreno forestal de la sierra que no está incluido en el parque regional, muestrear las poblaciones de mamíferos carnívoros de La Pila es una 'misión imposible' para un voluntariado ambiental como este. Partiendo de esa base y conscientes de las limitaciones, Ecologistas en Acción ha instalado trece puntos de fototrampeo en la parte oriental de la sierra: en los parajes de La Zarza, Peña Zafra, Fuente La Higuera, Cabezo Turra, Puerto Frío, Peña de Los Gatos, Barranco del Deán y Pozo Félix.

Las cámaras, dotadas de infrarrojos y sensores de movimiento, se sitúan en puntos de áreas forestales de vegetación cerrada y zonas en las que se detectan sitios de paso, «normalmente en zonas de barrancos y de mucha pendiente, que usan muchas especies»; además, se colocan a una distancia de, al menos, 2 km. entre un control y otro, porque «estos animales se desplazan bastante y sus territorios de campeo son considerablemente amplios», va detallando Rubén Vives.

Las máquinas se programan, normalmente para que graben vídeos de 5 segundos, para que capten los animales (aunque pasen muy rápido) y no se agoten las baterías, ya que «ahora son muy sensibles y una hierba que se mueva con el viento, o moscas y abejas en vuelo las activan». Después de entre 3 y 4 semanas, el equipo de voluntarios recoge las cámaras y visiona las grabaciones para extraer la información que, luego, incluirá en el informe que entregará a la Dirección General de Medio Natural en breve.

En este caso, «de las trece cámaras que pusimos, una falló y otra nos la robaron, con lo que habrá que repetir esos dos puntos de muestreo». Sobre el hurto, que siempre tratan de prevenir poniendo los dispositivos en lugares escondidos, explican desde Ecologistas en Acción: «Te cuestan el dinero y no sirve para nada, porque estas cámaras llevan unos códigos para activarlas. Quienes se las llevan no pueden ni ver las imágenes grabadas», lamenta el contratiempo y la faena que supone para las arcas de la asociación.

Satisfechos con los resultados obtenidos, reconoce que «esperábamos encontrar los cinco carnívoros más o menos distribuidos por todo el territorio regional: garduña, gineta, tejón, zorro y gato montés». Los datos muestran una relativa abundancia de garduña; insinúan menor presencia de la imaginada de gineta y zorro; y constatan que el tejón habita este parque regional, aunque se intuye que no es muy abundante. Van desgranando la información recopilada.

Por desgracia, el gato montés, «la más valiosa» de las cinco especies de carnívoros que ocupan los territorios forestales regionales, no ha dado la cara «todavía. Probablemente es insuficiente el muestreo para un animal tan escurridizo», aunque tanto Vives como Chamón están convencidos de que La Pila alberga poblaciones de esta especie. «Lo más probable es que sí haya, porque hay constancia de su presencia en zonas como El Valle, donde se han detectado excrementos y también algún ejemplar atropellado», afirma el director de La Pila y El Valle. Vives añade que «las poblaciones de gato montés, en declive en la Región, probablemente pasarían a estar en peligro de extinción en una futura revisión» de la fauna regional, pero reconoce que actualmente ha sido detectada también en puntos de Altaona, Escalona, La Muela-Cabo Tiñoso y la sierra de Almenara, por ejemplo. Además, aunque una de las amenazas que se cierne sobre el gato montés es su hibridación con el gatos doméstico, asegura que en la Región no se han detectado problemas de este tipo. «Aquí el principal peligro son los atropellos, y también el uso ilegal de venenos, que sigue existiendo y causa estragos en especies sensibles».

Entre los datos «muy interesantes» que Ecologistas en Acción extrae de este muestreo en La Pila, está que no han detectado actividad de gatos domésticos en la zona explorada, probablemente porque «el montés depreda sobre el doméstico, sobre todo sobre jóvenes y hembras». Y celebran esta buena noticia porque «el gato doméstico es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en los espacios forestales en los que se instala. Son unos depredadores increíbles y una muestra de la afección que la actividad humana próxima tiene sobre estos espacios».

Igualmente, les sorprende que no haya aparecido ningún lirón careto, «muy común en las áreas perimetrales del parque y más próximas a los núcleos habitados, y es muy sorprendente porque el lirón careto es una especie muy forestal». La ardilla, bastante común en nuestros territorios, no ha aparecido en mucha abundancia, quizá porque «son especie presa de otras presentes, como la gineta, el azor o el cárcavo», también habitantes de La Pila. Y, por supuesto, uno de los protagonistas de los vídeos obtenidos en el muestreo es el omnipresente jabalí, que aparecen en solitario, en pareja y hasta en piara.

Aunque no han salido en las imágenes por los lugares escogidos para instalar las cámaras, también les consta la presencia de cabra montés y muflón del Atlas en La Pila. Y denuncian que «hace poco aparecieron dos cabras montés abatidas por cazadores furtivos».

Sobre el turón y la comadreja, no duda de que una futura revisión del catálogo de especies amenazadas debería catalogarlas como especies en peligro de extinción o, incluso, «extinguida», cita en el caso del turón. Además, reclama la necesidad de que se hagan este tipo de trabajos de forma periódica para comparar los datos y saber las dinámicas de las poblaciones que permitan implementar medidas para favorecer su preservación.

No obstante, concluye optimista Rubén Vives, «en principio, las comunidades de mamíferos carnívoros están bien representadas en la Sierra de la Pila».

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