Las aves esteparias descienden en picado

Bello ejemplar de águila perdicera ('Aquila fasciata'), una de las especies de rapaces que campea por la Región y cuyas poblaciones se están recuperando./LVGráfico
Bello ejemplar de águila perdicera ('Aquila fasciata'), una de las especies de rapaces que campea por la Región y cuyas poblaciones se están recuperando. / LV

La Dirección General de Medio Natural está en vías de aprobar un plan de recuperación y conservación para frenar el declive de estas especies

Pepa García
PEPA GARCÍA

Las especiales condiciones biogeográficas y la diversidad de ambientes y hábitats naturales de la Región de Murcia favorecen una enorme riqueza vegetal y animal en los 11.317 km2 de territorio regional. Punto caliente de la biodiversidad a nivel europeo, lo es especialmente en cuanto a presencia de aves se refiere. Dada la importancia de la comunidad ornitológica en nuestro territorio, el Programa de Seguimiento Biológico de Especies de Fauna Amenazada que desarrolla la Oficina de Impulso Socioeconómico (Oisma) de la Dirección General de Medio Natural realiza censos y seguimientos de un nutrido número de especies de aves catalogadas como amenazadas a nivel regional, nacional e internacional, o incluidas en listas rojas de organismos internacionales por su escasez y declive poblacional.

Precisamente la variedad de ecosistemas representados en la Región -forestales de montaña, extensas zonas de cultivo de secano similares a las llanuras esteparias, vegas con ríos y afluentes, humedales y ecosistemas litorales e insulares- favorece tanto la presencia de aves rapaces forestales y rupícolas, como esteparias, marinas y acuáticas. Grupos, todos ellos, sobre los que desde la Dirección General de Medio Natural se realiza un seguimiento y de los que, según los datos de los últimos Anales de Biología del Catálogo de las Aves de la Región de Murcia (enero, 2017), se estima en «339 las especies presentes en nuestro territorio, de las que 255 son habituales y no exóticas».

339
especies de aves están presentes en Murcia según los Anales de Biología del Catálogo de Aves de la Región. 255 de ellas son habituales y no exóticas, y un centenar son acuáticas.
1.870
parejas reproductoras de 14 especies fueron censadas en 2017 en las Salinas y Arenales de San Pedro.

En líneas generales, en el caso de las aves rapaces rupícolas sobre las que se centra el seguimiento biológico, «la mayoría de las especies se han recuperado en los últimos años y, en la actualidad, las poblaciones permanecen estables», afirman los responsables del programa de seguimiento. No ocurre lo mismo con las aves esteparias, especies singulares con alto interés de conservación, cuya «tendencia poblacional es descendente, por lo que la Dirección General de Medio Natural está en vías de aprobar el Plan de Recuperación y Conservación de Aves Esteparias de la Región, que intentaremos llevar al siguiente Consejo Asesor de Medio Ambiente», según indican. Su principal objetivo es el de proteger sus hábitats naturales (cultivos de secano, sobre todo llanuras cerealistas y estepas arbustivas de tomillares, saladares y espartales), evitando su transformación y el cambio de usos del suelo, así como fomentando los cultivos tradicionales. No en vano, este grupo es uno de los más amenazados a nivel mundial y ya en 2016 se puso en marcha la convocatoria de ayudas de protección de estas aves con el respaldo de 107 agricultores y sus 11.925 hectáreas.

La gaviota de Audouin se recupera y llega en 2017 a las 442 parejas reproductoras en las Salinas de San Pedro

La isla Grosa se convierte en dormidero mediterráneo de relevancia para el cormorán moñudo

El número de parejas reproductoras de cernícalo primilla llega a 150 y se cuadruplica desde 2005

También estables permanecen las poblaciones de aves marinas y acuáticas, con fluctuaciones puntuales en algunas de las especies objeto de seguimiento. Como dato curioso, las aves acuáticas, bioindicadores de salud de los ecosistemas que habitan, son el grupo más numeroso en la Región, con un centenar de especies presentes, casi un tercio de las que hay en toda la Región.

La malvasía cría por primera vez en Santomera

Paradójicamente para una región semidesértica, dada la diversidad de ecosistemas húmedos, la riqueza y diversidad de aves acuáticas es alta y, dentro de los censos, hay 40 especies objeto de seguimiento, 16 de ellas prioritarias. Así, se realizan seguimientos en 35 humedales, de los que 26 son prioritarios. De todos los humedales estudiados, el de mayor riqueza es el de las Salinas y Arenales de San Pedro, que alberga 1.870 parejas reproductoras de 40 especies diferentes, según los últimos datos de 2017.

Asimismo, el de mayor riqueza específica es las Lagunas de Campotéjar (Molina), donde cría la malvasía cabeciblanca, especie en peligro de extinción de la que se mantienen 18 parejas reproductoras (también en Las Moreras y las Salinas de Alhama); y que este año ha criado por primera vez en el Embalse de Santomera, detalla el informe de seguimiento.

Otro de los datos destacados del último seguimiento anual realizado este año es el regreso de la gaviota picofina a las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.

Ejemplar de cernícalo primilla ('Falco naumanni'), cuya presencia ha crecido en la Región.
Ejemplar de cernícalo primilla ('Falco naumanni'), cuya presencia ha crecido en la Región. / Ángel Sánchez

400 cormoranes moñudos, en isla Grosa

En cuanto a las aves marinas, un grupo diverso considerado por la UICN como globalmente amenazado, destaca el aumento del número de ejemplares de cormorán moñudo en la colonia de isla Grosa, entre las especies prioritarias de la Región, que se ha convertido en un dormidero de gran relevancia en el Mediterráneo y donde se han llegado a censar 400 ejemplares en 2016. En 2017, «se ha hecho por primera vez un censo exhaustivo por toda la costa acantilada, y se han localizado 12 parejas reproductoras en isla Grosa (frente a las dos de 2005), cinco en la costa de Cartagena, dos en Mazarrón y uno en Águilas».

La presencia de gaviota de Audouin ha crecido. Tras una caída a partir de 2005 (con 1.200 parejas en isla Grosa) hasta su práctica desaparición en 2009, desde su establecimiento inicial en las Salinas de San Pedro, en 2001, el programa de seguimiento de Medio Natural ha contabilizado este año hasta 442 parejas reproductoras en el espacio protegido. La población de paíño europeo «permanece estable, con una estimación de 866 individuos y 130 parejas reproductoras en las Islas Hormigas».

Como dato negativo, los censos reflejan la regresión de las poblaciones de pardela cenicienta, que solo cría en la isla de las Palomas y que, desde 2009, con un centenar de parejas reproductoras, ha ido disminuyendo su tasa de crecimiento hasta ser negativa. La regresión de la especie, generalizada en toda la Península, «también puede deberse a la plaga de cochinilla algodonosa que afecta a las paleras, ya que son su refugio y retienen el suelo. Este año se ha constatado que tres cuevas se han desplomado y doce nidos controlados estaban vacíos», señalan desde la Oisma.

El aguilucho cenizo no alza el vuelo

En el caso de las aves esteparias, de las que Medio Natural incluye como especies prioritarias la avutarda, el cernícalo primilla, el aguilucho cenizo, el sisón, la ganga ortega, la alondra ricotí y la ganga ibérica, el dato más alentador es el del cernícalo primilla. Especie en peligro de extinción y que nidifica en caseríos abandonados del Altiplano, las pedanías altas de Caravaca y Lorca, el Cagitán, los Saladares del Guadalentín y Ajauque y Rambla Salada, su población ha pasado de contar con 41 parejas reproductoras en 2005 a las 150 del actual censo, casi cuatro veces más.

En el polo opuesto está el aguilucho cenizo, del que en los años 90 había 37 parejas y, a lo largo de la última década, solo se ha constado la reproducción de una pareja en 2014 y otra el año pasado. Además, de las siete especies esteparias amenazadas, cinco son vulnerables a nivel nacional y, en la Región, dos están en peligro de extinción, cuatro son vulnerables y una fue declarada extinta en 1995. «La situación más preocupante es la de la alondra ricotí, con poblaciones muy reducidas, y el sisón», según el informe.

La chova piquirroja pierde terreno

Por último, en el grupo de las rapaces rupícolas, del que hay en la Región 19 especies nidificantes y que se encuentran en lo alto de la cadena trófica, destaca entre las especies amenazadas la espectacular recuperación de la comunidad de buitres leonados que, extinguido en los años 70 en la Región, ha alcanzado en 2017 las 184 parejas reproductoras, establecidas en las montañas de Moratalla y Caravaca, y la lorquina Sierra del Gigante, además de algunos ejemplares en dispersión en la comarca del Altiplano.

Anillamiento de un cormorán moñudo en la Región.
Anillamiento de un cormorán moñudo en la Región. / A. Sallent / Anse

En el extremo opuesto de este grupo está la chova piquirroja, que, según los últimos datos, sigue una tendencia negativa y, solo en la Sierra de la Pila, el número de parejas reproductoras ha pasado de 100 (años 90) a las 38 actuales.

Por el contrario, permanecen prácticamente estables las águilas reales, con 55 parejas en la Región en 2017 frente a las 42 de 2002, «lo que supera los datos históricos de hace 20 años». También las águilas perdiceras, en peligro de extinción, que suman 27 parejas reproductoras este año frente a las 18 presentes en los años 90. «Sus poblaciones se han estabilizado, tras el ligero incremento que se produjo hace unos años», resumen los técnicos responsables de los seguimientos de aves amenazadas. Y achacan la mejoría de este grupo a la mayor disponibilidad de alimento (carroña y especies presa), lo que ha incrementado su capacidad de cría.

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