Las anguilas nadan con calma

Paz Parrondo (de pie) y David Verdiell recogen algunas de las nasas instaladas en los muestreos de primavera. / Guillermo Carrión / AGM

Se extienden por todos los ambientes de la cuenca del Segura entre Murcia y Beniel, con predilección por las acequias, pero sus poblaciones todavía son muy escasas

Pepa García
PEPA GARCÍA

Hay motivos para la alegría, aunque no para la euforia. Las tres primeras campañas de muestreo llevadas a cabo por la asociación Columbares, dentro del 'Proyecto Anguila' -con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, el Ayuntamiento de Murcia y el Servicio de Pesca y Acuicultura de la antigua Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente-, han certificado el regreso y la presencia de la anguila europea en los tres ambientes que se han estudiado: el río Segura, las acequias y los azarbes de la Huerta de Murcia. Una buena noticia para festejar el Día Mundial del Medio Ambiente que se celebró ayer, ya que 'Anguilla anguilla', en peligro crítico de extinción a nivel mundial, se declaró extinta del Segura en los años 90, donde volvió a reaparecer hace tan solo cinco años.

Sin embargo, advierte David Verdiell, biólogo y parte del equipo del 'Proyecto Anguila', que coordina la también bióloga Paz Parrondo, «queda mucho por hacer». A falta de las dos tandas de muestreo de la campaña de verano, que completarán los datos de todo un año, es verdad que, «por un lado, la anguila ha vuelto a colonizar los tres ambientes, pero la especie es todavía muy poco abundante».

Según las estimaciones de población de Parrondo y Verdiell, en base a las capturas realizadas hasta la fecha, «la densidad máxima ronda los 4 individuos por cada 1.000 m2». Una cantidad ridícula si se compara con la que el Plan de Recuperación de la Anguila de la Comunidad Valenciana «establece como óptima: una densidad de entre 35 y 70 individuos por cada 1.000 m2, y aquí estamos aún muy lejos de esa cifra; las densidades son mínimas», certifica Verdiell.

No obstante y aunque para llegar a unas conclusiones consistentes hace falta prolongar el estudio, «en los tres ambientes, la condición somática de los ejemplares -estado de salud que se obtiene de la relación entre la longitud y el peso de cada individuo- es igual. Lo que significa que, 'a priori', el hábitat es suficientemente bueno y la especie está bien en todos ellos (río, azarbes y acequias)».

El análisis de los muestreos realizados hasta la fecha, con las autorizaciones y colaboración de la Confederación Hidrográfica del Segura y la Junta de Hacendados de Murcia, permite al equipo del 'Proyecto Anguila' sacar conclusiones preliminares. Una de ellas es que la anguila es más abundante en las acequias, sobre todo en la acequia mayor Aljufía, que también presenta los ejemplares de mayor tamaño. «Seguramente tendrá que ver con que en la Aljufía todavía quedan muchas pozas de antiguos molinos (hay tres o cuatro en un kilómetro de acequia) y precisamente estas son zonas de refugio de la especie, porque se mantienen con agua cuando se desecan estos canales», analiza el equipo de 'Proyecto Anguila'. Además, han encontrado en esta acequia mayor los 4 ejemplares de anguila plateada capturados durante las tandas de muestreos -dos por estación-. «La mayor parte de las anguilas que entraron en las nasas eran individuos en fase amarilla, es decir, no maduros sexualmente, que están en la primera etapa de colonización de nuevas zonas y que presentan tasas de crecimiento elevadas. Las plateadas (ejemplares maduros sexualmente y preparados para iniciar la migración al mar de los Sargazos) solo representaron el 5% del total de anguilas capturadas, alrededor de 80», detalla Verdiell.

Otra de las conclusiones, tras estudiar los datos, es que, «si bien en los azarbes también hay una abundancia relativamente elevada de anguilas, su talla es más pequeña», una circunstancia que Verdiell considera que puede deberse al hecho de que sean ambientes con una lámina de agua menor, más reducidos. «En el caso de los peces es una circunstancia que se suele dar muy a menudo y es que adaptan su crecimiento al hábitat en el que están, es decir, se desarrollan hasta la talla que les permite el entorno en el que viven, aunque haya mayor disponibilidad de alimento», aclara el especialista en ictiofauna.

Además, los datos reflejan un incremento muy significativo en la cantidad de individuos capturados en fechas posteriores a las crecidas del Segura, tras las intensas lluvias de diciembre de 2016 y enero de 2017. «Esto se debe sobre todo al efecto llamada del agua dulce en la desembocadura del río, que actúa como señal química para que las anguilas jóvenes inicien el remonte del Segura», aclara el equipo de 'Proyecto Anguila'.

Funcionalidad de la rampa

Ahora, a punto de iniciar la campaña de verano -la primera tanda se desarrollará del 19 al 23 de febrero-, Paz Parrondo y David Verdiell subsanan los problemas de la red preparada para testar el uso de la rampa instalada en el azud de la pasarela Manterola -un proyecto pionero a nivel nacional y para el que probar su funcionalidad ayudaría a generalizarlo, dado lo reducido de su coste-. «Intentamos instalar el sistema de redes en abril, pero había un problema de diseño. Ahora lo hemos arreglado y queremos ponerlo en el siguiente muestreo, con la ayuda de voluntarios del Instituto de Piragüismo de Murcia», avanza Paz Parrondo.

Medidas de recuperación

Mientras que no se elabora el plan de gestión de la especie amenazada, a la que obliga la legislación una vez constatada su presencia en el Segura y la red de riego de Murcia, los especialistas de Columbares recomiendan una serie de medidas para favorecer la conservación y la recuperación de las poblaciones de anguila europea. En primer lugar y aprovechando la predisposición mostrada por la Junta de Hacendados, «que no se produzcan cortes de agua muy prolongados, haciendo pequeñas sueltas cada semana en la red de riego, casi 500 km. de cauces solo en la Huerta de Murcia y un hábitat muy importante para la especie». Así, explica Verdiell, «se evita que se pudra el agua que queda en las pozas y acabe con la consiguiente muerte de la fauna». Igualmente, destaca que han detectado amplia presencia de fauna invasora, sobre todo en el río y los azarbes: el cangrejo americano, muy extendido en los tres ambientes, que ha colonizado, y los galápagos exóticos, especialmente el de oreja amarilla. Sin embargo, apuntan que «sería relativamente sencillo hacer despesques para controlar la población de carpa, muy abundante y con ejemplares muy grandes en los azarbes, una especie que compite con la anguila por el alimento y empeora la calidad del hábitat» al remover y enturbiar los fondos.

No obstante, para el mes de noviembre esperan tener listo el informe para el Servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad con recomendaciones generales, que también harán llegar a la Junta de Hacendados, desde donde «han mostrado su interés y apoyo al proyecto, para que sean conscientes de la problemática».

Además, desde Columbares manifiestan su satisfacción porque han constatado la presencia de otras dos especies de fauna autóctona en la red de riego de la huerta, el galápago leproso y el barbo gitano o del Sur.

Territorio agrícola milenario

Al acto de celebración del Día del Medio Ambiente que promovió ayer la Junta Vecinal de Cabezo de Torres y que acogió el Centro Multiusos de la pedanía, también acudió como invitada la asociación Huerta Viva, defensora de «un territorio agrícola milenario, en el que es fundamental el aprovechamiento que se hace del agua, y más en una zona con déficit hídrico», comenta Virginia Pina Mingorance, bióloga y educadora ambiental, además de miembro de Huerta Viva.

Junto a un repaso a cauces de la red de riego que existen en la zona de Cabezo de Torres, algunos de los cuales conservan parte de su esencia en los tramos que permanecen sin entubar (la acequia de Cabezo de Torres, Churra La Nueva y La Vieja, del Caracol y Zaraíche), clamó por la conservación y recuperación de bienes patrimoniales asociados a la Huerta, como «molinos o casas torre, que se están cayendo sin que el Ayuntamiento haga nada, incluso estando protegidos», cuenta y hace referencia al último caso, el de la Torre Falcó, en Espinardo.

Virginia Pina destaca el importante papel que tiene la huerta en «la preservación del paisaje y en unas tradiciones asociadas a la vida en ella: una agricultura de autoconsumo, muy variada, en minifundios separados por setos naturales de frutales. Eso es lo que nos legó y se ha mantenido hasta hace unos años». Además, desde Huerta Viva defienden el papel de refugio de la fauna que cumple este espacio tradicionalmente agrícola. «No hay más que ver como muchas de las aves tienen un nombre distinto en la Huerta», afirma Pina, y recuerda la merla (mirlo), el verdolor (verderón), la gafarrilla (verdecillo), la perputa (abubilla) o el colorín (jilguero); y también la vida que la red de riego ha dado siempre a peces, anguilas, anfibios y algunos reptiles. Igualmente, recuerda que los murciélagos han ejercido siempre en la Huerta de Murcia, «un papel importante en el control de plagas».

Esta bióloga entregada a la causa de preservar el legado singular que es la Huerta recuerda a la ciudadanía que, además de funcionar como cinturón verde, atemperando el clima y absorbiendo CO2 en un escenario de futuro gris por el cambio climático, los millones de metros cuadrados de su suelo fértil son un tesoro a preservar y que estamos enterrando bajo el hormigón, «mientras que China, consciente de que solo un 11% de la tierra del planeta es fértil, no deja de comprarlo en otros continentes como África». Así, Pina recuerda que su principal amenaza es «la expansión urbanística», que propone paralizar, y la percepción negativa que se tiene de ella. «Cuando voy a los colegios y pregunto quién cultiva, ningún niño se atreve a levantar la mano, les da vergüenza. Solo cuando termino la charla sobre el importante papel de la Huerta y el regadío tradicional como generadores de paisaje de calidad y biodiversidad, los niños se acercan a decírmelo».

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