Amplían la búsqueda de la ranita meridional

Una ranita meridional ('Hyla meridionalis') sobre la basura acumulada en la zona de la Albufera del río Adra (Almería). / Emilio González

Cinco autonomías, y las ciudades de Ceuta y Nador buscan a la amenazada 'joya esmeralda' para constatar las causas del declive de sus poblaciones en el sureste, extremo de su área de distribución

Pepa García
PEPA GARCÍA

Al menos un centenar de voluntarios de dos continentes, siete provincias y las dos ciudades autónomas españolas se vuelcan durante 2018 y 2019 en ampliar la búsqueda de la ranita meridional ('Hyla meridionalis') para realizar el segundo censo con el objetivo de dar seguimiento a los datos recabados en 2016 en Almería y Murcia, cuando se detectó un importante declive de las poblaciones conocidas de esta especie en ambas provincias con respecto a las citas históricas de entre 1980 y 1990.

«De las 70 estaciones muestreadas, la mayoría con presencia histórica de ranita meridional, solo 8 dieron un resultado positivo, lo que supone un declive de más del 80% de las poblaciones en el extremo suroriental de su área de distribución», afirma Mariano Paracuellos, coordinador del 'Proyecto Hyla del Sureste' y miembro de una de las entidades participantes, la Estación de Anillamiento Lorenzo García (Ealg), en Almería.

Los censos

Dónde
Hasta 100 estaciones de las provincias de Murcia, Almería, Alicante, Albacete, Granada, Málaga y Gran Canaria, y las ciudades de Ceuta y Nador (Marruecos).
Cuándo
Hasta enero de 2019.
Quiénes
Más de 100 voluntarios de la Estación de Anillamiento Lorenzo García (Ealg) y Serbal, de Almería; Ecologistas en Acción, Sociedad de Estudios Biológicos Iberoagricanos (Sebi) y Asociación Herpetológica Murciana (Ahemur), de Murcia; Buxus, Asociación Herpetológica Granadina, Aula de Naturaleza Valparaíso y Agnaden, de Granada; Guelaya y Sebi, de Melilla; y Anse y Asociación Herpetológica Española (AHE), en Albacete y Alicante.
Contactos
Coordinador general (mparacuellos@gmail.com); Murcia (estudiosiberoafricanos@gmail.com); Almería (mauriciosanta@serbal-almeria. com); Granada, costa (fernando_alcalde@hotmail.com) e interior (juanra@ugr.es); Málaga (jcatienzafuerte@gmail.com); Albacete (araar@asociacionanse.org); Alicante (fsmarcos69@gmail.com); Nador y Melilla (melilla@ecologistasenaccion.org); Ceuta (natrix27@gmail. com); y Gran Canaria (mdionisio@koppert.es).

La ranita meridional, el anfibio más pequeño de Europa (5 cm. de longitud) y una de las dos especies de ranas arbóreas de la Península, es muy sensible a los cambios en su hábitat, por eso la equiparan los herpetólogos al 'canario del minero' de los amenazados humedales.

La contaminación por pesticidas, fertilizantes y otros insumos utilizados en la agricultura intensiva; la transformación de los hábitats por la urbanización de sus espacios, su conversión en cultivos o la acumulación de basuras y vertidos; la extracción masiva de agua que hace desaparecer las charcas en las que cría y habita; y las especies invasoras son algunas de las amenazas que están perjudicando a esta especie, cuyo declive se ha comenzado a detectar en los extremos de su área de distribución, que además son los territorios más áridos de Europa: Almería y Murcia. «Incluida como especie protegida pero sin ningún grado de amenaza porque es una especie abundante en Europa y entre Extremadura y Cádiz, donde están las principales poblaciones de la que es su área de distribución en la mitad sur peninsular, es en el borde de estas zonas donde antes se detectan las afecciones. Es una advertencia de lo que puede llegar a pasar en el resto del territorio que ocupa», advierte Paracuellos haciendo referencia a los nefastos datos obtenidos en el último muestreo.

Una pareja de ranita meridional (‘Hyla meridionalis’), en la charca de la Kola (Melilla).
Una pareja de ranita meridional (‘Hyla meridionalis’), en la charca de la Kola (Melilla). / Manuel Tapia

Precisamente para confirmar que el declive detectado en las provincias de Almería y Murcia no era fruto de la coyuntura del año en que se realizó el censo, en 2016, hasta doce organizaciones y entidades conservacionistas se han unido para volver a realizar ese mismo muestreo y ampliarlo. «Hemos decidido poner este proyecto en marcha contando con la ciencia ciudadana para conocer el estado de conservación de su hábitat, ya que, su condición de bioindicador ante cualquier alteración de las condiciones ambientales en sus últimos refugios del semiárido sureste ibérico, permite avisar de cualquier cambio de la calidad del medio, teniendo en cuenta que depende para vivir de uno de los tipos de ecosistema más valiosos, pero también más amenazados, para la conservación de la biodiversidad en el planeta, como son los humedales», insiste el coordinador de este proyecto, que aspira a implicar al mayor número de voluntarios posible.

Murcia, Almería, Alicante, Albacete, Granada, Málaga, Gran Canaria, Ceuta y Melilla, en Nador (Marruecos), han puesto ya en marcha su maquinaria para realizar tres tipos de muestreos: extensivos, intensivos y exploratorios. «Todos ellos se realizarán durante las dos horas posteriores al ocaso, en días sin lluvia ni viento ni luna llena», aclara el coordinador

Los muestreos extensivos se realizarán en al menos 100 estaciones, entre ellas, se revisarán las 70 de 2016 -en el cauce fluvial del río Adra, sus albuferas y el delta; el cauce y la desembocadura del río Aguas; la desembocadura del Antas; el cauce y la desembocadura del Almanzora y el saladar de los Canos en la rambla del Algarrobo (Almería), así como en el Altiplano murciano (rambla de Tobarrillas, Fuente del Pino y Charco del Zorro)- y se añadirán a la lista otros puntos de Albacete, Alicante y Almería en los que hay indicios de su presencia. Durante estos muestreos, se caracterizarán también los espacios para conocer a fondo el estado de la vegetación del entorno, la calidad del agua, los impactos antrópicos,... «El objetivo es ampliar toda la información que podamos con respecto a esta especie, de la que hasta 2016 no se habían hecho seguimientos. Además, estos censos, que se realizarán dos o tres veces al año, entre febrero y marzo o en abril (dependiendo de si es zona de costa o de interior) y en mayo, se repetirán también en 2019, para conseguir datos fiables que permitan hacer una valoración válida científicamente», explica Mariano Paracuellos.

Por ese mismo motivo y «para ampliar el trabajo con un mejor conocimiento de nuestras últimas poblaciones de ranita en el sureste, en la mejor de ellas y casi única de las albuferas de Adra, se realizarán muestreos, una vez al mes y hasta enero de 2019, con el objetivo de poder cuantificar la actividad de canto de los machos durante las nupcias, lo que nos dará información de los meses de cría y de la abundancia de ejemplares de cada población». Estos censos intensivos se llevarán a cabo, además, en las provincias de Granada, Málaga y Gran Canaria, y las ciudades de Ceuta y Nador (Marruecos) para comparar los datos con los de la localidad de Adra.

«Los resultados del primer muestreo, que hacemos el primer viernes de cada mes, han sido sorprendentes», explica Manuel Tapia, naturalista de la asociación melillense Guelaya y también miembro de la Sociedad de Estudios Biológicos Iberoafricanos (Sebi), que ha conseguido grabar, junto a sus compañeros de censo Gonzalo Martínez Salcedo y Juan Pedro Góngora, «coros de hasta mil ejemplares, pese a que las condiciones de la charca de la Kola, en el monte Gurugú, no cumplen los requerimientos que en teoría son necesarios, ya que es una charca a la que da uso un ganado de vacas de la zona y no tiene agua de forma permanente ni tampoco vegetación de ribera. Lo único es que, como aquí todavía no ha llegado la agricultura intensiva, el agua está prístina y no tiene ningún tipo de contaminantes», observa Tapia; y cuenta como curiosidad que han podido registrar ranitas que han cambiado su característico color verde brillante por otro grisáceo «probablemente porque se camuflan mejor con el entorno».

Por último y de cara a elaborar un mapa mucho más completo de las poblaciones de ranita meridional, este proyecto de ciencia ciudadana recurre a la colaboración de todos para los censos exploratorios, cuyo objetivo es localizar poblaciones hasta ahora desconocidas de este valioso anfibio. «Solo hay que acercarse poco después de la puesta de sol a la zona de agua más cercana a tu residencia, donde sospeches que puede habitar la especie y grabar los sonidos que escuches, oigas o no croar. La grabación, y la ubicación registrada por el móvil, hay que enviarla al correo electrónico facilitado en cada una de las provincias participantes», detalla Paracuellos para ampliar la red de búsqueda.

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