La Verdad

Medio Ambiente ultima un plan de recuperación para las aves esteparias

Un ejemplar de cernícalo primilla, una de las especies que entrarán en el próximo Plan de Recuperación de Aves Esteparias.
Un ejemplar de cernícalo primilla, una de las especies que entrarán en el próximo Plan de Recuperación de Aves Esteparias. / J. J. Guillén / EFE
  • Las medidas de conservación se pondrán en marcha el año que viene; la tortuga mora tendrá también un programa de protección

La situación es grave, porque la pérdida de algunos hábitats contribuye a que las aves esteparias no tengan un lugar donde criar y desenvolverse. Sin embargo, en el Noroeste y en el Altiplano de la Región se atisba una luz. Más de cien agricultores con campos de cereal en estas comarcas pondrán en marcha en sus plantaciones medidas para contribuir a que estos alados dejen de estar en peligro.

La idea nació gracias a los técnicos y responsables de la Oficina de Impulso Socioeconómico de Medio Ambiente, dependientes de la Consejería. Los expertos trabajan ya en un plan de recuperación para las aves esteparias. Las especies incluidas en este nuevo proyecto, que previsiblemente verá la luz a mediados del año que viene, son la avutarda ('Otis tarda'), el sisón común ('Tetrax tetrax'), la ganga ortega ('Pterocles orientalis') e ibérica ('Pterocles alchata'), el cernícalo primilla ('Falco naumanni'), el aguilucho cenizo ('Circus pygargus') y la alondra ricotí ('Chersophilus duponti'). Una vez que se apruebe este plan, está previsto que se ponga en marcha otro con el objetivo de preservar y proteger a la tortuga mora, una especie que se encuentra en situación de vulnerabilidad y que está enmarcada dentro del catálogo regional. «Son dos programas que urgen y que tienen una gran importancia para la fauna en la Región», explican desde Fauna.

El técnico responsable de este área, Emilio Aledo, se muestra contento ante sendos planes. Este experto sostiene que el plan de recuperación de especies esteparias es «importantísimo» por la delicada situación que atraviesan estas aves. «Estamos terminando de confeccionarlo y, por ahora, no hay dato alguno cerrado. Eso sí, estará listo, si todo va bien, el año que viene», anuncia. La Consejería destinará cerca de siete millones en subvenciones, durante los próximos cinco años, para la protección de estas aves, que son las más amenazadas a nivel mundial. «Por primera vez, en esta comunidad se van a destinan este tipo de ayudas», apostilla Aledo, con optimismo. «Dichas subvenciones se asignarán a las explotaciones que están dentro de los perímetros de protección de las aves esteparias y dedicadas a los cultivos herbáceos de secano», añade.

Por ello, más de cien agricultores se han adherido ya al plan y son titulares de unas 9.000 hectáreas de terrenos. De todos ellos, unos 85 se beneficiarán, además, de una prima adicional por llevar a cabo un mayor número de medidas para la conservación de estas especies. La condición fundamental es mantener el cultivo de cereal para que las aves esteparias vuelvan a criar y dejen de estar en peligro de extinción.

La principal amenaza de estos alados es la pérdida del hábitat en el que viven. Son aves que se benefician de prácticas relacionadas con la agricultura, como el cultivo de cereales. «Debido a la intensificación de la agricultura, las aves esteparias han ido perdiendo el hábitat en el que se desenvolvían, en el que vivían. Que numerosos propietarios de terrenos se unan al Plan de Desarrollo Rural es de agradecer, ya que la clave para la recuperación de estos animales pasa por mantener cultivos de cereales». Y puntualiza: «Estos pájaros se encuentran en una situación de retroceso, tanto a nivel regional como a escala nacional, por lo que su recuperación es de las más urgentes e importantes para la fauna».

Las medidas que tendrán que llevar a cabo estos agricultores conllevan actividades para mejorar las condiciones de alimentación y reproducción de estas aves mediante la modificación de algunas prácticas tradicionales de cultivo en las estepas cerealistas, fundamentalmente en las comarcas del Noroeste y el Altiplano. Así, los propietarios de terrenos donde se cultivan estos cereales se comprometen a utilizar para la siembra variedades de cereales de medio o largo ciclo. No podrán cosechar antes del 15 de julio y se verán en la obligación de dejar un 10% de esa cosecha sin recoger, con el objetivo de que se alimente la fauna.

Nada de herbicidas

Otra de las medidas a las que tendrán que ceñirse, según Medio Ambiente, es a mantener el índice de barbecho comarcal y no efectuar sobre este ningún tipo de tratamiento con herbicidas. Se verán en la obligación, además, de mantener la superficie de rastrojo sin levantarla hasta el último día del mes de enero del año siguiente a la cosecha. Por último, los propietarios de estos terrenos se comprometen a proteger los nidos de aves esteparias frente a su posible destrucción por la ganadería, evitando así el pastoreo durante tres meses al año sobre el 50% de la superficie de explotación.

«Uno de los principales objetivos es no cosechar cuando las aves estén criando, para que estas encuentren los recursos suficientes en el hábitat para alimentarse, como plantas e invertebrados asociados a estos cultivos», confirma Manuel Cremades, biólogo y técnico de Fauna. «Está previsto que se incluya otro paquete de 'normas' que incidan directamente en las especies. El cernícalo primilla, por ejemplo, depende de casas abandonadas, donde cría. Una de esas medidas será evitar que se pierdan esos lugares», añade.

El sexto plan: la tortuga mora

El plan de recuperación y protección de las aves esteparias será el quinto que se lleve a cabo desde la Consejería de Medio Ambiente. Por el momento, hay en marcha cuatro planes para la conservación del águila perdicera ('Aquila fasciata'), la nutria ('Lutrinae'), el fartet ('Aphanius iberus') y la malvasía ('Oxyura leucocephala'). Una vez que arranque la protección de aves esteparias, los expertos de la Consejería ultimarán un plan de conservación para la tortuga mora ('Testudo graeca graeca'). Se trata de una especie que aparece catalogada, a nivel regional y nacional, como «vulnerable».

«Nos vemos en la obligación de llevar a cabo un plan para la conservación de la tortuga mora. Este animal tiene un problema: es bastante fácil de capturar y tenemos constancia de que existen muchos ejemplares en cautividad. Incluso creemos que puede haber más en cautividad que en el medio natural», cuentan los responsables de Fauna. Añaden que «uno de los problemas que presentan las tortugas moras en cautividad es que no tienen una alimentación natural y pueden contraer enfermedades que, posteriormente, pasen al medio natural. La hibridación es otro de los inconvenientes».

Uno de los datos preocupantes obtenidos en los censos realizados en 2015 fue la presencia de ejemplares hibridados o liberados por particulares, que se detectan por medio de los análisis genéticos. El problema es que muchas tortugas en cautividad están cerca de urbanizaciones y entornos con tránsito de personas. «La suelta de tortugas cautivas puede suponer un riesgo para las poblaciones silvestres», advierten. Añaden que «pensamos que es fundamental llevar a cabo estudios básicos que nos indiquen cuáles son las medidas que tendremos que aplicar a la hora de afrontar esos factores de amenaza».

Y concluyen: «Esperamos tener redactado y puesto en marcha este nuevo plan en 2017. Será otro gran paso para la conservación de la fauna regional. Porque hacen falta medidas de este tipo para proteger estas especies, que merecen la pena».