Unidos contra las basuras del fondo del mar

Un grupo de buzos salta a las aguas del Puerto Pesquero de Mazarrón, el pasado sábado, en busca de residuos marinos./Alfonso Durán / AGM
Un grupo de buzos salta a las aguas del Puerto Pesquero de Mazarrón, el pasado sábado, en busca de residuos marinos. / Alfonso Durán / AGM

La Red de Vigilantes Marinos, con unos mil voluntarios en toda España, es una iniciativa de la ONG Oceánidas que lleva tres años luchando contra los residuos

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

Luce una barba al más puro estilo 'hipster', al igual que otros de sus compañeros, y no deja de gastar bromas para alegrar el día a la gente. Pero Juan Francisco García, miembro de la Red de Vigilantes Marinos, se pone serio cuando se enfunda el traje de neopreno. Ahora toca estar concentrado e intentar sacar del fondo del mar el mayor número de residuos marinos. Son las once de la mañana del sábado y acaba de arrancar la III Gran Limpieza de Fondos Marinos, que se celebra a nivel nacional. Sofás, sillones, carros de la compra, neumáticos, plásticos y envases de vidrio son solo algunos de los objetos que los 200 voluntarios que participan consiguen sacar a flote tras una primera inmersión. El día comienza con buenas sensaciones.

García es uno de los mil voluntarios que colaboraron el pasado sábado en la tercera edición de la Gran Limpieza de Fondos Marinos, que se celebró en treinta puntos de la geografía española. La jornada estuvo organizada por la Red de Vigilantes Marinos, una iniciativa de la ONG Oceánidas que involucra a buzos, submarinistas y clubes de buceo con el ánimo de favorecer la conservación del medio marino. «Esta iniciativa se desarrolla gracias al apoyo de diferentes clubes de buceo, que contribuyen con la causa de manera desinteresada». Así lo asegura el coordinador de la Red de Vigilantes Marinos, Antonio Márquez. «Hasta hace muy poco tiempo no había existido esta unión para intentar mejorar la conservación del mar, ni se había hecho nada científico al respecto, ya que cada club realizaba su limpieza por su cuenta», puntualiza.

20
toneladas de basuras marinas consiguieron rescatar del fondo del mar en todo el litoral de España los mil voluntarios de la Red de Vigilantes Marinos.
2.500
son los kilos de basuras marinas que 200 voluntarios sacaron a flote el pasado fin de semana durante la limpieza realizada en la costa de Mazarrón.
13
kilos de plomo cogieron los buzos el pasado sábado en aguas del Puerto de Mazarrón. Ese material fue donado al proyecto Plumbum de la asociación Hippocampus.

«Somos gente deportista y comprometida con el medio ambiente. La gran mayoría nos dedicamos a la biología. Organizamos batidas para limpiar la suciedad del mar en puntos que tienen una profundidad de entre seis y doce metros. Los residuos que se extraen quedan registrados a través de la 'app' gratuita Marnova, que tiene categorizados distintos tipos de materiales», explica con fascinación el coordinador. Gracias a esta aplicación para móviles, el Ministerio actualiza la base de datos de residuos marinos, lo que sirve a los expertos de gran ayuda. «Es muy importante saber qué tipo de residuo encontramos, en qué zona y cuál es su procedencia. Hasta ahora no teníamos información al respecto», añade Márquez.

Desde esta iniciativa conciencian y alertan de los graves problemas que ocasionamos a la fauna marina cuando arrojamos residuos y contaminantes al mar. «En los puertos solemos sacar materiales y objetos que guardan relación con las embarcaciones, como botes de pintura, herramientas, neumáticos y carros», advierten desde la organización. «Estos materiales también salen a flote cuando nos sumergimos en playas que están pegadas a los puertos», apuntan. «El plomo destruye el hábitat marino. En las playas de uso público encontramos bolsas de plástico, vidrios, vasos y envoltorios de papel de aluminio, que son muy tóxicos para la fauna y entran en la cadena alimenticia. Pero el residuo más habitual son las colillas, sin mencionar los microplásticos».

Estas limpiezas que organiza la Red de Vigilantes Marinos se complementan con charlas informativas y de concienciación. «Vamos a colegios y, a través de imágenes, los expertos intentan concienciar a los chavales de la importancia de no tirar residuos al mar», explica el coordinador de la organización.

La Red de Vigilantes Marinos también programa durante el año otro tipo de actividades, como mini cursos de buceo y bautismos. El dinero que se recauda con las aportaciones, que son voluntarias, va destinado a la lucha contra el cáncer. «El año que viene queremos hacer la tercera edición de estos bautismos solidarios. Es una iniciativa que nació gracias a una voluntaria de la Red que trabaja en la asociación Vencer el Cáncer», sostiene Márquez. «Los minicursos de buceo se imparten en piscinas. Las donaciones son voluntarias, y se hacen en nueve puntos de España», añade.

Murcia, implicación máxima

Además de los bautismos y los cursos, esta red organiza recogidas de juguetes solidarios para niños que se encuentran en riesgo de exclusión social. Y también se llevan a cabo pequeños proyectos y convenios con otras asociaciones para cuidar el medio ambiente. En cuanto a la financiación de estas actividades, la Red de Vigilantes Marinos solo cuenta con el apoyo de los clubes de buceo asociados, Ecoembes, Seo Bird Life y Transmediterránea para la gran limpieza de fondos marinos. Sin embargo, no dispone de financiación para el resto de actividades que llevan a cabo.

Desde la Red de Vigilantes Marinos explican que Murcia ha sido la comunidad que siempre ha estado implicada al máximo con la Gran Limpieza de Fondos Marinos. «La Federación Murciana de Actividades Subacuáticas siempre apoya a los clubes de la Región que se implican en nuestras iniciativas. Y eso es de agradecer», recalca Márquez.

Éxito en Mazarrón

Mazarrón fue el escenario de la Región donde se celebró el pasado sábado la tercera edición de la Gran Limpieza de Fondos Marinos. Allí, unos 200 voluntarios se sumergieron en los fondos marinos de distintos puntos del municipio para extraer los residuos que encontraron a su paso. Las zonas en las que los buzos trabajaron fueron el Puerto Deportivo, el Puerto Pesquero y el Club de Regatas. Además, cuatro grupos de personas se sumergieron desde tierra en zonas de espigones y rocas frecuentadas por pescadores para practicar este deporte.

La jornada comenzó a las nueve de la mañana con un desayuno informativo. Allí, el director del Centro de Buceo del Sureste, Alfonso Bachiller, quiso agradecer «la enorme participación en un día tan importante para el medio ambiente». También aportaron su granito de arena los miembros de la asociación Hippocampus. El coordinador, José Luis Alcaide, explicó que «el plomo que los buzos cogieran del fondo del mar iba a destinarse al proyecto Plumbum». Y Juan Diego López estuvo representando a la asociación Ambiente Europeo.

Y comenzó la búsqueda de residuos. El instructor Quique Lapuente jugó un papel fundamental, pues desde tierra ayudó en todo momento a los buzos con los objetos más pesados, tales como mesas y tumbonas. «Tened cuidado con las quillas de los veleros, porque os podéis dar un buen golpe en la cabeza si no estáis atentos. Cuando veáis algún objeto grande, nos avisáis. Yo os ayudaré a sacarlo», advirtió a los voluntarios a orillas del Puerto Pesquero. «Vais a encontrar todo tipo de objetos, como vasos, cristales, ropa... Formad varios grupos y que cada uno coja un tipo de residuo. Todo será mucho más fácil así», les dijo. Días atrás, este trabajador del Centro de Buceo del Sureste se sumergió en las mismas aguas para explorar en qué zonas había más basuras.

Mientras en las cercanías del espigón se sacaban esos objetos, al otro lado del Puerto Pesquero se encontraban Bea Baselga y Jaime Bitaubé, dos voluntarios del centro de buceo Cristalsub que se desplazaron hasta Mazarrón para colaborar con la causa. «Estamos un poco nerviosos porque es la primera limpieza en la que participamos, pero creemos que es una oportunidad para mejorar la salud del mar, porque da mucha rabia ver tanta mierda en los fondos», explicaron. Al terminar su primera inmersión, aseguraron sentirse bien. «Es una satisfacción haber contribuido a dejar el mar más limpio de lo que estaba», añadieron.

Las labores de limpieza finalizaron pasadas las tres de la tarde. Y llegó el momento de la recompensa del buen trabajo realizado. El centro de buceo se convirtió en un mar de voluntarios con ganas de divertirse y pasarlo bien. Allí se celebró una gran comida para todas las personas que habían participado. Después, no faltó música en directo, que se prolongó hasta entrada la noche. Porque los voluntarios querían celebrar por todo lo alto una jornada «increíble».

En total, se rescataron del fondo del mar utensilios y objetos como sillas, mesas, sofás, botellas, vasos de vidrio, plásticos, carros de la compra y neumáticos. Todo ello sumó la friolera de 2.500 kilos. Además, el material de plomo extraído en las zonas de espigones y rocas ascendió a 13 kilos. Desde la organización hicieron hincapié en que «podemos asegurar que cada vez hay menos basuras marinas en el mar, porque el número de kilos es menor cada año. Nos sentimos orgullosos de poder contribuir de esta manera a que el mar tenga un mejor estado», apuntaron varios voluntarios de la Red de Vigilantes Marinos y el propio coordinador del Centro de Buceo del Sureste. En total, el mar de España cuenta hoy con 20 toneladas de residuos menos gracias a una iniciativa que cada año consigue concienciar a más personas sobre un grave problema para los ecosistemas del mar.

Más

Fotos

Vídeos