¿Sequía o demandas de agua insostenibles?

En Murcia sabemos bien que las sequías son habituales, pero en realidad son un fenómeno consustancial a toda la Península Ibérica. Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) demuestran que el año hidrológico 2016-2017 ha sido seco en amplias zonas del norte y centro de la Península. La sequía no es una característica exclusiva del Levante o del Sur peninsular. Además, el cambio climático está provocando que las sequías sean más frecuentes y más intensas. De esto hay que extraer dos lecciones: la primera es que tenemos que dejar de pensar en las sequías como un fenómeno extraordinario o imprevisible, integrándolas en la gestión en normalidad climática. La segunda es que no hay regiones a salvo de las sequías, así que todos -y en todos los territorios- tenemos que adaptarnos al cambio climático y aprender a necesitar menos agua.

Pero los datos de la Aemet también ponen de manifiesto otra cosa: En el año hidrológico 2016-2017 hubo sequía en el norte y centro peninsular, mientras que en la cuenca del Segura llovió por encima de lo normal en dicho periodo. Pues bien, a pesar de esto, el indicador utilizado en el Plan Especial frente a la Sequía de la cuenca del Segura (PES) señalaba el estado de Emergencia por Sequía. ¿Cómo es esto posible? La explicación es sencilla: el indicador que usa el PES mezcla la sequía meteorológica (que llueva menos de lo normal) con el hecho de que existan unas demandas muy por encima de las aportaciones, de forma que aunque llueva lo normal, los embalses pueden estar prácticamente vacíos, que es justamente lo que ocurre en la cuenca del Segura. Hay que destacar la excesiva demanda del regadío, que se bebe el 85% de todo el agua disponible, dejando tan solo un 15% para todo lo demás: abastecimiento, mantenimiento de caudales ecológicos y usos industriales y turísticos.

Es evidente que en Murcia esta situación no está provocada por la sequía (lluvia inferior a la normal) y, por tanto, la solución no puede basarse en medidas de emergencia sino en una gestión más sostenible del agua. Más embalses y trasvases no son la solución porque no hay excedentes de agua en ningún sitio (tendríamos más obras pero no más agua), porque los ciudadanos están reclamando de forma creciente y en todas partes unos ríos, manantiales y acuíferos en buen estado y porque estamos obligados a cumplir la Directiva Marco del Agua, garantizando unos caudales ecológicos adecuados, entre otros aspectos, si queremos evitar posibles sanciones europeas.

¿Cuál es la solución? Tenemos que pasar de las políticas de oferta (más embalses y trasvases que no tendrán agua) a la gestión de la demanda, reduciendo el consumo en todo los sectores y sobre todo en el regadío, que ha crecido de forma insostenible y aún lo sigue haciendo (como demuestran las permanentes denuncias de nuevas roturaciones y regadíos ilegales en la Región de Murcia). Tenemos que primar un regadío de calidad y no de cantidad. Necesitamos un plan para la sostenibilidad ambiental del regadío, eliminando perímetros irregulares, reduciendo la demanda para regadío y evitando que contamine (el Mar Menor lo agradecerá). Esa es la solución frente a la sequía que necesitamos en la Región de Murcia: el regadío solo tendrá futuro si es sostenible y se adapta al cambio climático.

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