Hace unos días asistí a una mesa redonda del Pacto por el Mar Menor (felicitaciones por su labor). La indignación se palpaba, como ocurría este verano en las playas y como ocurre en el sector agrícola y en otros. Todos indignados, cada uno por sus motivos. Pero abundan opiniones sin fundamento y noticias confusas o inventadas («pasan barcos esparciendo un líquido verde», escuché este verano). Uno imagina lo peor. Y entra prisa: los vecinos por recuperar su Mar Menor, los empresarios por recuperar la seguridad en sus negocios, los agricultores por solucionar el problema de arrastres, lixiviados y salmueras. Y los políticos, claro, tienen prisa y a veces acometen actuaciones para que no se diga que no hacen, porque todo el mundo mete prisa y siempre hay algunas elecciones cerca. ¡Cómo no meterles prisa si durante años han ignorado el problema! Nadie se fía y con razón. Una de las frases más escuchadas es «no se hace nada». Pero las prisas son malas. Un ejemplo: el 'filtro verde del Albujón' (quise comentarlo en la mesa redonda, pero había prisa, cerraban el paraninfo).

La idea nació cuando la rambla del Albujón vertía muchos litros al Mar Menor, la mayoría (no todo) por tuberías de salmuera con caudal de hasta 400 litros/segundo y concentraciones de nitrato de hasta 350 miligramos/litro (¡están prohibidos vertidos con más de 50 miligramos/litro!). Multipliquen 350 miligramos/litro por miles de litros. Una catástrofe. Y ante una catástrofe, una solución rápida. Un depurador gigante, un sistema lagunar de unas 40 hectáreas: el 'filtro verde del Albujón', diseñado en tiempo récord (la prisa) y para construirse inmediatamente (con prisa). ¿No parecía más lógico atajar unos vertidos que no cumplían la normativa que hacer una obra faraónica para depurarlos? Pero había prisa, que no parezca que no se hace nada. Algunos miembros del Comité Científico no lo vimos claro, pero había prisa y decir 'NO' al 'filtro verde del Albujón' era decir 'NO' a los 'filtros verdes'. Y no es así. Una cosa es 'el filtro verde del Albujón' y otra utilizar 'filtros verdes' para regular flujos y mejorar la calidad del agua como parte de una estrategia de ordenación racional y sostenible del Campo de Cartagena (que sería lo más adecuado). Afortunadamente, al ir clausurándose las tuberías de salmuera, el caudal a tratar por el 'filtro verde del Albujón' disminuyó y hubo que redimensionarlo a la baja. Y, al poco tiempo, volver a redimensionarlo a la baja. Pero así, ¿no habría que redimensionarlo nuevamente con los cambios de caudal?

Y llegados a este punto: total apoyo a los 'filtros verdes' como parte de la solución, no como 'la solución'. Para esto hay que entender en qué consisten y cómo funcionan, y saber que 'el filtro verde del Albujón' puede ser complementario con otros tipos de 'filtros verdes', pero que eso implica acometer una buena planificación en todo el territorio, disponer de terreno para construirlos, y de tiempo y presupuesto para ejecutarlos. Y es que continúan las entradas de aguas con nitratos (y otros compuestos) a través de cauces, escorrentías y filtraciones, y hay que trabajar para que no lleguen al acuífero y/o a la laguna. Existen y existirán los lixiviados con nutrientes, las salmueras (al menos mientras no haya más agua y de mejor calidad), y hay que investigar en su desnitrificación y aprovechamiento sostenible. Y hay y habrá escorrentías y erosión, y hay que trabajar para reducirlas. No existe una solución única, hay medias complementarias.

No es cierto que no se haga nada, pero el asunto es complejo y no debemos ir con prisa. Hay que aplicar la ley con rapidez y eficacia, pero asumiendo que cambiar la inercia de años lleva tiempo. Es cierto que los avances basados en el trabajo del Comité Científico han sido escasos y que a veces se nos ha utilizado para justificar ciertas decisiones. Pero también es cierto que han existido avances, aunque todavía falta mucho porque durante años se ha investigado sin complementariedad ni un objetivo común.

Por favor, no pidamos que se actúe con tanta prisa, no busquemos soluciones mágicas para conseguir aguas transparentes y seamos muy cuidadosos para no trasladar el problema medioambiental al mar Mediterráneo. Apliquemos el 'vísteme despacio que tengo prisa'. Asumamos que tenemos una laguna cuya funcionalidad está muy deteriorada y que no entiende de cemento y ladrillos, unos usos del territorio que causan un impacto tremendo, y un tejido económico/social que depende, en gran parte y paradójicamente, de muchos usos que causan impactos pero que a su vez se ven perjudicados por ellos. Parece un puzle imposible, pero no somos los primeros con estos problemas, aunque sí es la primera vez que los encaramos de verdad. Necesitamos tiempo, sin tanta prisa, y más colaboración de todos los sectores implicados. Seamos reivindicativos, pero démonos tiempo para no precipitarnos.

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