Pedro Sánchez: «Queremos llegar en el menor tiempo, cuando lo bonito es el viaje»

Pedro Sánchez, controlador ferroviario, junto a la estación de El Romeral, hoy paso de la vía Verde Totana-Mazarrón y Cartagena./Paco Alonso / AGM
Pedro Sánchez, controlador ferroviario, junto a la estación de El Romeral, hoy paso de la vía Verde Totana-Mazarrón y Cartagena. / Paco Alonso / AGM

«Las mejores vistas de la floración se ven desde el tren hacia Madrid», asegura este controlador ferroviario y amante de las motos

PACO ESPADASALHAMA

Es un apasionado del mundo ferroviario, al que dedica su vida profesional como controlador ferroviario -lo que toda la vida se ha conocido como jefe de estación-. Su afán es encontrar publicaciones y fotografías de la historia ferroviaria en la Región; amante de las motos, se le conoce como 'Ferroviario' en el mundo de las dos ruedas.

Con su moto, mochila a la espalda y cámara de fotos recorre los lugares más insospechados de la Región en busca del patrimonio ferroviario del siglo XX. Pedro Sánchez (Librilla, 1966), como los indios del lejano Oeste, está obsesionado con dos 'caballos de hierro', el suyo, una imponente Harley Davidson, motocicleta llegada de las tierras de aquellos indígenas que se asombraban con las viejas maquinas de tren que recorrían sus prados; y dos, las locomotoras de antaño, las de un pasado nostálgico, las que discurrían por parajes impresionantes de nuestra tierra.

Como en aquellos trazados de una América aún virgen, Sánchez piensa que algunos trazados de las vías del tren han discurrido y discurren por auténticos espacios naturales.

Los trazados férreos: «Desde la ventanilla del tren, en la actualidad hay un escaparate a la naturaleza»

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-¿Como es hoy su día de trabajo?

-Trabajo en Circulación de Adif. Mi labor principal es gestionar el control de la entrada y salida de trenes de forma segura y regular en las estaciones del ámbito de Murcia, dependiente de un puesto de mando que se ubica en Valencia.

-¿Cuales son los trazados ferroviarios con más encanto?

-En la Región tenemos varios por cada una de las líneas que atraviesan la provincia. Uno de ellos es el del puerto del Garruchal, camino a Cartagena, con un trazado sinuoso que enlaza las estaciones de El Reguerón con la de Riquelme-Sucina, aún en pie, en la que existía una vía de apartado; el Marqués de Riquelme cedió terrenos de su finca y, cuando venía de Madrid a su finca de recreo, entraba el coche de viajeros a su caserío. Otro es en la línea de Lorca-Águilas, una vez que se atraviesa el túnel pasado Pulpí, las vistas del paisaje son excelentes, se divisa desde Cabo Cope hasta San Juan de los Terreros, ya en Almería, pasando por la antigua cantera de Jaravía hasta llegar al nivel del mar en Águilas. Tampoco hay que dejar de lado el trazado hacia Madrid, ya que las mejores vistas de la floración de Cieza se ven desde el tren, camino a Calasparra. Atravesando su túnel y divisando sus arrozales, llegamos a tierras manchegas paralelos al Segura y su afluente, el Mundo. Todavía es un escaparate hacia la naturaleza desde la ventanilla del tren.

Existe también una fotografía del puente de hierro de Librilla que recuperé de un foro ferroviario valenciano, del inglés Lawrence G. Marshall, que recorrió la línea de Murcia a Guadix en febrero de 1965, con el humo de la locomotora de 3 ejes tirando del correo de Murcia a Granada sobre el puente del Barranco de los Espectros y, tras este, se divisa el campanario de la Iglesia y el barrio antiguo. Este barranco se llamó así por un geógrafo árabe llamado Il Idrisi que lo mencionaba con tal descripción.

-¿Van a desaparecer estos espacios con los nuevos trazados?

-Sin duda. En la época en que vivimos lo que prima es el tiempo y para tal menester los nuevos trazados de las vías de alta velocidad se construyen con viaductos y obras con radio de curva que sean capaces de alcanzar los 350 km/h. Queremos llegar en el menor tiempo posible a destino, cuando lo bonito es disfrutar del viaje.

-¿Dónde encontramos hoy el pasado ferroviario de la Región?

-La primera línea que llegó a la Región fue la de Chinchilla hasta el estratégico puerto de Cartagena, en 1865. De ahí se fueron sucediendo otras, como el tramo de Águilas a Lorca en 1890 y, posteriormente, hasta Baza, explotado por la empresa inglesa The Great Southern of Spain Railway Company Limited para transportar esparto, el mineral de hierro de las minas de las Menas en Serón y el mármol de las canteras de Macael hasta el cargadero de Águilas. El resto fueron llegando después, como la unión de la capital con el valle del Guadalentín por Alcantarilla y hasta Granada. La última en realizarse fue la de Murcia Zaraíche a Caravaca, en 1933, por el interés del Ministro de Fomento, el murciano Juan de la Cierva Peñafiel, padre del inventor del autogiro. Fue cerrada en 1971 a pesar de ser un medio de transporte rentable entre el Noroeste y la capital. Actualmente, gran parte de esta vía férrea está convertida en una vía verde.

-¿Cómo está la Región en cuanto a trazados ferroviarios?

-Aquí, la inversión ha sido escasa. Esto se comprueba en que no tenemos ni un kilómetro de línea electrificada en toda la Región, así como que toda la red regional está formado por vías con un único sentido, exceptuando el tramo de Murcia Mercancías a El Reguerón. En los últimos años no ha habido ninguna obra importante, exceptuando la variante del Camarillas, aún sin inaugurar. Esperando el ansiado AVE, seguimos con el ferrocarril diesel del siglo XX.

-¿Es compatible el medio ambiente con los trazados ferroviarios?

-Sin duda. El ferrocarril es un medio de transporte rápido, seguro y sin contaminación, pues las nuevas líneas ferroviarias se construyen electrificadas y con estudios de impacto ambiental que modifiquen lo menos posible los terrenos por los que pasa.

-¿Qué opina sobre que se habiliten los antiguos trazados ferroviarios como vías verdes?

-Es una manera de disfrutar de la naturaleza con un coste reducido para la Administración. Como ejemplo tenemos la vía verde del Noroeste, que tan buenos resultados sigue dando como camino hacia Caravaca de la Cruz.

Aún queda parte por rehabilitar del antiguo trazado de Totana a Mazarrón y Cartagena, que aunque frecuentado por ciclistas, seguro que será muy atractivo para los caminantes, sobre todo en la zona más cercana a la costa de Mazarrón.

-¿Los nuevos proyectos son tan respetuosos con el medio ambiente?

-Sí. Para el trazado de nuevas líneas se tiene en cuenta el impacto a la fauna del lugar, se realizan corredores para animales y otras obras que perjudiquen lo mínimo el ecosistema del lugar por el que discurre.

-A nivel personal, ¿cómo contribuye a la sostenibilidad del planeta?

-En mis pocos ratos libres cuido un huerto de limoneros y naranjos, herencia de mi suegro. A veces reconforta quitarse el reloj y abandonar el teléfono móvil, estar en contacto con la naturaleza; el olor del azahar en esta época es impresionante.

La compañía de mis perros, escuchar el canto de los pájaros... te permiten evadirte y, además, me ejercito. A veces, por la falta de recursos hídricos, me dan ganas de abandonar, pero, si todos contribuimos un poco y mientras podamos evitarlo, la huerta de Murcia no será un desierto y les dejaremos a las próximas generaciones una región orgullosa de su pasado agrícola y medioambiental.

«El Romeral me recuerda las antiguas estaciones del Oeste»

«Para mí, merecen una atención especial las líneas que no llegaron a ver pasar los trenes, como el trazado de Totana a La Pinilla y de allí a Mazarrón y Cartagena, proyecto del gobierno de Primo de Rivera con un interés minero y portuario. Gran parte de la línea se llegó a construir, pero nunca entró en funcionamiento. Aún queda en pie una estación camino a La Pinilla desde Totana llamada El Romeral, que me recuerda a las antiguas estaciones del Oeste americano, lugar primordial para la fotografía de naturaleza, sobre todo de atardeceres», valora Pedro Sánchez.

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