Un patrimonio en ruinas junto al mar

Edificios, balsas y canal de las Salinas de Marchamalo en su estado actual. /Antonio Gil / AGM
Edificios, balsas y canal de las Salinas de Marchamalo en su estado actual. / Antonio Gil / AGM

Con altos valores naturales, etnográficos e históricos, un proyecto 'sobresaliente' fin de carrera propone recuperar las Salinas de Marchamalo, compromiso incumplido del Gobierno

Pepa García
PEPA GARCÍA

Blindadas sobre el papel de su destrucción por, al menos, cinco figuras de protección (Paisaje Protegido Espacios Abiertos e Islas del Mar Menor, LIC, ZEPA, ZEPIM y Humedal de Importancia Internacional Ramsar) y un Plan de Gestión Integral del Mar Menor que las convierte en elemento clave, las Salinas de Marchamalo perecen poco a poco por la desidia e inacción de los gobernantes regionales, y municipales, que no ponen en marcha las iniciativas aprobadas en la Asamblea Regional para recuperar, conservar y proteger una industria, cuyo origen podría remontarse al tiempo de los romanos -la primera referencia documental a ellas es del siglo XIII como Salinas de la Calzada- y que se ha demostrado no solo compatible con la conservación del medio ambiente y los ecosistemas asociados, sino imprescindible para ello. Un caso paradigmático es el del fartet ('Aphanius iberus'), especie de pez endémico y en peligro crítico de extinción que, según afirman desde Ecologistas en Acción, conserva en estas balsas salineras sus mejores poblaciones. Lo mismo ocurre con respecto a especies de flora únicas y protegidas por la legislación europea, nacional y regional, como la sabina de dunas ('Juniperus phoenicea turbinata'), la esparraguera del Mar Menor ('Asparagus macrorrhizus') y la zanahoria marítima ('Echinophora spinosa'), de las que asociaciones como Ecologistas en Acción lleva dos décadas haciendo reforestaciones en la zona, al igual que eliminando las especies invasoras; también la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse).

Imagen antigua del vivero, con una de las naves de tratamiento de la sal y el molino.
Imagen antigua del vivero, con una de las naves de tratamiento de la sal y el molino. / Cedida por Marisol Celdrán

Junto a la fauna y la flora de este tramo del litoral marmenorense aprovechado desde tiempos inmemoriales para la extracción de la valiosa sal marina -permitió al hombre la conservación de alimentos y fue tan valorada que llegó a usarse como moneda de pago a los trabajadores (de ahí viene el término salario)-, también destaca la presencia de aves acuáticas, migratorias y residentes, cuya conservación está considerada prioritaria y que encuentran en los humedales y salinas marmenorenses su principal refugio y zona de cría. De la misma manera, estas instalaciones conservan patrimonio etnográfico protegido, como el molino salinero (BIC), y las naves de almacenes y tratamiento de la sal de la última empresa que las explotó, Salinera Catalana.

Colectivos vecinales, junto a ecologistas, y partidos políticos, como Ciudadanos, denuncian no solo el abandono y deterioro de las Salinas de Marchamalo, sino los vertidos reiterados que están acelerando el proceso de degradación de la zona. De hecho, Ecologistas en Acción y Anse realizan periódicamente por la zona batidas para recoger basuras y favorecer la conservación de uno de los espacios del entorno del Mar Menor que todavía pueden ser recuperados. De esa opinión es Félix Santiuste, profesor asociado de Arquitectura en la UPCT y arquitecto de la Dirección General de Patrimonio e Informática de la Comunidad, que ha dirigido el proyecto fin de grado de Paloma de Andrés Ródenas, que considera que permite «visibilizar que de La Manga todavía se pueden recuperar cosas. Y, por qué no empezar por aquí, una zona muy degradada».

Trabajadores en las balsas de cristalización de las Salinas de Marchamalo.
Trabajadores en las balsas de cristalización de las Salinas de Marchamalo. / Cedida por Marisol Celdrán

'Arquitectura de la sal'

El trabajo, calificado con 'sobresaliente' por el jurado y que, bajo el título de 'Arquitectura de la sal. Recuperación de las salinas de Marchamalo', propone la restauración de este espacio cultural y natural para garantizar su conservación y darle un uso didáctico y turístico, ha permitido a Paloma de Andrés rescatar una información que no estaba disponible al público y librarla del olvido definitivo. Lo destaca Santiuste, que afirma que el jurado del proyecto valoró especialmente todo ese trabajo de documentación.

Sobre las Salinas de Marchamalo no había prácticamente nada escrito, comenta De Andrés Ródenas. Por fortuna, ha encontrado entre los vecinos de toda la vida personas con muchas ganas de colaborar. «Muchos vecinos de la zona que trabajaron en las salinas o son familiares de los que trabajaron me han proporcionado información sobre su funcionamiento y también fotografías». Recuerda Paloma de Andrés que El Vivero, que hoy es un terreno privado, fue ganado al mar entre los años 60 y 70 por Tomás Maestre, que desecó la pequeña bahía de aguas someras -zona tradicional de desove del mújol y la dorada del Mar Menor-, desde dónde se introducía el agua a las balsas de calentamiento, ya precalentada en este espacio natural hoy desaparecido.

«Perfectamente viable», considera Santiuste, este proyecto «de mínimos», valoran autora y tutor, requiere una inversión muy reducida para llevarse a la práctica y aúna todos los condicionantes y requerimientos para convertirse en uno de los proyectos financiados dentro del Plan de Gestión Integral del Mar Menor: garantiza la conservación de los valores medioambientales y paisajísticos del espacio haciéndolos compatibles con el uso industrial; favorece la puesta en marcha de itinerarios turísticos, así como la oferta de actividades alternativas para los visitantes, al tiempo que permite la actividad divulgativa y docente (tanto de la actividad salinera como del entorno natural) y restaura y conserva una parte importante del patrimonio cultural y etnográfico de la zona.

Entre las medidas que propone esta arquitecta recién licenciada, se encuentra la restauración de los edificios de las antiguas instalaciones salineras para divulgar el patrimonio natural y etnológico. También propone la recuperación de la vegetación autóctona y la eliminación de especies invasoras, y un cambio en la Demarcación de Costas para que incluya en sus dominios todas las salinas. Igualmente, planea eliminar la carretera que atraviesa las balsas, «una perturbación para la fauna, cortarla al tráfico y transformarla en una vía ciclable y peatonal. Como alternativa al tráfico rodado, ofrece la posibilidad de dar continuidad a la vía de servicio paralela a la autovía hasta Cabo de Palos y, por la carretera de Los Triolas, hasta un parking de nueva creación.

También sugiere la construcción de cuatro nuevos miradores, «como zona de observación de aves y descanso en torno a las salinas, ya que el actual está frente a las balsas de cristalización, que no suelen ser frecuentadas por muchas aves».

Edificios, balsas y canal de las Salinas de Marchamalo.
Edificios, balsas y canal de las Salinas de Marchamalo. / Antonio Gil / AGM

Restringir el acceso a las balsas, eliminar las vallas, respetar los canales como elemento de separación, sustituir el asfalto actual por sustrato natural (tierra) y crear una pasarela en altura junto a las viviendas que limitan con las balsas «para completar el recorrido circular sin tener que entrar en las viviendas» son otras de las medidas previstas por Paloma de Andrés, que también ha programado «crear una zona para la aplicación de lodos con fines terapéuticos, que actualmente utilizan muchos turistas, y dotarla, aprovechando un pequeño desnivel, de una plataforma para el secado del lodo al sol, duchas, aseo y taquillas para este turismo de salud». Paloma de Andrés no deja nada al azar en su proyecto 'Arquitectura de la sal', que permitiría dar, por fin, forma a una iniciativa que reclaman ya muchas voces y a la que el Gobierno regional dio alas con la aprobación, por unanimidad, de una iniciativa presentada por Ciudadanos el 21 de noviembre de 2016.

A la Asamblea Regional

Pese a todo, recuerdan desde Ciudadanos, hasta la fecha no se ha movido una piedra. «El pasado 16 de marzo, Ciudadanos registró una interpelación al consejero de Medio Ambiente para que explicara el motivo del abandono de las salinas y las razones por las que no se han ejecutado acciones relacionadas con estas y previstas en el Plan de Gestión Integral del Mar Menor», asegura Luis Fernández, diputado regional de Ciudadanos, que espera que, «en breve se ordene la interpelación y el consejero Javier Celdrán ofrezca las oportunas explicaciones, tras un año y medio de inactividad al respecto».

Ecoproducción para rentabilizar y preservar

Dado que el mantenimiento de la actividad salinera es fundamental para la conservación del paisaje y la fauna y la flora asociadas, Paloma de Andrés propone en su proyecto poner en marcha un sistema de ecoproducción salinera, totalmente artesanal y sin lavados industriales, que permita obtener una sal virgen de alto valor culinario y nutricional, y, por tanto, mayor cotización en el mercado, «como ocurre en el sur de Francia con la sal de Guérande» o en Lanzarote con la sal de Janubio, apunta.

Además, en torno a la producción, se pueden desarrollar «talleres, recorridos, participación de los visitantes en el proceso, programas de voluntariado, alquiler de bicis y otros servicios», explica sobre la utilidad que tendrían los edificios restaurados.

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