Los olmos y el desarrollo sostenible

ANTONIO FÉLIX CARRILLO LÓPEZ PROGRAMA DE CONSERVACIÓN DE FLORA SILVESTRE AMENAZADA DE LA REGIÓN DE MURCIA

Aparece ya el olmo referido en época muy temprana, pues Homero (siglo VIII a.C.) cita cómo el héroe griego Eeton muere bajo las murallas de Troya y en su tumba se plantan olmos. El mismo autor describe, también en 'La Iliada', que Aquiles, en su enfrentamiento con el río Escamandro, se agarra a un gran olmo, resultando que, al caer el árbol derribado, detiene la corriente del río. Estas menciones escritas serían las primeras que se tienen sobre la especie. La primera referencia científica del olmo es del griego Teofrasto (371-287 a.C.), discípulo de Aristóteles.

Este árbol es una especie emblemática de los regadíos tradicionales de la Región de Murcia, donde solía aparecer asociado a ellos, siendo muy apreciado por su multitud de usos. Pero el olmo, al igual que dichos regadíos, ha sufrido una considerable reducción de la superficie ocupada, así como una precarización de su estado de conservación, debido a la degradación del tradicional agrosistema murciano (urbanización, entubado de acequias, etc.), así como también por el efecto sinérgico del hongo de la grafiosis ('Ophiostoma novo-ulmi'), procedente de Norteamérica, que, sobre todo en los años 80 del siglo XX, hizo desaparecer casi todos los ejemplares de mayor edad de la Península Ibérica, de hecho, la superficie total con presencia de olmos sería de unas 150 hectáreas en la Región de Murcia, de un total de 15.494 hectáreas en el siglo XIX, referidas en la 'Clasificación General de Montes Públicos' de 1859; posiblemente, esta última cifra esté calculada por encima de lo que realmente existía, pero aún así, urge potenciar y mejorar el estado de conservación de las olmedas. Como apunte indirecto de la gran superficie que alcanzó la especie en Murcia, en cuanto a toponimia, el olmo aparece en 84 ocasiones (para un total de 28 municipios de los 45 existentes), siendo mucho menos abundante en las localidades más áridas de la mitad sur provincial, donde incluso puede no estar presente.

Por otro lado, en cuanto a los tipos de olmos que viven en Región, mencionar que hay dos especies autóctonas: olmo común ('Ulmus minor') y olmo de montaña ('Ulmus glabra'), si bien esta solo está citada puntualmente en Sierra Espuña y para el resto del territorio murciano solo aparece de modo natural el olmo común. Este último tolera el frío relativamente, pues no suele ascender en Iberia por encima de los 1.400 metros de altitud. Vegeta en suelos carbonatados, profundos, ricos en nutrientes y con humedad freática. Como singularidad netamente murciana, hacer notar la presencia en el paraje del Maripinar (Cieza) de la olmeda más notoria de la Región y una de las mejores de Europa, cuyos olmos más longevos y de excepcionales dimensiones fueron plantados hace más de un siglo y han sobrevivido a la grafiosis.

Su madera ha sido utilizada en carretería (ejes, ruedas...), muebles, maquinaria de molinos hidráulicos y eólicos, e incluso en la carrocería de los primeros coches; además, cuando está empapada es ligeramente más pesada que el agua marina, por lo que ha sido utilizada como lastre para colocar redes.

Para concluir, tal como ha quedado descrito, de algún modo el olmo ha corrido la misma mala suerte en el devenir de la historia que todo el agrosistema sostenible que el ser humano había creado durante siglos en el territorio murciano, pues los efectos de la globalización y la modernización económica le han perjudicado notablemente. La pregunta sería, ¿de verdad creemos en el cacareado desarrollo sostenible? En fin, mientras resolvemos dicha cuestión, en lo que se refiere a los olmos, aunque también a cualquier árbol: evitemos el apisonado y asfaltado a su alrededor, obras bajo su copa, desmoches de ramas principales, rotura de sus raíces, etc.

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