Modelos de descarga de aguas subterráneas al Mar Menor nada fiables

TOMÁS RODRÍGUEZ ESTRELLA PROFESOR TITULAR JUBILADO DE HIDROGEOLOGÍA DE LA UPCT

Con la llegada de las aguas del Trasvase Tajo-Segura (1979-1980, según sectores) y, como consecuencia del ranurado excesivo e inadecuado de las tuberías de los sondeos y de la existencia de sistemas de riego de poca efectividad, se ha venido produciendo una infiltración de los excedentes de regadío y un ascenso del nivel piezométrico en todos los acuíferos, pero sobre todo en el del Cuaternario. Las consecuencias han sido las siguientes (Rodríguez Estrella y López Bermúdez, 1991): a) Se han creado accidentes hidrográficos nuevos, como el 'río' Albujón (antigua rambla seca, ahora con régimen permanente). b) Existen problemas de drenaje que tienen consecuencias en las plantas (asfixia radicular) y en las edificaciones (cimentaciones). c) Alimentación de aguas subterráneas al Mar Menor (MM), un fenómeno que, junto con la apertura del Estacio (1973), ha dulcificado el MM, pasando de 57 gr./l. de sal (Pérez Ruzafa, 1989) en 1957 a 41 gr./l (Rodríguez Estrella, 2000) en 1998, frente a los 37 gr./l del Mediterráneo. d) Proliferación de medusas como consecuencia de la llegada al MM de aguas subsuperficiales procedentes de excedentes de regadío, que van cargadas de nutrientes (nitratos y fosfatos) y les sirven de alimento (Rodríguez Estrella, 1991).

Existen tres lugares preferenciales de descarga de aguas subterráneas al MM, que se corresponden con sendos ejes de drenaje del acuífero del Cuaternario y que son: ramblas del Albujón y Beal y Academia General del Aire de San Javier. Estos sectores coinciden con los tres de mayores espesores del acuífero (Cabezas y Senent, 2008), y se correlacionan en el MM con zonas litorales, donde las conductividades y las temperaturas son menores (Rodríguez Estrella, 2000).

Para buscar posibles soluciones a la contaminación del MM y de las medusas, hay que tratar el origen del problema. Se propone (Rodríguez Estrella, 2009): 1) Hacer que lleguen menos nutrientes al MM (aplicar menos abonos). 2) Reducir la llegada de descargas subterráneas al MM, ligadas a los excedentes de regadío. Para ello, habrá que: regar menos -no es posible-; regar por goteo, en vez de por aspersión; interceptar el agua subterránea, antes de que llegue al mar, mediante tuberías de drenaje paralelas a la costa o mediante sondeos verticales, de gran diámetro, totalmente penetrantes, también paralelos a la costa. Antes, habría que realizar tomografías. En 2003-2004, García Pintado et al. (2007), aforaron en la desembocadura de la rambla del Albujón un volumen de 6,96 hm3.

Por otra parte, el cálculo del valor de las descargas del acuífero Cuaternario al MM resulta problemático, ya que no se dispone apenas de datos hidráulicos; ello explica que los valores hayan sufrido variaciones considerables a lo largo del tiempo: desde 5 hm3/a (IGME, en los años 80 del siglo XX), valor que prácticamente mantiene la CHS en el Plan de Cuenca (6 hm3/a), hasta 68 hm3/a (IGME, 2016). El último trabajo realizado por empresas especializadas en temas hidrogeológicos para la Comunidad de Regantes Arco Sur evalúa este parámetro, según un modelo matemático realizado, en 46 hm3/a ('La Verdad', 26/4/18).

Un modelo de simulación resulta útil si se le introducen muchos valores reales. Sin embargo, el modelo al que nos hemos referido no ha podido contar, por ejemplo, con ningún valor de permeabilidad, ni de transmisidad reales, ya que no se ha llevado a cabo bombeo de ensayo alguno, hasta ahora, en el acuífero Cuaternario; tampoco se han considerado las extracciones por bombeo en dicho acuífero porque se desconocen. Si se desea afinar este dato, y para ello se lleva a cabo en este momento un modelo de simulación, hay que decir rotundamente que los resultados no serán fiables, dada la escasez de datos hidráulicos reales utilizados (solo se dispone de la evolución de seis piezómetros, controlados mensualmente por la CHS, que capten el acuífero Cuaternario del CC) y la introducción de datos estimativos y subjetivos.

Con el proyecto que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente ha encargado a la CHS y a la empresa Tragsa, que contempla la realización de 34 sondeos paralelos a la costa (actuación que coincide con mis recomendaciones de 2009), sí se podrá realizar un modelo matemático fiable, después de la observación piezométrica durante, al menos, un año y si realmente, una vez construidos los sondeos, se llevan a cabo bombeos de ensayo en los mismos para el cálculo de los parámetros hidráulicos. Una vez puestos en explotación los sondeos, se conseguirá abatir la superficie piezométrica del agua subterránea y, consecuentemente, el agua continental vertida al mar será menor y también la contaminación. Asimismo, se podrán compaginar los intereses económicos agrícolas con los ambientales. Por tanto, esta actuación propuesta por el Ministerio, en mi opinión, es correcta.

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