La moda murciana se apunta al movimiento 'slow'

Lofs. Manuel y Enrique de las Heras, hermanos y propietarios de la firma de calzado sostenible Lofs, posan en la puerta de la Catedral de Murcia. Sus colecciones se pueden comprar y ver en lofsshoes.com. / LOFS

Jóvenes diseñadores y empresarios murcianos optan por la producción responsable de prendas, desde la materia prima hasta las condiciones de trabajo, pasando por el 'packaging' y la distribución

Pepa García
PEPA GARCÍA

El accidente en el Rana Plaza de Bangladesh, que en abril de 2013 acabó con la vida de 1.135 trabajadores y dejó 2.500 heridos, evidenció la explotación y el poco respetuoso negocio que el sector textil del 'primer mundo' promovía en los países 'en vías de desarrollo'. Ya entonces, era evidente que el planeta pedía a gritos otra forma de hacer las cosas en todas las facetas de la vida. El movimiento 'slow food' se había extendido -al ritmo que promovía, hay que reconocer-, la agricultura ecológica iba ampliando cuota de mercado y superficie de producción, y los alimentos ecológicos conquistaban anaqueles en los supermercados y espacio en los frigoríficos domésticos. También las estanterías de los baños hacían hueco a la cosmética ecológica y respetuosa con la vida animal. Además, el reciclaje se imponía dentro de una política mundial, sobre todo europea, que -con la boca pequeña- exige desde hace tiempo que se reduzca la contaminación, se persiga el residuo cero y se aspire a un consumo responsable que no prede los recursos que ofrece el planeta Tierra y ayude a frenar el cambio climático.

En este escenario, la moda sostenible llega para quedarse y cobra cada vez mayor relevancia, tanto dentro de la distribución y los potenciales clientes como de la industria -grandes marcas como H&M y Zara ya están apostando por colecciones sostenibles; «aunque en la mayoría de los casos es solo un 'greenwashing', porque no dejan de producir en Bangladesh y siguen con su modelo de negocio», apunta Julia Martínez, diseñadora, costurera, vendedora, fotógrafa y modelo ocasional de su marca de moda 'upcycling' homónima, además de miembro de la Asociación Moda Sostenible Murcia-.

Buena prueba de este florecimiento de la moda sostenible o 'slow fashion' es la proliferación de ferias y encuentros en torno a ella. No en vano, desde 2014 Barcelona acoge la BCN Ethical Fashion Fest; además, como homenaje a los trabajadores del sector textil que fallecieron en Bangladesh, se celebra desde entonces el evento mundial Fashion Revolution Day (también en Murcia); y Momad Metrópolis ha contado en sus dos últimas ediciones con una sección especialmente dedicada a este sector, Momad Sostenible. Precisamente en la primera de estas experiencias estuvieron presentes dos de las empresas de moda responsable con ADN murciano, PamukkaleWorld y Lofs, como representantes de esas empresas del sector que apuestan por una producción respetuosa con el medio ambiente y con criterios sociales y económicos responsables. Un modelo complejo y amplio que abarca desde las materias primas empleadas y su procedencia hasta la presentación final al cliente, pasando por las diferentes fases del proceso de confección, y llega incluso a preocuparse por el reciclaje al término de la vida útil del producto.

«Estamos convencidos de que contribuimos a un modelo productivo que nos gusta, no contamina y no perjudica a los trabajadores»

El corcho como materia prima para la elaboración de calzado y accesorios; la transformación de residuos en materiales reutilizables; las joyas artesanas; el curtido vegetal o los tejidos naturales y sostenibles son algunos de los interesantes temas sobre los que se trabaja en los talleres que estas ferias de moda dedican en exclusiva a las actividades formativas en torno a la moda responsable.

Lo confirma Manuel de las Heras, murciano y uno de los propietarios de la empresa de calzado Lofs -Land of sun-, junto a su hermano Enrique, que fabrica calzado «responsable», me gusta llamarlo. «Usamos pieles naturales, pero siempre de animales destinados al consumo cárnico; o materiales sintéticos, como la suela de eva, que nos suministra un fabricante en España», va contando Manuel, que asegura que hacen moda sostenible «porque somos personas sostenibles» y que «no está reñida con el diseño atractivo». Promueven el comercio local: «diseñamos en Murcia, fabricamos en Elche, los cordones elásticos los compramos en Elda, el serraje en Alicante, así apostamos por el comercio justo y el tejido empresarial local», afirma Manuel de las Heras y añade que su política de producción apuesta por el 'stock 0', con tiradas limitadas de sus colecciones. En el mercado desde enero de 2015, ya han conseguido llegar hasta Japón a través de tiendas multimarca.

«En este mundo, la vida hay que construirla así», afirma De las Heras, que, de momento, solo es tío, pero espera ser padre y fomentar en su hijo el consumo responsable y el respeto a los derechos humanos.

Pamukkale World. Jero Vecares y Álvaro Rabadán, sueños y diseñadores de la marca murciana, venden ya en tiendas de Lisboa, Madrid y Teruel, y pronto lo harán en Murcia, además de en pammukkaleworld.com

De la misma opinión es el murciano Álvaro Rabadán que, junto a su pareja, la palenciana Jero Becares, ha creado PamukkaleWorld, una marca de ropa que lleva un año y medio en el mercado y que todo el textil que usa es «algodón orgánico certificado, poliéster reciclado y otros tejidos naturales como el lino o el tencel -fibra natural a base de pasta de eucalipto-», explica Álvaro. Además, explican, en Pamukkale invirtieron en la adquisición de la maquinaria necesaria para garantizar que el proceso de producción de sus prendas, que ellos mismos diseñan, es «lo más responsable y ecológico posible». De hecho, la impresión, digital, la llevan a cabo con tintas a base de agua y con certificado ecológico, «para no contaminar, y es hipoalergénica».

Defiende que la apuesta de PamukkaleWorld por la moda sostenible responde a cuestiones éticas: «Nosotros, que venimos del mundo audiovisual, hemos hecho de todo y conocemos sus entrañas: ves barbaridades y condiciones laborales pésimas, sobre todo en el sudeste asiático», un modelo que están decididos a evitar y transformar. «Tenemos todos los certificados de sostenibilidad y se los facilitamos a las tiendas que venden nuestros productos. No es fácil hacer moda responsable, pero cuando nos acostamos por la noche podemos dormir porque sabemos que desde quien recolecta el algodón hasta quien reparte nuestro producto recibe un sueldo digno. Tenemos el convencimiento de que estamos contribuyendo a un modelo productivo que nos gusta, no contamina y no perjudica a los trabajadores», resume Rabadán, que añade que «hasta el 'packaging' -empaquetado- es de cartón reciclado y las bolsas son de papel, todo lo más ecológico posible».

Arroparte. Paula Gorini, propietaria de Arroparte, cose en su taller de Yecla. Su escaparate 'online' es arroparteshop.com. / Alex Delegido

El kilómetro 0 es otro de los conceptos que promueven estas empresas, buscando proveedores de proximidad para reducir la huella de carbono, apunta Paula Gorini, propietaria de la firma de moda ecológica Arroparte y presidenta de la Asociación Moda Sostenible, para concienciar sobre el verdadero coste de la moda a nivel global: «un consumo brutal de recursos, energéticos y de materia prima, que exige que se haga algo para respetar el medio ambiente y a las personas», analiza Gorini, argentina instalada desde hace 4 años en Yecla, y que defiende el residuo cero, «reutilizando los retales».

La diseñadora Julia Martínez con algunos de los modelos que vende y se pueden ver en juliaupcycling.wordpress.com.

Y Julia Martínez va un paso más allá y apuesta por el 'upcycling', convirtiendo 'desechos' textiles en nuevas colecciones de moda. «Reutilizo lo que la gente desecha. Convierto camisas en vestidos, vaqueros en bolsos. Es lo más sostenible y la ropa se descarta por toneladas», explica y añade que sus suministradores de materia prima son Proyecto Abraham y Traperos de Emaus, ropa de segunda mano con la que crea sus actuales colecciones. Y, garantiza, «gestiono la sostenibilidad en el proceso: diseño mediante modelado con maniquí y coso casi todo a mano yo misma y los tejidos los lavo con detergentes biodegradables. Es un proceso muy artesanal y un producto único», reconoce, aunque, confiesa, no le da para vivir de ello todavía. No obstante, no ceja en su empeño de «concienciar a través de las redes sociales de que lo sostenible es el futuro en todo, no solo en la moda, y de que se puede hacer algo bonito y de diseño respetando el medio ambiente».

Las Culpass. Alexandra Cánovas y Martaé Martínez en la Fica, de Murcia, creadoras de la marca Las Culpass. Se puede acceder a sus colecciones a través de la web lasculpass.com. / Las Culpass

«Una tendencia que debería ser un principio básico»

Aunque solo hace dos años que viven de la moda que diseñan, Las Culpass, Alexandra Cánovas y Martaé Martínez, empezaron en esto en 2010. Esta pareja defiende que la moda sostenible es «una tendencia que debería ser principio básico». No obstante, reconoce Alexandra, pese a que el cuero que usan son desechos de las fábricas de calzado de Elche, muchos de los tejidos son retales de grandes fábricas, reutilizan materiales para darles una segunda vida, las tintas de sus serigrafías son al agua y el material que compran es de producción ética, y, por lo tanto, su producción es sostenible, «no es nuestro objetivo principal». «Nuestra marca es claramente política...», afirma haciendo referencia a la defensa del feminismo y la lucha contra la violencia machista que critican a través de sus colecciones.

Aún así, apostando como lo hacen por la moda responsable, recuerdan a los consumidores su poder. «Es más importante lo que haces con tu dinero que con tu voto cada cuatro años. Elegir en qué gastarlo es hacer política y contribuir a que las cosas cambien».

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