El fondo marino deja de ser un plomazo

José Luis Alcaide, coordinador del proyecto Plumbum, muestra unos plomos rescatados del fondo del mar en Cabo de Palos./Javier Murcia Requena
José Luis Alcaide, coordinador del proyecto Plumbum, muestra unos plomos rescatados del fondo del mar en Cabo de Palos. / Javier Murcia Requena

Un millar de voluntarios consiguen retirar en 2017, gracias al proyecto Plumbum, más de 235 kilos de este metal pesado en aguas del litoral murciano

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

Saben que aún tienen mucho trabajo por hacer y, aunque no consiguieron todos los objetivos que se marcaron en 2017, se muestran satisfechos. Porque José Luis Alcaide, Juan Diego López y Marta Alcaraz, coordinadores del proyecto Plumbum, impulsado por la asociación Hippocampus, tienen claro que van a seguir luchando para recoger todos los plomos que encuentren en el fondo del mar. «Las expectativas son muy buenas de cara a este año, ya que vamos a contar con mayor número de voluntarios. Este proyecto está cogiendo mucha fuerza», recalca Alcaide con felicidad. Los datos de 2017 arrojan cifras optimistas, pues gracias a esta iniciativa se consiguieron rescatar 235,5 kilos de plomo en aguas del litoral murciano.

«En la iniciativa participan cerca de 200 voluntarios, sin contar las personas que colaboran desde otros puntos de España. En total, somos más de mil personas», relata Alcaide. Además, el proyecto ya cuenta con el apoyo de siete organismos oficiales, 27 centros de buceo, seis empresas privadas y diez clubes.

Un ejemplar de 'Symphodus roissali', en aguas del muelle de la Curra, rodeado de plomos de pesca.
Un ejemplar de 'Symphodus roissali', en aguas del muelle de la Curra, rodeado de plomos de pesca. / José Luis Alcaide

Según el informe de Hippocampus, en 2017 se realizaron seis inmersiones para rescatar este tipo de material. Alcaide asegura que «nos hemos dado cuenta de que conseguimos más plomos cuando organizamos una inmersión en una zona puntual que cuando los buzos van recogiendo estos materiales por libre, de manera individual». Y añade que «esperábamos haber llegado a la tonelada de plomo el año pasado, pero nos ha faltado un empujón por parte de algunos centros de buceo. Pensamos que lo positivo es mirar este proyecto a largo plazo, porque ahora estamos empezando a recoger los frutos sembrados».

Alcaide hace hincapié en que varios centros de buceo de otros puntos de España, ubicados en Granada, Alicante, Valencia, Ceuta, Melilla y Tenerife, ya se han sumado. «Quieren colaborar y ayudar en la recogida de plomo. ¡La respuesta está siendo bestial!», exclama.

El muelle de la Curra y la Cola de la Ballena, en Cartagena; el Canal de Estacio y Punta de Algas, en San Javier, y El Puerto y Bahía, en Mazarrón, son los sitios donde centenares de buzos buscaron plomo en los fondos marinos. El biólogo y también coordinador Juan Diego López advierte de que «el plomo es un metal pesado que puede causar alteraciones en el genoma de los organismos marinos. Provoca mutaciones en las especies. Al entrar en la cadena trófica, tiene un efecto tóxico sobre la vida marina, pues se acumula y no desaparece». Y añade que «tratamos de recuperar este material tan valioso para que luego pueda reutilizarse». Y es que, desde Hippocampus, estiman que «un solo buzo podría recolectar sin esfuerzo al menos 10 kilos de plomo al año».

Un grupo de buzos, durante una inmersión realizada en 2017 en el muelle de la Curra, en Cartagena.
Un grupo de buzos, durante una inmersión realizada en 2017 en el muelle de la Curra, en Cartagena. / José María Rodríguez / AGM

La empresa Mahe jugó un papel clave desde la puesta en marcha del proyecto, pues decidió colaborar con Plumbum. La labor que desarrolla la firma es comprarles el plomo recogido y procesarlo. «Después lo enviamos a una fundición de Valladolid. Allí se vuelve a reutilizar y se consigue hacer planchas de radiografías o baterías de coches, por ejemplo», explica el gerente de Mahe, Miguel Ángel López.

Buenas expectativas

Pero Alcaide no puede contener su preocupación por las grandes cantidades de plomo que observa en el fondo del mar. «He comentado en muchas ocasiones que una de las soluciones a este problema sería fabricar este tipo de utensilios de pesca con otro material que no sea dañino para las especies. No sé, por ejemplo, la arcilla podría servir. Hay mucho plomo de pesca, sobre todo en redes que nos encontramos a la deriva», lamenta el coordinador.

Otro de los grandes logros del proyecto fue la fabricación de más de un centenar de contenedores específicos para depositar el plomo en los centros de buceo, clubes náuticos y tiendas de pesca que colaboran con la iniciativa. «Cada vez me están pidiendo más envases de este tipo para clubes que están fuera de la Región», dice Alcaide. Su mayor satisfacción hasta el momento ha sido «poder ver la aceptación que ha tenido Plumbum en la gente y cómo se han volcado todos los voluntarios para echar una mano y que el mar esté menos pesado».

Los objetivos, de cara a este año, ya están marcados. «Ya nos hemos reunido con Mahe y las expectativas son muy buenas. Vamos a programar más inmersiones puntuales que en 2017. También queremos continuar enviando el mayor número de contenedores posibles a asociaciones y clubes de toda España. Y tenemos claro que es primordial seguir difundiendo esta iniciativa para que llegue al mayor número de personas posibles», asevera Alcaide, mientras se deja la piel intentando cuadrar fechas para elaborar un cronograma con las inmersiones que se van a llevar a cabo en los próximos meses. «Todo lo que hacemos es una labor desinteresada porque queremos un mar más limpio, sin plomos ni residuos», confiesa.

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