De la destrucción a la simbiosis

Un vecino de La Arboleja cuida su huerto./Guillermo Carrión / AGM
Un vecino de La Arboleja cuida su huerto. / Guillermo Carrión / AGM

El catedrático de Botánica de la UMU José María Egea presenta hoy 'Huerta de Murcia', un manual para impulsar un sistema agroalimentario sostenible para la ciudad

Pepa García
PEPA GARCÍA

La Huerta de Murcia se ha tratado hasta ahora ampliamente desde el punto de vista histórico o desde el punto de vista urbanístico, pero «hay un aspecto que se ha dejado de lado, su función alimentaria, un servicio que ha prestado y que, más allá de los servicios ambientales, es el más importante de todos», asegura José María Egea Fernández, catedrático de Botánica de la UMU y coautor, junto a su hijo José María Egea Sánchez, del libro 'Huerta de Murcia: Hacia un sistema agropolitano sostenible y resiliente', que se presenta hoy, a las 12 horas, en el salón de actos de Los Molinos del Río (Murcia).

La Huerta de Murcia como sistema productivo ha sido sostenible durante siglos, además de resiliente, explica Egea, que recuerda que ni eventos catastróficos como algunas inundaciones, la crisis de la morera y la seda, ni la caída de la industria del pimentón o la de los limones han supuesto su quiebra. «La Huerta de Murcia siempre se ha sobrepuesto a los distintos avatares históricos y a los fenómenos naturales más adversos».

Qué.
Presentación del libro 'Huerta de Murcia.Hacia un sistema agropolitano sostenible y resiliente', de José María Egea Fernández y José María Egea Sánchez.
Quienes
Asistirán los dos autores y estará presidido por el alcalde de Murcia, José Ballesta.
Cuándo y dónde
Martes, a las 12 horas, en el salón de actos de Los Molinos del Río (Murcia).

Ha sido recientemente, con la revolución tecnológica y el crecimiento urbanístico, cuando la agricultura familiar decae frente a la agricultura intensiva, la gente del campo emigra a la ciudad y esta se agranda fagocitando el espacio agrario, que pierde su función fundamental en el mercado globalizado, analizan los autores de este libro, que cifran en un 56% el porcentaje de huerta que queda hoy con respecto a las hectáreas que ocupaba en 1933, «justo cuando más alimento necesitamos por la creciente población y su concentración en las ciudades; en 2050, dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades», lamentan.

No obstante, tranquiliza Egea Fernández, estamos a tiempo de revertir este proceso. «Es necesario pasar de la destrucción que la ciudad supone para la huerta a una simbiosis entre el campo y la ciudad: el primero produce alimentos para los habitantes de la urbe, garantizando la seguridad y la soberanía de los murcianos, y los ciudadanos compran los alimentos producidos por la huerta para garantizar el mantenimiento de ese espacio agrario que, además, posee las tierras más fértiles: el doble que las que actualmente se cultivan de manera industrial», razona el catedrático de Botánica. Esto es lo que los autores del libro, cuya presentación presidirá hoy el alcalde José Ballesta, llaman un sistema agropolitano sostenible y resiliente, y que proponen como «única alternativa agroalimentaria para hacer la ciudad sostenible, autosuficiente, para que no dependa solo del agronegocio» y que tiene en «la agroecología familiar su única alternativa».

Urbe agroecológica europea

También el concejal de Huerta, Antonio Navarro Corchón, coincide con Egea Fernández en que estamos a tiempo de salvar la Huerta de Murcia y valora como «una propuesta no solo sensata, sino realista y necesaria frente a un modelo agroindustrial que absorbe el consumo. Es una propuesta necesaria y en la que estamos trabajando». Convencido de ello, recuerda que el Ayuntamiento ya se ha unido a la Red de Ciudades Europeas Agroecológicas surgida del Pacto de Milán de 2015 y al Pacto Estatal por la Soberanía Alimentaria, y ha puesto en marcha el Plan de Acción de la Huerta. Todos ellos potencian su aspecto productivo porque «la huerta no es un museo, es un ecosistema vivo, una estructura urbana, territorial y singular, y un sistema productivo», opina Navarro Corchón.

Precisamente en este compendio de estudios y propuestas de asociaciones, colectivos y organismos de las últimas décadas que es el libro de Egea Fernández y Egea Sánchez, como reconocen los autores, se incluyen las medidas del Plan de Acción de la Huerta: «Un plan perfecto si se concreta al completo en acciones, porque se recogen casi todas las propuestas realizadas anteriormente», defiende el botánico José María Egea como algo «insólito y que se hace por primera vez desde el Ayuntamiento de Murcia».

Este «manual para impulsar un sistema agroalimentario sostenible para la ciudad, porque nos jugamos el presente y el futuro de los murcianos», cuenta el catedrático, sienta las bases para la transformación de Murcia de metrópolis en agrópolis. «Una dirección que coincide con nuestra línea de trabajo», afirma el concejal de Huerta, que defiende la importancia de este espacio agrario periurbano dentro de una economía circular entre producción, distribución y consumo, y de proximidad, «más allá de su importancia como sumidero de CO2».

«No se trata de conservar la huerta por motivos bucólicos, sino plenamente pragmáticos, para no dejar nuestra alimentación en manos de los grandes oligopolios», concluye José María Egea, convencido de que generando el tejido necesario entre la huerta y la ciudad «la propuesta es real y no muy costosa económicamente». Y añade, que Zaragoza, que coordina la Red de Ciudades Europeas Agroecológicas, ha enviado el libro que hoy se presenta en público a los responsables de todos los municipios que la integran para que les sirva de base.

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