Una de cada cuatro hectáreas ya es de cultivo ecológico

Parcelas de agricultura ecológica de Huerta Cara, en Albudeite. / LV
Parcelas de agricultura ecológica de Huerta Cara, en Albudeite. / LV

La Región tiene el mayor porcentaje de tierras 'bio' de Europa y lidera la producción nacional en frutos secos, hortalizas y viñedos

Pepa García
PEPA GARCÍA

Casi 80.000 hectáreas de tierras agrícolas de la Región de Murcia (algo menos de 300.000) están dedicadas al cultivo ecológico y certificadas, lo que supone, según el director general de Innovación, Producciones y Mercados Agroalimentarios de la Comunidad Autónoma, Fulgencio Pérez, el 26% de la superficie total cultivada en la Región. Un porcentaje que sitúa a la Región a la cabeza de la producción ecológica en Europa en proporción a la tierra disponible. Este impresionante dato responde al incremento que este tipo de cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente y la salud humana ha experimentado en el último año: «Tras ligeras caídas en los ejercicios 2014 y 2015, se ha producido un aumento de los cultivos biológicos del 37% en 2016 con respecto al año anterior», aclara el director técnico del Consejo de Agricultura Ecológica de la Región de Murcia (Caerm), Pedro José Pérez Saura. Precisamente desde el Caerm aseguran que esta tendencia alcista se debe a las ayudas que se han implementado para la conversión de las tierras de cultivo convencional a ecológico, que, además, apunta Pérez Saura, se han duplicado recientemente, «pasando de una dotación de 26 millones de euros a 52». Un crecimiento al que hay que sumar el continuo ascenso que está experimentando el sector en los primeros meses de 2017, lo que supone «otro 27% de incremento con respecto a los datos de diciembre de 2016. Sigue creciendo en los cultivos de cítricos y hortalizas, dos productos que han sostenido una media de crecimiento del 25% desde 2009, pasando de 400 y 1.000 hectáreas respectivamente a las 1.700 y 3.500 hectáreas a finales del año pasado».

En pleno apogeo del sector agrícola ecológico de la Región, «una apuesta clara de la Consejería de Agricultura», insiste Fulgencio Pérez, los cultivos herbáceos han duplicado su superficie en la Región (hay 12.168 has. más incluido el barbecho), los frutos secos, ya a la cabeza de la producción ecológica regional y nacional, han crecido un 19% (en 4.600 has.) y el viñedo ha experimentado un incremento del 20% (hay 2.049 has. más). No obstante, el crecimiento más acusado se ha producido en el cultivo biológico de aromáticas, que han pasado de 371 has. a 834 (un 124% más).

ALGUNAS CIFRAS

78.428
hectáreas de cultivo ecológico había en la Región a finales de 2016.
119%
ha crecido el cultivo ecológico de herbáceas y 124% el de aromáticas en la Región entre 2015 y 2016.

Así, actualmente, según Pedro José Pérez Saura, la Región encabeza la producción orgánica nacional de frutos secos y ocupa el segundo lugar en hortalizas y cítricos (por detrás de Andalucía) y en viñedos (por detrás de Castilla-La Mancha). De la Región sale el 17% de producción ecológica de nuestro país. Además, España lidera la producción a nivel europeo y ocupa el quinto lugar a nivel mundial, tras gigantes como Australia, Argentina, Estados Unidos y China.

España es el mayor productor de la UE y cierra el 'top five' mundial, tras gigantes como Australia, Argentina, EE UU y China

De hecho, todos los sectores relacionados con la producción 'bio' regional han crecido. «Ya hay 3.088 productores (un 24% más) y 426 elaboradores o industrias transformadoras certificadas (un 10% más) y, aseguran desde el Caerm, los expedientes de los productores que se han decidido a iniciar la conversión de sus cultivos animados por las ayudas del Plan de Desarrollo Rural se acumulan en las oficinas, a la espera de ser atendidas porque tal es el volumen que casi no dan abasto.

Crece la demanda interna

Además, por fin el consumo de estos productos ha despegado a nivel nacional y, por primera vez, España ocupa uno de los 10 primeros puestos a nivel mundial en cuanto a consumo de estos productos orgánicos, aunque el nicho de mercado aún es muy grande y también su crecimiento potencial, pues los españoles solo gastamos en este mercado 21,7 euros por persona y año, según los datos facilitados en 2014 por la UE.

También el número de comercios dedicados a la venta de toda la gama de productos ecológicos, desde frescos a elaborados, se amplía al ritmo de la demanda. Y a los 34 establecimientos especializados, las asociaciones de consumidores y las tiendas 'online' que sirven en la Región, se están sumando las grandes cadenas, que han decidido incorporar líneas de productos ecológicos en sus supermercados para atender la creciente demanda, que no se ha estancado ni durante la crisis. De hecho, aunque Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana son las regiones con mayor oferta de canales especializados, GranBio, empresa de la Región que ya ha abierto tres establecimientos en la ciudad de Murcia, es una de las principales referencias en el Levante español y está en pleno proceso de expansión.

Calidad e innovación, en bandeja

También las industrias y elaboradores comienzan a sacar al mercado productos innovadores y de alta calidad. Ejemplo de esto último es el aceite ecológico de oliva virgen extra de la almazara Deortegas (Yecla), cuentan como dato anecdótico desde la web del Caerm, cuya variedad cornicabra acaba de recibir el premio al aceite de oliva virgen extra más saludable del mundo 2016-2017, además de medallas de oro y plata internacionales a otras de las variedades 'bio' que también produce.

«Los vinos de las DO Bullas, Jumilla y Yecla, las almendras, el pimentón, las alcaparras y los excelentes aceites son un clásico dentro de productos orgánicos que mantienen con el paso del tiempo calidad y buen hacer», insisten desde el consejo regulador regional, pero destacan que han surgido «nuevas ideas y propuestas que gustan al consumidor y que demuestran que el sector ecológico es innovador y se preocupa por el usuario». Ejemplo de esto son las mermeladas con mezclas exóticas: aceite de oliva y limón; vinagres añejos dulces de frutas, las bebidas de té orgánico, los patés vegetales, quinoa, productos de cáñamo (semilla, aceite, ...), la cerveza artesana y ecológica y néctares de frutas y verduras; pero también productos cosméticos y aceites esenciales que suministran a buena parte de las industrias nacionales y del extranjero, entre otros productos.

El poder de la tradición

No obstante y aunque en el ámbito del consumo el mercado ecológico todavía tiene mucho trabajo por hacer, el prometedor futuro que tiene por delante el sector se evidenció ayer en las jornadas técnicas dedicadas a la agricultura ecológica en el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida), que completó el aforo y hasta hubo quien tuvo que quedarse de pie. Para Elena Sánchez López, de Hortofloricultura y el Banco de Germoplasma del Imida (Bagerim) y una de las ponentes, es muy importante el potencial de las variedades tradicionales autóctonas de hortalizas, que «perfeccionadas durante décadas por los agricultores, están adaptadas a las condiciones edafo-climáticas de la zona y, además, fueron seleccionadas por sus propiedades organolépticas y de producción». Así, junto a la ventaja que supone que estas variedades conservadas en el Bagerim estén adaptadas al cambio climático, tienen la virtud de contar con mejores sabores que las variedades comerciales que se han impuesto en el campo desde el 'boom' de la agricultura en los 80 del pasado siglo y ser de gran calidad nutricional, explica la investigadora. «Además, es una fuente de variabilidad genética para obtener nuevas variedades mejoradas», añade.

Otra de las áreas en la que el sector ecológico está ahora avanzando es la lucha contra plagas y enfermedades, teniendo en cuenta las limitaciones que disponer de la certificación ecológica impone a los agricultores. En este caso, Pedro Sebastião, director comercial de Asfertglobal, apostó por los biofertilizantes como «el futuro de una agricultura sostenible» y presentó Kiplant VS-04, un producto a base de quitasano que tiene un conocido «efecto antimicrobiano, estimula la actividad de los microorganismos beneficiosos con las micorrizas, tiene un efecto control en bacterias fitopatogénicas, estimula las defensas de la planta y favorece el crecimiento radicular y foliar». Además, añade Sebastião, el 'feedback' con los agricultores les ha permitido descubrir su efecto contra los nematodos, así como bioestimulante, y «también contra los virus, que ahora tenemos que estudiar científicamente».

Durante las jornadas, el investigador del Imida Juan Antonio Sánchez, del equipo de Control Biológico de Plagas, habló sobre el manejo de insectos beneficiosos para la agricultura sostenible; Pilar Flores Fernández, detalló las claves para controlar la fertilización en agricultura ecológica, sobre la que la normativa europeo establece limitaciones; y el técnico responsable de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación del Imida (OTRI), Fulgencio Contreras, se detuvo en explicar cuáles son las líneas de financiación disponibles para proyectos de innovación del Plan de Desarrollo Rural. Una ponencia con la que concluyeron las jornadas, promovidas por «la importancia de la producción ecológica en la Región» y con el fin de compartir experiencias, dudas y necesidades entre investigadores y productores.

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