La ciudad se construye a favor del sol

Fundación Parque Científico. Rehabilitación de tres edificios preexistentes para crear la sede de la Fundación Parque Científico (Espinardo) apostando por la sostenibilidad. Arquitecto. Fernando de Retes, 2013. Premio Regional de los XVII Premios de Arquitectura de la Región de Murcia./David FrutosGráfico
Fundación Parque Científico. Rehabilitación de tres edificios preexistentes para crear la sede de la Fundación Parque Científico (Espinardo) apostando por la sostenibilidad. Arquitecto. Fernando de Retes, 2013. Premio Regional de los XVII Premios de Arquitectura de la Región de Murcia. / David Frutos

Arquitectos destacados de la Región defienden las medidas pasivas de la construcción como el principal medio para reducir hasta un 70% el consumo energético y la contaminación de los edificios

Pepa García
PEPA GARCÍA

Los edificios consumen el 40% de la energía que se emplea en la Unión Europea, el 20% está destinado a las viviendas, y son responsables del 30% de todas las emisiones -equivalente a unos 842 millones de toneladas de CO2 cada año-, principalmente a causa de los sistemas de calefacción y aire acondicionado. Quizá por eso, el modelo de arquitectura imperante cobra gran trascendencia a la hora de detener las emisiones y reducir el consumo energético que permitiría cumplir los compromisos mundiales con respecto al cambio climático y tratar de revertirlo. Para darle un fuerte impulso a la reducción de estas cifras, la UE aprobó la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios 2010/31/UE, que obliga a que todos los edificios públicos de nueva construcción sean de 'energía cero' a partir del 31 de diciembre de 2018 y, desde el 31 de diciembre de 2020, también los privados.

Sin embargo, la producción de energías sostenibles es solo una de las muchas patas que harán de la arquitectura una disciplina que contribuya a detener el cambio climático. Conscientes del reto que tienen que afrontar, cinco profesionales de la Región preocupados por la ecoconstrucción, la arquitectura sostenible, bioclimática, solar o medioambientalmente responsable, y premiados por ello, dan algunas claves para tratar de minimizar el impacto humano en el planeta. Sin olvidar, además, que la transformación del paisaje que la construcción acarrea es una de las principales causas del deterioro de los ecosistemas naturales y los hábitats en que se desarrollan; en definitiva, del planeta.

«Rehabilitar, reciclar y reducir», resume sobre lo que debe ser la arquitectura sostenible el arquitecto Fernando de Retes, autor de la sede de la Fundación Parque Científico de Murcia (Espinardo), una rehabilitación de tres viejos edificios con la que logró el Premio Regional de Arquitectura en la pasada edición, entre otros muchos edificios realizados con criterios bioclimáticos. «Es la que no se realiza o se realiza con menos. Debemos construir lo mínimo inprescindible y sobre lo ya construido o antropizado. Una condición de mínimos: menos consumo de territorio, menos destrucción de biodiversidad, menos destrucción de información». Precisamente, y paradójicamente, en este punto coinciden todos. «El planeta está tan saturado y deteriorado que hay que estar muy seguros de que sigue siendo necesario añadir algo. La arquitectura no puede aplazar por más tiempo un compromiso ecológico radical», afirma Juan Antonio Sánchez Morales, uno de los autores del Centro de Interpretación de Almadenes, el primer edificio público de 'energía cero' y que se autoabastece de agua, a la espera desde hace años de abrir sus puertas y demostrar, en la práctica, que el modelo teórico funciona.

Reforma de la Imprenta Regional. Reforma para ampliación de espacios e incorporación de energías renovables y sistemas de gestión de agua. Arquitecto. Pablo Carbonell, 2007-2010. Mención en los XVI Premios Regionales de Arquitectura y Premio Desarrollo Sostenible de la Región 2009.
Reforma de la Imprenta Regional. Reforma para ampliación de espacios e incorporación de energías renovables y sistemas de gestión de agua. Arquitecto. Pablo Carbonell, 2007-2010. Mención en los XVI Premios Regionales de Arquitectura y Premio Desarrollo Sostenible de la Región 2009. / Martínez Bueso

De la misma opinión es Antonio Abellán, autor del ChirinBiciSolar, una cocina móvil que «aparece sobre el paisaje huertano para desplegar las condiciones ambientales y materiales estrictamente necesarias para una fiesta sofisticada y singular, desapareciendo pocos minutos después del evento sin dejar rastro». Este ingenio mereció en la pasada edición de los Premios de Arquitectura Regional el Premio Especial a la Sostenibilidad. «Un ejercicio de ensayo y demostración de que una estrategia muy reclamada por una parte importante de la disciplina es posible: construir con la menor cantidad de material y la menor transformación del paisaje y urbanización. Se puede convocar un futuro en que el conocimiento y la gestión más eficaz de los recursos acople la vida humana a la del planeta», reflexiona este arquitecto, autor de La Casa de la Tierra, una vivienda bioclimática en la huerta que Fernando de Retes señala como una de las emblemáticas dentro de la arquitectura regional.

El poder del diseño

Para Tomás Menor, la arquitectura es buena o mala y, para ejecutar una buena arquitectura, es imprescindible tener en cuenta los condicionantes locales. Por ello, como el resto de sus compañeros, no concibe el diseño de una construcción, sea cual sea, sin tener en cuenta la carta solar, que permite dar la orientación adecuada a una construcción aprovechando las horas de insolación en invierno para caldear el edificio, igual que planificar los huecos para evitar que el sol sobrecaliente la construcción en verano, aprovechar la inercia térmica del territorio que ocupa (temperatura estable del terreno, masa de los muros,...) y elementos como aleros para crear sombrajes, chimeneas solares, torres de refrigeración natural, elementos que aporten humedad, pozos de luz...; en definitiva, «el diseño solar pasivo. El que está convencido de que todo esto es gratis y que el diseño es el 60%-70% del ahorro energético que se puede conseguir, lo aplica de modo espontáneo», afirma este arquitecto, que fue uno de los primeros que empleó estos criterios en la Región, en concreto en la construcción del Centro de Salud del Infante a principios de los años 90 (1990-1992), que llegó a monitorizar el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas). Y lo confirma Paco, que vive desde hace 5 años en la casa cueva que Menor diseñó y construyó para su familia en Águilas.

Centro de Interpretación de Almadenes. Edificio público en el entorno protegido del Cañón de Almadenes, autosuficiente energéticamente y en el abastecimiento de agua, y bioclimático. Arquitectos y autores. Joaquín Contreras, Laura Ortín, Miguel Mesa del Castillo y Juan Antonio Sánchez Morales, 2014. Premio Ecodiseño de Desarrollo Sostenible de la Región 2013 y mención en XVIII Premios de Arquitectura de la Región de Murcia 2015.
Centro de Interpretación de Almadenes. Edificio público en el entorno protegido del Cañón de Almadenes, autosuficiente energéticamente y en el abastecimiento de agua, y bioclimático. Arquitectos y autores. Joaquín Contreras, Laura Ortín, Miguel Mesa del Castillo y Juan Antonio Sánchez Morales, 2014. Premio Ecodiseño de Desarrollo Sostenible de la Región 2013 y mención en XVIII Premios de Arquitectura de la Región de Murcia 2015. / David Frutos

Para Pablo Carbonell, de Ecoproyecta, autor de las cúpulas geodésicas que han dado la vuelta a España y parte del planeta por ser ecoconstrucciones asequibles, también las soluciones pasivas son claves para lograr una arquitectura sostenible, desde lo pequeño (mobiliario urbano) a la escala urbana (desarrollos urbanísticos y planes de movilidad). Y, además, defiende que las medidas pasivas son diseño, «ni caras ni baratas», que hacen que un edificio funcione bien si se tiene en cuenta el clima y el lugar, a lo que hay que sumar materiales cuya producción exija poca energía, naturales y sanos, que aislen más y ayuden a conseguir un espacio que comunique, sin olvidar instalaciones que permitan una eficiencia energética y un aprovechamiento máximo del agua.

La rehabilitación se convierte en la primera opción para todos ellos «para garantizar un legado a las generaciones futuras», afirma Pablo Carbonell, que reformó el edificio de la Imprenta Regional dotándolo de medidas pasivas (un patio interior con vegetación y humedad para atemperar el calor) y activas (lamas motorizadas en los inmensos ventanales para evitar la insolación y controlar la iluminación en el interior). También aprovechó unas cubiertas para sombrear el edificio y el aparcamiento para instalar sobre ellas paneles fotovoltaicos que produjeran energía y un sistema de recogida de pluviales para reutilizar el agua en el riego de los espacios verdes del edificio.

ChirinBiciSolar. Chiringuito móvil con despensa, kit de lavado y reciclaje de agua, zona de recogida de peladuras para compost, cocina solar... Diseño. Antonio Abellán y Javier Esquiva, 2013. Premio Especial a la Sostenibilidad (XVIII Premios de Arquitectura de la Región).
ChirinBiciSolar. Chiringuito móvil con despensa, kit de lavado y reciclaje de agua, zona de recogida de peladuras para compost, cocina solar... Diseño. Antonio Abellán y Javier Esquiva, 2013. Premio Especial a la Sostenibilidad (XVIII Premios de Arquitectura de la Región). / Huerta Bizarra

Convencidos de que el diseño solar pasivo es imprescindible, reconocen que esta no es una arquitectura generalizada en la Región. «Es residual. No existe interés alguno, y sorprende como, en esta época de restricciones, lo primero que se cae de los proyectos públicos son aspectos de reducción o contención del consumo energético, aprovechamiento hídrico, reutilización de agua, energías alternativas,...», valora Fernando de Retes. «La legislación se ha demostrado insuficiente para ir consiguiendo resultados relevantes dada la magnitud del problema. No funciona para cambiar las cuentas con el planeta. Vamos tarde, eso no es discutible; hacen falta compromisos mayores y hay conocimiento para hacerlo», asegura Abellán. Y añade De Retes: «Estamos en una situación de retraso trágico».

Unos y otros, los cinco, reclaman un cambio de paradigma en el que el peatón se convierta en el protagonista de la ciudad para evitar la contaminación que produce la movilidad -responsable del 80% de los malos humos en las ciudades-, señala Carbonell; en el que «la arquitectura trabaje a favor del planeta», indica Sánchez Morales; una administración que no haga dejación de funciones y que «establezca unas reglas que garanticen un equilibrio entre el beneficio (legítimo) y el interés de los ciudadanos, como ocurre en Holanda», ejemplifica Abellán; unos sellos de calidad que garanticen la sostenibilidad de los edificios y dejen de ser «solo marketing en la promoción y permanencia del sector constructivo más irresponsable», opina Sánchez Morales. «La ciudad que se construye no es la de la arquitectura, es la de la especulación, la del beneficio rápido, la de los intereses ajenos», puntualiza Fernando de Retes.

«Hoy, construir es restaurar, siempre», concluye; «rehabilitar es el reto de la arquitectura», insiste Carbonell; «diseñar otras maneras de convivir es el trueno gordo para cambiar las rutinas de las personas», añade Abellán. «Hay que cambiar nuestra cultura o esto se va al garete», resume Menor, que recuerda, como sus colegas, que si la ciudadanía no lo reclama nada cambiará.

Mientras, estos cinco y otros muchos arquitectos siguen aportando su grano de arena para mejorar las ciudades en las que vivimos y favorecer el urbanismo razonable que garantice una calidad de vida a base de, sobre todo, «sentido común».

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