Cabo de Palos no es solo para el verano

ENRIQUE GARCÍA-FARIA MARTÍNEZ-CONDEPRESIDENTE DE PROCABO

Pensar en Cabo de Palos y asociarlo a sus baños es algo natural para los que valoramos este enclave único. Pero su interés como destino turístico y de esparcimiento no debe hacernos olvidar que este pueblo tiene otros muchos valores añadidos, como su historia (reflejada en sus restos arqueológicos del Eneolítico, las salinas de la época romana o su imponente faro), la biodiversidad de su costa (una franja en la que, en apenas tres millas náuticas, desde Cala Reona hasta Las Amoladeras, hay dieciséis calas) o su patrimonio cultural como uno de los pocos pueblos pesqueros tradicionales de nuestra costa.

Desde el punto de vista ambiental, Cabo de Palos se encuentra dentro de una ZEPIM (Zona de Especial Interés para el Mediterráneo) que incluye la Reserva Marina de las Islas Hormigas. Además, es un Lugar de Interés Comunitario (LIC) por la riqueza en las praderas de Posidonia. Estas figuras de protección ambiental nos dan idea de la importancia de la zona de Cabo de Palos dentro de nuestro entorno mediterráneo.

Pero tanto la línea de costa como las aguas que bañan el cabo y hasta el propio centro urbano son sensibles a las presiones estacionales de un pueblo que es un importante destino turístico. Lo cierto es que el patrimonio pesquero va perdiéndose, y el pueblo no dispone de las suficientes infraestructuras para soportar el incremento insostenible de visitantes durante la temporada estival. Los pescadores, que son el 'alma mater' de Cabo de Palos, no tienen siquiera un local donde reunirse.

Desde la Asociación para la Protección de Cabo de Palos (Procabo) queremos concienciar a la población y a nuestras autoridades de los temas que más nos inquietan. Nos alarma, por ejemplo, el desatino cometido en los últimos años con la mal llamada 'regeneración' de las playas, depositando toneladas de tierra de cantera, retirando los restos de Posidonia (lo que siempre hemos llamado 'algas' aunque no lo sean), cuando estos restos deben dejarse, hasta formar grandes acúmulos llamados arribazones, para la protección natural de la playa, al menos fuera de temporada. Las praderas submarinas de Posidonia de nuestra costa son una auténtica joya a cuidar, lo que creemos que debería hacerse evitando el fondeo de embarcaciones de recreo en dichas praderas. Por motivos de seguridad para los bañistas, debería balizarse la franja de costa rocosa y las calas que tradicionalmente se han considerado zonas de baño.

Nos parece incomprensible que, entre una Reserva Marina (Cabo Palos-Islas Hormigas) y un Parque Regional (Calblanque) exista un emisario marino deficiente vertiendo residuos de forma irregular desde una estación de aguas residuales (EDAR). Emisario que sufre la presión de su posible uso para futuros vertidos de salmueras procedentes de desaladoras del Campo de Cartagena.

Por desgracia, no quedan ya muchos restos arquitectónicos que muestren la historia de nuestro pueblo. Es preocupante el estado de ruina en que se encuentran nuestros dos molinos, la antigua Telegrafía o las Salinas de Marchamalo. Esperemos que la presión urbanística o los continuos rumores de privatización (incluido el del propio faro o el puerto) no terminen por privarnos de lo que nos queda.

Solo podremos proteger Cabo de Palos mediante la concienciación y la educación. Pero a pesar de los problemas enumerados, Cabo de Palos es un sitio especial, y como tal, queremos preservarlo para los que vivimos aquí, para los que nos visitan y para las futuras generaciones. Protejamos Cabo de Palos durante todo el año.

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