La acuaponía se hace urbanita

Cultivo hidropónico de tomates en el invernadero./TILAMUR
Cultivo hidropónico de tomates en el invernadero. / TILAMUR

El proyecto mundial Inapro integra la cría de pescado y el cultivo de hortalizas de forma ecológica y permite producir alimentos sostenibles para complementar la economía doméstica

Pepa García
PEPA GARCÍA

A falta de un mes para que concluya el proyecto Inapro, financiado por la Unión Europea y en el que han participado 18 socios de ocho países de todo el mundo -Alemania, China, Italia, Bélgica, Países Bajos, Austria, Noruega y España-, los resultados de esta investigación, que su coordinador, George Staaks, definió ya en sus comienzos como «visionaria», no pueden ser más positivos y esperanzadores. Lo cuenta Mariano Vidal, propietario de la empresa murciana Tilamur (Lorquí) y desarrollador del proyecto en la Región, cuyo sistema fue definido por Staaks como 'la semilla de Inapro'.

«Aún tenemos que elaborar el informe final, pero solo el 2% del total del agua que contienen los tanques de cría de peces se tiene que renovar en el proceso de limpieza de los filtros; y no se tira ni una gota, se reutiliza en el cultivo hidropónico de hortalizas», explica.

La tecnología sostenible que mejora el sistema pionero de la empresa murciana Tilamur, desarrollado actualmente por la compañía holandesa Landing Aquaculture, ha reducido aún más el consumo de agua para producir el pescado y las hortalizas. De hecho, «para producir cada kilo de tilapia se emplean 40 litros y por cada kilo de pescado se producen 3 de tomates», detalla Vidal, responsable de la única empresa española implicada en esta iniciativa, que, inisiste, reaprovecha una y otra vez el 98% del agua en los tanques de cría.

Las raíces de la planta en el canal de cultivo.
Las raíces de la planta en el canal de cultivo. / Tilamur

El nuevo sistema se muestra capaz de dar respuesta a algunos de los principales problemas a los que se enfrenta actualmente el mundo: la producción de suficientes fuentes de proteína animal para alimentar a la creciente población mundial, garantizar la seguridad alimentaria de sus productos, eliminar la huella de carbono de los procesos productivos, reducir al mínimo el consumo de agua -un recurso natural cada vez más escaso-, evitar el impacto negativo y la contaminación del entorno y el suelo con un ciclo de residuo cero, y funcionar haciendo uso de energías renovables. Además, la tecnología desarrollada permite poner en marcha la acuaponía -técnica que combina la acuicultura con la hidroponía- en pequeños espacios urbanos, como una vivienda unifamiliar. «Con solo disponer de 4 metros cuadrados es posible criar 40 kilos de tilapia al año, cerca de 200 kilos de tomate en una sola cosecha de unas 5 plantas y combinarla con otras hortalizas de temporada, como pepinos, lechugas, brócolis, coles, coliflores, canónigos, espinacas, judías, guisantes y hasta fresas», comenta y cifra en unos 300 euros la inversión necesaria para producir tus propios alimentos sostenibles con una instalación en casa, y «con muy pocos conocimientos y unos cuidados básicos».

Así, en barrios marginales de Sevilla, cuenta Mariano Vidal, como el de las 3.000 viviendas, «hay varios colegios que han tomado la iniciativa para que los vecinos participen en un proyecto para poner en marcha la acuaponía. El colegio pone la parcela y la energía y la población se encarga de los cultivos de peces y de hortalizas y disponen de los alimentos que ellos mismos producen».

Nuevo sistema acuapónico desarrollado por Tilamur, para cultivar a pequeña escala.
Nuevo sistema acuapónico desarrollado por Tilamur, para cultivar a pequeña escala. / Alfonso Durán

Piensos vegetales y ecológicos

Aunque inicialmente el proyecto se ha desarrollado con la cría de tilapias (pez de agua dulce) y de tomates, en Tilamur ya han hecho ensayos con otros cultivos, entre ellos, de quinoa y girasol, ambos fuentes de hidratos y grasas vegetales, respectivamente, para los piensos ecológicos que han desarrollado en colaboración con el departamento de Fisiología Animal de Biología de la UMU. Actualmente, se usa una parte muy importante de las capturas y la producción de pescado -cerca del 60%- en la alimentación de los propios peces. Por ello y porque los caladeros de anchoveta de Chile (principal fuente de proteína para los piensos) cada vez están más esquilmados, su precio se ha incrementado muchísimo. «De 711 dólares/tonelada que costaba en 2011 a los 1.400 dólares a los que se compraba ya en 2014», detalla el empresario murciano.

Ahora, utilizan como fuente de proteína la espirulina (un alga que es un superalimento y que en 4 días de cultivo puede empezar a recolectarse). Con todos estos ingredientes quieren elaborar a gran escala este nuevo pienso y comercializarlo, un proyecto para el que esperan contar con la ayuda de la UE.

Residuo cero

Así, tanto las tilapias como los tomates -han producido 8,9 toneladas de tilapia roja desde agosto de 2016 y 8,6 de tomates en tres ciclos de 5 meses- son ecológicos, ya que para las hortalizas emplean como único fertilizante las aguas de desecho de la acuicultura. «En el biofiltro, corazón del sistema, actúan dos bacterias nitrificantes: una se encarga de descomponer el amoniaco -perjudicial para peces y plantas- y convertirlo en nitritos; y la otra transforma los nitritos en nitratos para usarlos como nutrientes de las plantas». Sin embargo, lamentan desde Tilamur, «el Consejo de Agricultura Ecológica deja fuera de esta catalogación cualquier producto que no se cultive en tierra, aunque no gaste casi agua, no contamine y no use químicos. Esa legislación hay que actualizarla».

Recolección de patatas cultivadas usando los lodos sobrantes de acuaponía como único fertilizante. | Girasol hidropónico, combinado con acuicultura. | Vidal Root, un nuevo sistema doméstico desarrollado. / Tilamur

Para llegar al residuo cero, Tilamur ha empleado los lodos generados en el proceso como abono orgánico para el cultivo de patatas y «hemos conseguido la misma producción media que los agricultores con fertilizantes químicos», dice satisfecho por haber conseguido el residuo cero, la economía circular. Estos lodos también los emplean en el cultivo de paulownia, arbol de crecimiento más rápido y de origen chino, que utilizarán para produccir biomasa con la que alimentar las calderas y calentar el agua de los tanques de acuicultura.

«El impuesto al sol les dejó boquiabiertos»

Con placas solares para generar 10 kw de energía, en Tilamur van sobrados. «Necesitamos menos de 4kw». Sin embargo, la idea inicial era producir 47 kw y almacenar el sobrante en acumuladores para la noche. «Como teníamos que pagar el impuesto al sol, optamos por reducir las placas y prescindir de los acumuladores. En Alemania y en el resto de países socios se quedaron boquiabiertos, extrañados por ese canon que los demás países no tienen», denuncia.

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