La Verdad

La depuración ecológica aterriza en Sierra Espuña

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Los tres reactores en los que el agua comienza a depurarse de elementos orgánicos disueltos. / J. R. P.

  • Una nueva infraestructura instalada en La Perdiz permite reutilizar el agua y crear humedales beneficiosos para fauna y flora

Es un tipo de los que proyectan tranquilidad y sosiego en todo momento, porque Javier Fábregas, granadino afincado en Murcia, tiene claro que el monte es el lugar idóneo para pasar un rato de calma absoluta. Cuando llega al paraje de La Perdiz, en Sierra Espuña, olvida los problemas. «Aquí se está muy bien; solo se escucha el cantar de los pájaros. Es espectacular», confiesa. Pero ese momento idílico se corta por completo porque hay que ponerse manos a la obra y revisar la depuradora instalada en un huerto. «Esta máquina limpia aguas residuales del restaurante y de los aseos públicos. Es un agua que luego se utiliza para crear humedales en esta zona del parque, en los que ahora viven larvas de sapo corredor. En los próximos meses introduciremos fartet», explica Fábregas, ilusionado con el resultado del proyecto.

El Parque Regional de Sierra Espuña cuenta desde finales del año pasado con una nueva depuradora comunitaria que limpia las aguas residuales en la zona de La Perdiz. Las próximas actuaciones que quiere llevar a cabo la Comunidad es instalar dos depuradoras más en La Fuente del Hilo y Los Donceles. «Con esta iniciativa se pretende conseguir humedales para crear vida en ellos», explican desde el propio parque regional.

Fábregas es el encargado de supervisar cada semana el trabajo que realiza la máquina y comprobar que todo va según lo previsto. «Antes había una depuradora tradicional con fosas sépticas que recogían el agua y esta se 'infiltraba' en los terrenos. Y, cuando ha habido más recursos, hemos podido instalar la nueva máquina», matiza. «Con ella hemos pasado todo el invierno y la verdad es que los resultados son magníficos. Primero, porque depuramos todo el agua; segundo, por la calidad y la limpieza del agua; y tercero, porque hace un vertido limpio que genera valores añadidos al medio ambiente y potencia la fauna en la zona. De hecho, la calidad del agua es infinitamente mejor de lo que exige la ley».

Una de las próximas medidas que se quiere llevar a cabo en el parque es la instalación de dos depuradoras más en La Fuente del Hilo y Los Donceles. Así lo asegura el propio director del parque, Andrés Muñoz, que se muestra encantado con la iniciativa y con las ventajas que supone para la flora y la fauna del lugar. El objetivo de la nueva depuradora, confirma Muñoz, «tiene una doble vertiente. Por un lado, depurar agua con una calidad máxima. Y, por otro, que la zona fuera colonizada y tuviera la presencia de anfibios y especies». De hecho, añade, «estamos muy satisfechos con el resultado, porque ha sido muy beneficioso para el medio ambiente. Ahora nos encontramos trabajando en una mejor colonización de especies autóctonas vegetales que rodeen los márgenes de los humedales, como juncos».

Cinco fases

Según explica Fábregas, esta depuración -ecológica- del agua se realiza a través de cinco fases, cuando en una máquina convencional se hace todo en un único proceso. De hecho, llegan a la máquina un total de 12 hectómetros cúbicos de agua. «El primer paso es el pretratamiento. El agua del restaurante y de los aseos públicos sale de las tuberías y llega hasta una fosa séptica, que se encarga de retirar los elementos sólidos en suspensión», relata el especialista. Los sólidos se quedan en la parte baja del 'envase' y las grasas de la suciedad flotan. «El agua, que aún no está limpia del todo porque tiene materia orgánica disuelta, se queda en medio y sale de un tubo para dirigirse a los tres reactores, que son los encargados de empezar a depurar el agua».

En las siguientes fases, se comienza a depurar el agua con el objetivo de que se quede limpia. «Tenemos tres reactores de filtración y percolación instalados, en los que viven microorganismos gracias a la cantidad de oxígeno que hay en ellos. Esos organismos diminutos se encargan de eliminar la suciedad del agua, ya que se comen la materia orgánica, que queda sobre un lecho de grava», puntualiza. «Podemos decir que son una casa en la que conviven microorganismos». El especialista asegura que «el primer tanque comienza a depurar el agua; en el segundo, el agua se consigue limpiar más; y, en el tercero, los microorganismos terminan de comerse la materia orgánica disuelta. Todos los tanques hacen la misma operación, de tal manera que el líquido se va 'limpiando' cada vez más».

El agua, una vez depurada, va impulsada a un depósito con el objetivo de que los vecinos puedan hacer uso de ella. «Cuando ya no cabe más en ese tanque, el agua que se sigue depurando va a parar, a través de un conducto, a un humedal que hicimos en su momento. Cuando sale por ese conducto difuminada, el humedal retira la poca materia orgánica que queda, debido al oxígeno que aportan las plantas acuáticas y a la radiación ultravioleta natural, que reduce la carga de microorganismos», confirma Fábregas.

Más valores añadidos

Los expertos en depuración explican que, «en los dos humedales creados, hay larvas de sapo corredor y plantas acuáticas». Añaden que «la próxima actuación que queremos hacer es poner fartet en el humedal». Además, gracias al agua que recorre la zona, se ha creado una especie de charca «donde los jabalíes aprovechan para beber y bañarse. Todo forma parte de la naturaleza, y por eso estamos potenciando y dotando este lugar de vida y fauna, porque es una oportunidad para recuperar especies en peligro de extinción». Medidas, aseguran, con las que se pretende potenciar la vida y la fauna con manantiales de agua depurada.