La Verdad

«Cerramos las ventanas para que no entre el humo al cole»

La profesora Lucía Mira y el director del centro colocan unas mascarillas a los alumnos.
La profesora Lucía Mira y el director del centro colocan unas mascarillas a los alumnos. / LV
  • El Ampa y los profesores del Puig Campillo, en Isla Plana, denuncian ante la Dirección General de Medio Ambiente la quema de rastrojos

Los docentes entran al aula, donde les esperan los niños dispuestos a aprender todas las materias. Pero, al cabo de un rato, todos ellos comienzan a oler a quemado. El profesor mira por la ventana y atisba una nube de humo que comienza a colarse por las ventanas, por lo que se dispone a cerrarlas. Aprovecha, además, para enseñar a los chavales unas mascarillas que han comprado los padres para evitar que los pequeños respiren ese humo.

La Asociación de Padres y Madres del colegio Puig Campillo, en Isla Plana, presentaron el pasado viernes ante la Dirección General de Medio Ambiente un documento mostrando sus quejas por la quema de rastrojos que se realizan en fincas de La Azohía. Según explican, «el humo, cuando hay un poco de viento, llega hasta el colegio y los profesores tienen que cerrar las ventanas». Añaden que «nuestros hijos no han salido al patio en alguna ocasión por la humareda que se produce allí. Incluso han tenido que perder alguna clase de Educación Física».

Tanto los padres como la dirección del centro sostienen que «todos los años, por estas fechas, tenemos el mismo problema. Estamos ya cansados de tanto humo». La vicepresidenta del AMPA, María José Hertzmann, denuncia que «no es un problema que solo tengamos aquí en el colegio, sino que las personas que viven en La Azohía y en Isla Plana también se ven afectados por el humo. ¡Es terrible!».

Según el escrito, «una empresa de tomates procede a quemar rastrojos y cuenta con la autorización de la Dirección General de Medio Ambiente, según nos informan Guardia Civil, Policía Local y diversas asociaciones. El colegio está situado a menos de tres kilómetros de donde se llevan a cabo las quemas, que se deben hacer cuando el viento no supere los 5 km/h». Además, expone el documento, «la finca donde se realizan estas prácticas se ubica próxima a una zona de Conservación Prioritaria del Parque Regional de Cabo Tiñoso».

«Es irrespirable»

Los padres aseguran que se ven «profundamente afectados por esta práctica permitida, que constituye un atentado contra la salud de nuestros hijos, vecinos y turistas. Y atenta contra el medio ambiente, al realizarse la quema en una zona de especial protección ambiental, que la Dirección General de Medio Ambiente debería de proteger». Concluyen que «nuestros hijos tienen picores en los ojos y la garganta, porque el humo agrava los problemas de salud y es irrespirable. Sobre todo, si los pequeños sufren alguna alergia».

Por ello, reclaman a este organismo que «tome las medidas necesarias para la preservación y conservación del paraje y para la protección de la población de los núcleos urbanos colindantes a la dicha explotación».