La Verdad

Semillas de vuelo

  • La siembra aérea es una práctica que se lleva a cabo en numerosos países del mundo, como Estados Unidos, México, Argentina y Australia, con el objetivo de reforestar montes después de que hayan sufrido incendios forestales

Está cargado con 8.000 semillas de pino carrasco, pino piñonero y algarrobo recubiertas de arcilla. Son las 8.30 horas y el piloto del helicóptero arranca el motor en las instalaciones de la empresa Rotorsun, en Águilas, donde son especialistas en este tipo de prácticas aéreas. El objetivo es lanzar las bolas sobre la sierra de Pinilla para reforestar uno de los principales pulmones verdes del municipio. Después de volar sobre ese monte y de lanzar las semillas en las zonas más afectadas, finaliza la práctica. Bien.

La siembra aérea es una práctica que se lleva a cabo en numerosos países del mundo, como Estados Unidos, México, Argentina y Australia, con el objetivo de reforestar montes después de que hayan sufrido incendios forestales. Sin embargo, en España sigue siendo una técnica pendiente de explotar.

La práctica consiste en llenar de semillas una especie de hormigonera. Esta va enganchada con cables a un helicóptero, que se encarga de sobrevolar el monte que se quiere repoblar. Según los especialistas, «la semillas se sueltan en espacios que no tienen mucha altitud. Uno de los principales problemas es que los insectos se comen las pepitas si las soltamos 'desnudas'». El director general de la empresa aguileña Rotorsun, Ignacio Gracia, afirma que «hemos hecho bastante poco al respecto en el territorio español. La siembra aérea sí se suele poner en práctica para plantaciones relacionadas agrícolas de cereal y arroz. Pero reforestar montes es la asignatura pendiente».

Este experto añade que «la única siembra importante se hizo después de que el parque del Garraf, en Barcelona, quedara devastado por un fuego que calcinó 5.000 hectáreas». Aquel 'experimento' dio unos resultados «excelentes». Sin embargo, Gracia lamenta que, «poco tiempo después, otro incendio quemara las nuevas plantaciones».

Desnudas o pildoradas

Para estas prácticas, los especialistas se ven en la obligación de 'manipular' las semillas. Así, se distinguen entre semillas desnudas, que se prehumedecen y son lanzadas desde el helicóptero, y pildoradas, que se recubren con una capa de materia biodegradable para protegerlas de los animales e insectos. Estas últimas, además, absorben la humedad. «Lo más normal es hacer siembra desnuda. De hecho, en la zona de Valencia estamos acostumbrados a lanzar desde el helicóptero granos de arroz que no están recubiertos de ningún material. El helicóptero suele circular a una velocidad de 60 km/h», apunta Gracia.

«Es habitual que en otras zonas se mezclen las semillas con abono granulado, ya que mejora la calidad del suelo. Esto se lleva a cabo en Cataluña, Andalucía y Valencia. Falta Murcia», reconoce este director general. Y matiza: «La siembra aérea es muy útil para la regeneración de zonas quemadas. Además, las tasas de regeneración y supervivencia son magníficas, sobre todo en zonas de antiguos bancales y suelos profundos. Y el coste de regeneración se cifra en 160 euros por hectárea, entre el 5% y el 10% de lo que cuesta una plantación tradicional».