La Verdad

Una cooperativa local promueve las fuentes renovables para paliar la pobreza energética

  • La Solar Energía defiende que el incremento de la demanda de electricidad limpia contribuirá al cambio de modelo

«El balance neto, a coste cero», cuando no la completa liberalización del mercado de la energía, es la aspiración de quienes defienden el cambio de modelo energético como una transformación imprescindible para poner coto al cambio climático, pero no solo. También permitiría reducir el número de familias que, unas 70.000 solo en la Región, sufren pobreza energética -no pueden permitirse calentar sus hogares en invierno por el alto coste económico que lleva aparejado-. Además de minimizar el peligro de que la falta de energía se pueda llegar a convertir en un problema cuando se agoten recursos como el carbón -una de las principales fuentes de producción en España- o el gas -la más cara-.

Con el principal objetivo de contribuir e impulsar ese cambio de modelo energético y de promover el uso generalizado de energías renovables, nace La Solar Energía. Es una cooperativa murciana sin ánimo de lucro que, en poco más de dos meses, ya cuenta con más de un centenar de clientes a los que suministra solo energía renovable, promoviendo la economía local. «Estamos asociados con Enercoop, cuyo ámbito de actuación es fundamentalmente la Comunidad Valenciana», apunta Miguel Ángel Mena, director gerente de La Solar, que asegura que cuentan con plantas fotovoltaicas que les suministran en Lorca, Mazarrón y Jumilla, además de instalaciones propias en Calasparra (fotovoltaica y minididráulica). También garantizan mejores precios y una mayor eficiencia y aprovechamiento de los recursos. «Las instalaciones próximas al consumidor garantizan que no se pierde energía en el transporte», que Mena estima en un 15% del total, durante el transporte de alta tensión, y un 10% adicional ya transformada en energía de media o baja tensión.

En opinión de Mena, un convencido de que otro modelo energético más respetuoso con el medio ambiente y más asequible para la población es posible e imprescindible, cree que el balance neto, que permiten legislaciones como la de «Reino Unido, Francia, Italia o Turquía, por poner un ejemplo» también beneficiaría a las grandes eléctricas. «En verano, cuando la energía hidráulica no está disponible en España y tampoco se produce gran cantidad de energía eólica, la producción de energía solar a corta distancia evitaría el aumento de las temperaturas en las redes de distribución cuando la demanda sube y, por lo tanto -aclara,- reduciría la resistencia al flujo eléctrico haciendo más eficiente su transporte, al descargar de tensión el conjunto de la red».

Horrorizado, como la mayoría de los ciudadanos, por los altos costes de la luz eléctrica, critica que entre 2015 y 2016 haya «aumentado el uso del carbón más del 20% como fuente de producción de electricidad», cuando, explica, es la fuente que más emisiones de CO2 genera. «El 70% frente al 21% de la producción», detalla Mena. Lo cierto es que esto resulta incomprensible si se tiene en cuenta que, ahora que está regulado, «España compra derechos de emisión de CO2, normalmente a Polonia, para seguir produciendo electricidad con carbón -el mecanismo con más emisiones a la atmósfera- y gas -la tecnología más cara-».

Desde La Solar Energía apuestan, mientras la liberalización del mercado energético o el balance neto no llegan a España, por sumarse a la tendencia actual: «En casi todas las comunidades autónomas se están creando este tipo de cooperativas para comercializar la electricidad de un modo diferente», afirma y asegura que el estar integrados en Enercoop, que sirve electricidad de fuentes renovables a 250.000 hogares, permite garantizar el suministro. «Cuando la demanda de renovables es mayor de lo que producimos, se compra a fotovoltaicas de la Región», insiste Mena.