La Verdad
Felipe González, ingeniero técnico agrícola del Imida. :: edu botella
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La peña La Seda y Sericis, al rescate de la tradición sericícola

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Tanto desde la peña huertana de La Seda, con sede en La Alberca, como desde la asociación Sericis, se ha trabajado para conservar la tradición del cultivo y la cosecha de la seda en la Región, que estuvo regulada por el Estado. «Antes de que las fábricas se instalaran, la seda la hilaban los huertanos con tornos antiguos que funcionaban a pie y la llevaban al Contraste, donde se pesaba la producción -hoy el edificio no existe, pero parte de sus elementos arquitectónicos están en el exterior del edificio anexo del Museo de Bellas Artes-». Con la instalación de las fábricas, «el Estado se hacía cargo del sector de la seda. En la Sericícola, los criadores depositaban el capullo, que se pagan con fondos estatales, y la producción se repartía entre las hilaturas que había, en proporción al número de perolas que tenía cada una. Allí se hacía el ahogado, para que no saliera la mariposa; el secado, para poder conservar el capullo todo el año; se sacaba la crisálida y se hacía el estriado, separando la almendra, la chapa y la borra, para diferenciar, así, las distintas calidades de la seda de cada capullo, antes de hilarla», va detallando Felipe González, miembro de Sericis.

Prueba de la importancia de esta producción para la economía es la existencia de la bendición de la simiente, que hace 42 años rescató la peña de La Seda, con la que 'garantizaban' una buena cosecha. Precisamente en estas fechas, en que las moreras empiezan a despuntar y se acercan los días en que los gusanos rompen el huevo. Así, La Seda ha contribuido a presevar las tradiciones, que divulga entre mayores y pequeños. Dentro de estas actividades, el próximo viernes, el maestro artesano Pepa Caravaca realizará una exhibición de devanado, hilatura y otros trabajos con seda, dirigida a niños; y el domingo, a las 10 h., partirá de la sede de la peña la Romería de Bendición de la Simiente del Gusano de Seda que, con motivo del 125 aniversario de la Estación Sericícola, retoma el primitivo recorrido y atravesará la Estación, actual sede del Imida.