La Verdad

¿Cómo afrontamos el futuro de la huerta?

El domingo se celebró el día mundial de la alimentación, con el lema: 'El clima está cambiando, la agricultura y la alimentación también'. Con este mensaje, la FAO quiere que actuemos sobre dos de los retos más importantes del siglo XXI: el cambio climático y la seguridad alimentaria.

El cambio climático, en zonas como la Región, producirá un aumento de la sequía, la desertificación y la salinidad del suelo. Según Funcas, los cítricos de la Huerta de Murcia podrían desaparecer en 2050. El 85% del cultivo de la de vid en el Mediterráneo, igual, por falta de calidad en el vino, lo que repercutiría gravemente en las DO de Bullas, Jumilla y Yecla. En los 3 últimos años se han arrancado o se arrancarán 1/3 de los almendros de la Región por la sequía: ¿ciclo climático normal?, ¿manifestación del cambio climático? La crisis alimentaria que padecemos, que afecta a más de la mitad de la población mundial, se puede acentuar en los próximos años. En 2050 la población mundial ascenderá a 9.600 millones de personas. Para alimentarlas hay que producir un 60% más.

Ante esta situación, ¿qué modelo agroalimentario es más adecuado para producir más con menos recursos, en un escenario de cambio climático e incertidumbre económica y social? Se postulan dos modelos antagónicos. Uno es la 'agricultura climáticamente inteligente'. Apuesta por una mayor eficacia de la agricultura industrializada y el uso de transgénicos (resistentes a la sequía, la salinidad, los herbicidas,...). Este modelo, altamente tecnificado, difícilmente puede resolver el problema alimentario. Los campesinos, que poseen un 90% de las explotaciones agrícolas de la Tierra, no tendrán acceso a este modelo.

El otro modelo se basa en principios agroecológicos. Su finalidad es el diseño de sistemas agroalimentarios justos, equitativos, sostenibles y resilientes. La agricultura familiar, el conocimiento campesino, la utilización de recursos genéticos locales, el aumento de la biodiversidad de los agrosistemas, la fertilización orgánica y el desarrollo del mercado local están en la base de este modelo.

Ante los retos y propuestas para enfriar el clima y alimentar al mundo, ¿qué modelo debemos potenciar en la agrópolis murciana? Al margen de cualquier interés, el modelo agroecológico es el único viable, como se desprende de experiencias desarrolladas dentro y fuera de nuestro país. La agricultura industrializada es impensable en un espacio agrario minifundista y donde la rentabilidad económica es más baja que los gastos de producción.

Para llevar a la práctica las propuestas agroecológicas se requiere un plan y una política que contemple la revalorización de la huerta poniendo en evidencia su productividad y su contribución al funcionamiento del ecosistema urbano (seguridad alimentaria, sumidero de CO2, soporte de actividades socioculturales, deportivas, recreativas y educativas). Las acciones del plan deben fomentar estrategias participativas de producción, transformación, comercialización y consumo de alimentos sanos y saludables; conservar los recursos patrimoniales agrarios y naturales; y promover actividades formativas, educativas y divulgativas, que contribuyan al uso y gestión racional de la Huerta de Murcia, así como al consumo responsable de alimentos.

El Plan de Acción de la Huerta de Murcia, puesto en marcha recientemente por la Concejalía de Huerta del Ayuntamiento de Murcia, contempla ya acciones en esta dirección: puesta en marcha del mercado de agricultores, crear el banco de tierras o planes para rehabilitar meandros del río y la restauración agroecológica de su entorno. La Huerta de Murcia aún está viva. En nuestras manos está que recupere su funcionalidad productiva para garantizar la seguridad alimentaria de los murcianos actuales y futuros.

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