Ventajas competitivas de una empresa

En el marco de nuestra actividad de asesoramiento continuado, hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir como invitado a la convención anual de una empresa. Probablemente ya sabréis a qué tipo de reuniones me refiero

PEDRO AROCO

Las convenciones anuales de empresa normalmente se realizan a la vuelta de las vacaciones y en ellas, los principales directivos de la compañía además de compartir su visión de la marcha del negocio, tratan de reconocer el trabajo bien hecho por sus equipos, animándoles para afrontar con una actitud positiva los proyectos y esfuerzos futuros.

Cabe destacar la importancia que tienen este tipo de reuniones a la hora de trasladar la visión que tienen los líderes sobre el negocio. Además, uno de sus objetivos suele ser potenciar la capacidad de los directivos y mandos para trabajar como un equipo, alineándolos en la consecución de un objetivo corporativo que vas más allá de sus indicadores de gestión individuales.

El hecho es que, como espectador de las diferentes intervenciones y con el espíritu crítico de aquel que asiste con ánimo de ayudar a mejorar, pude escuchar de la mano de uno de los directores de una unidad de negocio la siguiente frase «yo no voy a asumir ese riesgo». Inmediatamente me asaltó una inquietante pregunta: «entonces, ¿quién más puede hacerlo si no es el máximo responsable?» Tras ese primer impulso vinieron otros pensamientos a mi cabeza respecto a la marcha del negocio, la situación del resto de competidores, etc.

Evidentemente no debía de tener toda la información para realizar un juicio con criterio, pero como especialista en el desarrollo de líderes ninguno de esos pensamientos logró tranquilizarme.

Parafraseando a Mark Zuckerberg CEO de Facebook, «el mayor riesgo es no asumir riesgos. En un mundo que cambia a gran velocidad, la única estrategia que está garantizada que fracasará es la de no asumir riesgos».

En el entorno de las startups en particular, y en general en cualquier otro negocio en crecimiento, hay dos capacidades críticas en las que los líderes deben se excelentes y que están relacionadas con la iniciativa empresarial. Se trata, por un lado, de la capacidad para generar equipos y contar con las personas con las capacidades necesarias para el futuro del negocio. Y, por otro lado, de la capacidad de potenciar la ventaja competitiva del negocio a través de la gestión del cambio y la innovación.

Centrándonos en esta última, es importante destacar que más allá del desarrollo de iniciativas orientadas a potenciar la capacidad individual para innovar y/o entrenar su creatividad, es imprescindible crear las condiciones necesarias en la cultura de la empresa para que asumir riesgos y equivocarse, lejos de estar penalizado, sean prácticas habituales de la organización.

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