Los oficios tradicionales resurgen con un concepto más innovador

Las barberías atraen a multitud de hombres que cuidan su aspecto físico./LV
Las barberías atraen a multitud de hombres que cuidan su aspecto físico. / LV

Los murcianos recuperan profesiones llamadas a desaparecer como barbero, maestro cervecero y reparador de bicicletas incorporando las últimas tecnologías

BENITO MAESTRE.Murcia

Del arte de la barbería sabe, y no poco, Paco, una leyenda dentro del gremio de los peluqueros en Cartagena. En poco tiempo, ha convertido su establecimiento, Fernec, de la calle de la Serreta en uno de los centros de referencia, por donde pasan hombres de la zona y también de otros puntos de la Región, como Murcia, La Unión y Fuente Álamo. Los clientes, con barba o sin ella, no solo entran a por un corte de pelo, sino también por el trato familiar que reciben y las buenas conversaciones, que se entremezclan con el hilo musical.

Paco se desenvuelve bajo una técnica precisa, sin titubear ni falsos movimientos, y demuestra su sapiencia en cada detalle, por nimio que parezca. Observa, mide y repasa con total sutileza en cuestión de segundos. Es su pasión.

Este oficio vive, actualmente, un momento dulce, al igual que los agricultores ecológicos, los maestros cerveceros, los panaderos artesanales, los relojeros... Son profesiones rodeadas de un halo de romanticismo y, aunque pareciese que estaban avocadas a desaparecer por el paso del tiempo, han resurgido con mucha fuerza.

La industria de la manufactura y el comercio actualizan sus actividades

De hecho, en los últimos tiempos se ha abierto un gran número de establecimientos dedicados en exclusividad al cuidado de la barba, lo que ha permitido mantener la figura de los barberos. La forma de llevarla depende de cada uno y, curiosamente, a casi todos los hombres les sienta bien. Ahora, la tendencia apunta a las barbas cortas y perfiladas en los contornos, desbancando al estilo 'hipster' (larga y muy poblada).

Desde la fachada, un pirulo tricolor señala el concepto de negocio que se desarrolla en el interior de Fernec: una fusión de barbería clásica y peluquería moderna. En ella, Paco dedica unos 40 minutos de media a cada cliente, al que le corta el pelo, arregla la barba y depila las cejas, por solo nueve euros.

A escasos metros, Julián Vivero repara con cariño todo tipo de bicicletas en su taller de la calle del Parque, donde prima el servicio personalizado a buen precio. Su cartera de clientes incluye desde «médicos y profesores universitarios hasta gorrillas», asegura este emprendedor, quien señala que «mi mercado está enfocado a quienes montan en bici a diario».

Las reparaciones más frecuentes suelen ser pinchazos de ruedas, cambios de frenos y ajustes de cambios. Pieza por pieza, Vivero también realiza revisiones completas de las bicicletas (frenos, cables, gomas...) por solo 25 euros, para que los amantes de los vehículos de dos ruedas sigan pedaleando con toda seguridad por calles y senderos de la ciudad portuaria. Este joven ha roto las estadísticas, pues todas las veces que ha arreglado una bicicleta el cliente ha acabado satisfecho.

Por ser silenciosas, limpias y eficientes, las bicicletas ganan adeptos como vehículo para desplazarse por los centros urbanos. El auge de su uso en la Región está propiciando la apertura de nuevos locales relacionados con el sector y la consolidación de otros muchos. Vaya Pedal se fundó en marzo de 2013 y, hasta el momento, su actividad ha registrado una tendencia en ligero ascenso. «Me gusta mi trabajo, que consiste en ayudar a la gente. Tengo faena, pero no puedo subir los precios», sostiene Vivero, al tiempo que subraya que en los últimos tiempos ha notado una fiebre por la bici en Cartagena.

Vaya Pedal cuenta con un taller visible y abierto al público, así como una zona comercial con distintos modelos de bicicletas, tanto nuevas como de segunda mano. «Las hay desde 15 euros», afirma. Muchas pasan por este 'quirófano' con la finalidad de darle un nuevo uso, principalmente para el público que solo quiere un medio de transporte barato, cómodo y respetuoso con el medioambiente.

De lunes a viernes, en turnos de mañana y tarde, el establecimiento especializado en reparaciones y mantenimiento sigue contando con la confianza de su amplia clientela, siempre dispuesto a prestar un servicio enfocado a resolver todo tipo de incidencias.

La cerveza 'made in Murcia' tiene una buena acogida en el extranjero gracias al coraje de emprendedores como Siul Herrero, quien ha revolucionado el sector en la Región con propuestas bien definidas. Su negocio, Cervezas Yakka, produce cinco variedades permanentes (Mare, German Ale Bio, Yapale, Serious Rye Ipa y Humo) en sus instalaciones de Jumilla, donde fabrica hasta 20.000 litros mensuales en un proceso que combina los usos artesanales con los últimos avances tecnológicos.

«Nuestra empresa busca recuperar el oficio del maestro cervecero, pero desde el lado creativo», define Herrero, quien elaboró su primer brebaje en la cocina de casa a mediados de 2009. Desde entonces, la evolución de su proyecto empresarial le ha empujado a seguir innovando y tantear nuevos horizontes para extender aún más su marca y conquistar los paladares más exigentes con birras aromáticas, ricas en matices y de sabores marcados.

Así, el empresario mantiene una actitud proactiva frente a situaciones complejas, buscando en todo momento la viabilidad de su negocio, que comenzó como un flechazo de película. «Igual que cuando pruebas un zumo de naranja recién exprimido te olvidas del tetrabrik del supermercado, pues con la cerveza me ocurrió lo mismo: desde que bebí una artesana ya no quise saber nada de la industrial», recuerda.

La gama de cervezas Yakka se distinguen por su inconfundible personalidad, pues se elaboran a partir de recetas especiales. El formato de botella de 33 centilitros funciona bien. En general, las artesanas se caracterizan por tener más cuerpo y volumen, por agarrarse al paladar y por aportar notas de amargor más duraderas. Por ello, otros comerciantes las emplean para, por ejemplo, elaborar queso de cabra, amasar pan ecológico o realizar mermeladas.

Al ser un producto con mucho potencial, el número de microcervecerías se ha extendido en los últimos años, desarrollando distintos tipos de cervezas artesanas, que se hacen con los mismos ingredientes que una industrial: agua, malta, lúpulo y levadura. A partir de ahí surgen las distintas variedades.

La promesa de un producto natural (pan de masa madre, helado artesano...) engancha y consolida un resurgir con aires de nostalgia y, también, como una oportunidad laboral. Esta tendencia ofrece una radiografía de la zona. Han surgido multitud de iniciativas que han fomentado la fabricación de productos a la antigua usanza, y la tecnología se ha convertido en su mejor vehículo de expansión. Esto demuestra que reinventarse para subsistir es la actitud que define al trabajador murciano actual.

La revalorización de lo artesanal es un fenómeno con características propias, relacionado a las últimas tecnologías y a una sociedad que aprecia los productos especiales, sostenibles y locales. De esta manera, tradición y vanguardia se fusionan en sectores tan influyentes como el comercio, industria de manufactura, ganadería, agro, pesca... Este salto de calidad refleja que los nuevos artesanos empiezan a funcionar cada vez más con la mentalidad del emprendedor de su oficio. Ahora, las tiendas de alimentación y moda disponen de cesta 'online' y los agricultores trabajan con drones para controlar la calidad del terreno, entre otros.

Incluso ser artesano tiene efectos beneficiosos para la salud: ayuda a alcanzar un estado de tranquilidad, concentración y ausencia de tiempo mientras se desarrolla la actividad. También repercute en la economía del lugar, puesto que atrae al turismo vinculado a las rutas gastronómicas de productos típicos, actos religiosos y eventos sociales.

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