Miguel Ángel Martínez Aroca: «El mejor premio sería recuperar el impulso renovable perdido durante los últimos años»

Miguel Ángel Martínez Aroca, presidente de Anpier./ANPIER
Miguel Ángel Martínez Aroca, presidente de Anpier. / ANPIER

Presidente de Anpier

S. TRIGUERO.MURCIA

La constancia y el esfuerzo siempre acaban siendo recompensados. La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) es un buen ejemplo. Su encomiable labor a la hora de poner en valor una energía limpia, eficiente y rentable como la fotovoltaica ahora es reconocida públicamente desde diferentes instituciones y entidades de peso.

-¿Qué supone para Anpier el premio recibido? ¿Cómo han recibido las empresas asociadas esta distinción pública?

-Siempre es una satisfacción recoger este tipo de premios. En unas semanas recibimos otro, en Tarragona, que nos lo otorga la Fundación Mediterránea, en la XXIV edición de los prestigiosos Premis Ones Mediterránia; contamos con varios galardones relevantes, entre los que cabe destacar el Premio Solar, que falla la asociación europea Eurosolar. Personalmente, este Premio a la Ecoeficiencia que recibimos en los IX Premios de Desarrollo Sostenible, que otorga la Comunidad de Murcia, tiene un sabor muy especial, porque lo recibimos en Murcia, que es mi tierra y donde Anpier tiene una importante masa social. Este nuevo premio nos indica que la asociación va en la dirección correcta; sin embargo, el premio que realmente necesitamos es el reconocimiento del daño causado a nuestro colectivo, la reparación necesaria, la estabilidad regulatoria y la recuperación del impulso renovable perdido durante los últimos años.

«Anpier siempre será el adalid de los productores sociales: pymes y ciudadanos» «Hemos logrado ser capaces de producir energía tanto para autoconsumo, como para terceros» «No hay cultura energética y solo hay informaciones interesadas»

-¿Qué rasgos distinguen a las empresas asociadas en Anpier?

-Son todas empresas familiares, sin excepción, las puede haber más grandes, más pequeñas e incluso diminutas, pero todas son importantes para nosotros. Detrás de cada uno de los CIF de nuestras empresas hay familias, son pymes orientadas a la generación de energía y riqueza en el territorio y no meras entidades instrumentales cuyos beneficios lejos de quedar en el territorio se marchan fuera de nuestras fronteras. Otro rasgo distintivo es el carácter innovador de nuestros asociados y su compromiso con el medioambiente, nuestras inversiones fueron éticas y solicitadas por el Estado para ofrecer un servicio a los ciudadanos. Por eso son tan injustos los recortes retroactivos que soportamos.

-¿En qué situación se encuentra la empresa que apuesta por una energía limpia como es la fotovoltaica en España? ¿Y en la Región de Murcia?

-Tenemos que diferenciar dos ámbitos. Por una parte, las empresas cuyo servicio es la instalación de generación fotovoltaica para autoconsumo de hogares, empresas o explotaciones agrarias, están soportando las sombras de un marco regulatorio que no favorece como debiera la implantación de esta generación tan eficiente, rentable para el que la instala y limpia. Es cierto que debemos adaptarnos al marco, no queda otra, pero debemos pugnar por mejorarlo, por derribar las trabas que frenan un desarrollo mucho más ambicioso, como el que se experimenta en el resto de Europa, a pesar de no contar con las horas de sol que disfrutamos en España y, singularmente, en Murcia.

Por otra parte, se está perdiendo la gran oportunidad de que las pymes y los ciudadanos se beneficien de la generación fotovoltaica para inyectar en la red general. La ocasión de crear un círculo virtuoso en el que el gasto que hacemos los españoles en la factura de la luz revierta en los propios ciudadanos, en forma de complementos de renta que activan las economías locales. Las nuevas subastas de potencia renovable han de contemplar esta modalidad, puesto que las celebradas hasta ahora fueron diseñadas para que el acceso estuviera restringido a unas pocas empresas y si estos criterios no cambian, el sector energético dejará de ser fósil y pasará a ser renovable, pero el número de operadores será, como hasta ahora, muy reducido y eso favorece la desigualdad en las rentas: rentas excesivas para unas pocas empresas y una sociedad empobrecida a la que se le hurta la posibilidad de mejorar sus rentas con una actividad que hemos demostrado poder gestionar con toda solvencia.

-¿Qué retos maneja el sector a corto plazo?

-El sector ha hecho los deberes, España y sus empresas son un referente internacional en el desarrollo de instalaciones de generación renovable. Por otra parte, hemos logrado otro milagro, demostrar que los ciudadanos estamos en condiciones de producir energía tanto para autoconsumo como para el aprovechamiento de terceros. El reto es, paradójicamente, regulatorio; se trata de revertir la normativa hostil que soportan los productores renovables que iniciaron esta revolución social y tecnológica, procurar un marco que impulse el autoconsumo y favorecer instalaciones de generación a red participadas por el tejido social y empresarial del territorio. Hemos logrado lo más difícil; pero lo más fácil nos lo bloquean los reguladores, con palabras escritas en los BOE. El reto está en derribar las barreras regulatorias que artificialmente se nos levantan y que benefician a unos pocos.

-¿Qué futuro adivina en su sector y cuál cree que será el papel que jugará Anpier en este escenario?

-Anpier será siempre el adalid de los productores sociales: ciudadanos y pymes. Nuestra labor es y será defender el acceso popular a la generación y la preservación de sus derechos. Nuestro crecimiento va ligado, como es lógico, a la entrada de más operadores al sistema y de más autoconsumidores, opciones ahora bastante restringidas. Con más de 5.000 socios repartidos por toda la geografía peninsular, sentimos que nuestra misión no sólo se queda en representar, defender y asistir a nuestros socios actuales y futuros, sino que hemos comprendido que debemos asumir una labor de beligerancia en favor del conjunto de la sociedad, procurando la implantación de fuentes renovables de generación y exigiendo la socialización de este sector.

-Existe la sensación de que se está perdiendo un tiempo muy importante a la hora de apostar por este tipo de energía en un país con tantas horas de sol. ¿Considera que se podrá revertir la situación?

-Se han perdido, exactamente, seis años clave en la evolución del parque renovable español. Se puede revertir, por supuesto; pero tendremos más años de energía cara, puesto que las renovables abaratan el precio de la energía y las primeras instalaciones, que tienen una retribución más alta compensaban su precio abaratando el precio final de MW, y fueron el origen del nuevo paradigma energético, sin ellas nunca hubiéramos tenido opción de energía limpia y barata como tenemos ahora.

-¿Considera que el ciudadano de a pie apoya las energías limpias? ¿Qué falta entonces para que despunten definitivamente?

-Al ciudadano de a pie se le ha mantenido a oscuras en cuestiones energéticas, condenados a ser un mero pagano de facturas incomprensibles y onerosas. Sin embargo, sí se le ha suministrado información abundante sobre cuestiones que no tienen ninguna trascendencia, esto es una tragedia, no hay cultura energética y el ciudadano queda a la deriva de informaciones interesadas de aquellos que desempeñan papeles destacados en la formación de la opinión publicada. No se puede apoyar lo que no se conoce, e interesó denostar a la generación renovable para extender el modelo fósil, igual que interesó quitar importancia a las devastadoras consecuencias del cambio climático.

Las renovables ya han demostrado ser capaces de generar muy por debajo del resto de tecnologías y sin consecuencias nefastas para la salud y el entorno, que también son una carga económica para el ciudadano vía presupuestos. La implantación masiva de renovables es inevitable, no sé si por conciencia medioambiental, pero se han impuesto por precio. Solo falta que se retiren los que se benefician del modelo fósil o que cambien de bando y que aquellos que regulan pongan las bases necesarias para transitar hacia el necesario modelo social-renovable, rentable para todos y, por consiguiente, responsable.

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