El engranaje de los festejos

Los organizadores cierran los programas de las fiestas con las orquestas, atracciones de feria y oferta gastronómica como grandes bazas

BENITO MAESTRE.Murcia

A Murcia le va la marcha. La Región cuenta con una agenda de fiestas de lo más atractivas para cualquier fecha del año, con citas tan emblemáticas como el Bando de la Huerta, los carnavales, los desfiles de Moros y Cristianos, las procesiones... Los 45 municipios, junto a sus respectivos barrios, pedanías y diputaciones, se visten de gala según la ocasión para ahondar en su pasado y presumir de identidad. A las distintas fiestas patronales, en las que suelen celebrarse romerías como la subida de la Virgen de la Fuensanta hacia su santuario de Algezares o el traslado de la Santísima y Vera Cruz a Mahoya, se unen otros acontecimientos que sirven para atraer a miles de visitantes a la comunidad. Unos se visten de época con recreaciones históricas como La Invasión de Cieza, las Incursiones Berberiscas de Los Alcázares o los Carthagineses y Romanos de Cartagena. Otros viajan a través de la música en festivales como el B-Side de Molina de Segura o el de Jazz de San Javier. Y algunos saborean lo mejor de la tierra y el mar en eventos como la Ruta de la Tapa de Cehegín, la Noche de las Migas de Caravaca y la Exaltación del Vino de Jumilla. Pero la lista no acaba aquí.

Todos los encuentros tienen un significado muy especial y cualquier motivo es bueno para coger el coche y plantarse en alguno de ellos, para conocer y disfrutar de sus costumbres. La lectura del pregón, la coronación de las reinas o el lanzamiento del chupinazo suelen abrir el periodo festivo, del que se da por hecho que debe salir bien, de ahí que haya un enorme trabajo previo para encajar las distintas piezas.

De ellas, la música es imprescindible. Las comisiones sacan el calendario y la calculadora para contratar las orquestas que pongan el ritmo a las verbenas, en función del precio, tiempo y presupuesto. Las fechas se suelen negociar, como mínimo, tres meses antes de la festividad, aunque algunos conjuntos se cierran a principios de año o de una temporada a otra, ya que tienen una lista de espera muy amplia. Para hacer frente a los gastos, en las zonas pequeñas se paga a escote (el puerta a puerta de toda la vida) y los sitios más grandes lo hacen a golpe de subvenciones.

La hostelería es uno de los sectores que más ingresa durante las fiestas

De un tiempo a esta parte, el mundo orquestal ha experimentado un salto cualitativo y cuantitativo. Los integrantes ya no son solo cantantes y músicos, ahora cuentan con más especialidades: técnicos de sonido y de imagen, coreógrafos... porque el 'show' debe continuar. Igualmente, el repertorio se ha adaptado a los nuevos estilos, incluyendo canciones de electro-latino, sin dejar fuera los pasodobles, rumbas, cumbias y canciones de otros veranos.

Tampoco pueden faltar las atracciones de feria para los niños y jóvenes. «El recinto ferial es un pilar importante de las fiestas por el número de personas que reúne, ya que no se vuelve a repetir a lo largo del año», explica el presidente de los feriantes de Murcia, Francisco Javier Fernández 'Chico', quien recuerda que la feria de atracciones es, junto a las verbenas y los toros, la parte más antigua de los festejos.

La oferta es amplia con atracciones infantiles y de adultos, que van desde el incombustible tren de la bruja, colchonetas y caballitos hasta la montaña rusa y saltamontes. A lo que se suman las siempre bien acogidas novedades. «La feria, como la vida misma, refleja los avances técnicos. Mi abuelo fue pionero en importar los coches de choque, cuya fabricación ha mejorado en seguridad, velocidad y comodidad», expone Fernández, quien acaba de terminar la Feria de la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, y ya prepara su asentamiento en Lo Pagán, durante el verano.

Porque lo que perdura es la ilusión de los más pequeños, los feriantes lanzan promociones durante su estancia en los municipios y pedanías, como el 2x1 en la jornada de apertura o el Día del Niño, con descuentos en la mayoría de atracciones. «Queremos dar la posibilidad a quienes tienen menos poder adquisitivo de disfrutar de la feria», justifica el representante. El resto de instalaciones lo componen tómbolas, casetas y recreativos.

Aparte de entretenimiento, no hay celebración que se precie sin comida ni bebida. Los hosteleros sacan músculo durante los días grandes para agasajar a los vecinos y visitantes que deciden reponer fuerzas mientras disfrutan de las actividades del programa de fiestas. Por tanto, los bares y restaurantes se convierten en puntos de encuentro entre los festeros, tanto de día como de noche, porque cualquier momento es bueno para echar una cana al aire.

Aprovechando el decreto de estado de jarana, se plantean las rutas de la tapa para incentivar el trasiego de clientes en los establecimientos y, por ende, mejorar el ambiente en las calles. Para la ocasión, los locales participantes elaboran propuestas diferentes y los comensales disfrutan de la gastronomía de la zona. Porque, como dicen el dicho popular, 'a todo se acostumbra uno, menos a no comer'.

En cuando al resto de propuestas, independientemente del lugar, las comisiones o ayuntamientos conforman sus agendas con actos religiosos (procesiones), lúdicos (desfiles de carrozas), culturales (muestra de folclore)... porque en la variedad está el gusto.

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