Cumplimiento normativo en la cadena alimentaria

Han transcurrido tres años desde la última modificación del Código Penal que introdujo, entre otros aspectos, la exención de responsabilidad penal para las personas jurídicas, cuando acreditaran contar con un modelo de cumplimiento eficaz para prevenir delitos en su organización

MANUEL A. SÁNCHEZ SOLER. DELOITTE

día de hoy, no son pocas las organizaciones de la región que cuentan con un modelo de cumplimiento acorde con las exigencias de la normativa penal, si bien este sólo puede ser el primer paso hacia el verdadero objetivo de las mismas: un modelo de cumplimiento integral que soporte todo el ámbito normativo relevante para la organización. Para ello, el primer paso será profundizar en el análisis de las normativas y regulaciones que resulten críticas, y afecten al sector en el que se encuentre, al tipo de mercado en el que opere, al entorno de riesgo que afecte a cada área o proceso, o a la sensibilidad social que exista ante el incumplimiento de cada una de las regulaciones aplicables.

A modo de ejemplo, y dado el gran número de empresas de la región que forman parte del sector agroalimentario, viene a colación el análisis, desde la perspectiva del modelo de cumplimiento, de la Ley 12/2013, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria.

«Se busca reducir el desequilibrio en las relaciones comerciales entre diferentes operadores»

Dicha norma tiene como objetivo prioritario, además de mejorar el funcionamiento de la cadena de producción, aumentar la eficacia y competitividad del sector agroalimentario español para, de ese modo, reducir el desequilibrio en las relaciones comerciales entre los diferentes operadores.

Por medio de un modelo de cumplimiento orientado hacia estos objetivos, se sentarán las bases para que, por ejemplo, todos los contratos se formalicen por escrito -salvo en aquellos supuestos en los que el pago del precio se realice al contado contra la entrega de los productos alimenticios-.

También se garantizará que los contratos incluyan una serie de cláusulas esenciales para garantizar la transparencia y las buenas relaciones entre las partes. Asimismo, se asegurará una posición contraria a cualquier tipo de práctica comercial abusiva a través de, entre otros aspectos, mecanismos adecuados para controlar la información comercial sensible en las relaciones con terceros.

El compromiso de la organización con estas prácticas, podrá incluso hacerse público a través de la adhesión voluntaria al Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la contratación alimentaria u otros códigos análogos.

En definitiva, un sistema de gestión de Compliance eficaz y que abarque a toda la organización facultará que la misma demuestre su compromiso de cumplimiento con la normativa, los códigos de la industria, las mejores prácticas, la ética, los estándares de la organización y las expectativas de la comunidad en general.

En el caso del sector agroalimentario, garantizar unos procedimientos de control para el cumplimiento de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria permitirá dotar a la organización de unos mecanismos que aseguren la máxima calidad, así como un alto grado de compromiso con el sector y todos sus grupos de interés, lo cual conllevará una sustancial diferenciación en el mercado, factor clave en un entorno tan competitivo y crítico como el actual.

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