Las compañías amplían las coberturas de sus seguros para una protección completa

El seguro del coche es obligatorio por ley, mientras que el de hogar no. FREEPIK/
El seguro del coche es obligatorio por ley, mientras que el de hogar no. FREEPIK

Las pólizas se adaptan a las necesidades de los usuarios, de forma que emplean las herramientas digitales para seleccionar el modelo que mejor encaje con su comportamiento

BENITO MAESTRE.Murcia

Cada diez segundos se origina una gotera en un domicilio, cada dos minutos y once segundos un incendio, y cada minuto y medio un robo. La frecuencia de estos episodios de incidencias contrasta con la desprotección que soporta el parque de viviendas, ya que más del 30% de los 26 millones de hogares españoles carece de un seguro o no es el adecuado, principalmente porque no tiene carácter obligatorio (aunque es recomendable en cuanto a la responsabilidad civil frente a terceros) y por la falta de liquidez de los propietarios.

Aparte de hogares, las aseguradoras también cubren comercios, coches, drones, viajes, decesos, animales... con pólizas acordes a las preferencias y necesidades del cliente. Asimismo, la alta competencia del sector ha propiciado que muchas compañías hayan ampliado y mejorado el catálogo de servicios con el objetivo de continuar creciendo en cuota de mercado y fidelizar a la clientela.

Pantalla de móvil
El seguro del hogar suele incluir la reparación de aparatos de telefonía, informática e imagen y sonido en caso de rotura accidental. Aparte, se puede contratar una cobertura específica para desperfectos en el 'smartphone'. Atraco en la calle. De sufrir un robo en la vía pública, existen compañías que indemnizan por el dinero y objetos robados. Viaje al extranjero. Entre las coberturas casi desconocidas, la asistencia en viaje. En muchos casos, las compañías sufragan los gastos derivados del percance sufrido por un hijo durante una escapada al extranjero. Servicio de montaje. Si una persona poco manitas compra un mueble y necesita ayuda para montarlo porque las piezas y tornillos le asustan, hay seguros que incluyen el servicio de instalación, entre otras tareas de bricolaje. Juerga nocturna. Los menores de 26 años que hayan ingerido alcohol y/o se sientan indispuestos pueden llamar a la aseguradora para pedir que lo trasladen a casa (incluido el coche). Eso sí, tiene que ser entre la medianoche y las siete de la mañana, y para recorridos inferiores a 24 kilómetros. Fuera plagas. También hay pólizas que incluyen el servicio de control de plagas para la desratización, desinsectación y desinfección, mejorando la salud pública.

A esto se suma la disrupción de las nuevas tecnologías. La industria está inmersa en una transformación digital que, contra todo pronóstico, va a mejorar la experiencia del cliente con soluciones reales, gracias al 'big data' y el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), entre otros factores. El 60% de las compañías españolas han impulsado ya proyectos estratégicos, cuyos resultados reconocen que han sido exitosos, según un informe elaborado por ICEA, el servicio de estadísticas y estudios del sector seguros en España. Ahora, el precio y tipo de seguro se estipulan mediante el análisis de datos y comportamientos del usuario, evitando hacerlo en función de parámetros como la edad, antigüedad del carné o lugar geográfico.

Este ecosistema se denomina 'insurtech', que se caracteriza por incorporar las nuevas tecnologías a las contrataciones de pólizas. Hasta hace relativamente poco, las aseguradoras contaban con escasa información para conocer, por ejemplo, si un joven circulaba de forma insegura como se asocia a los conductores de su edad, entre otras cuestiones. Son las herramientas digitales las que permiten que las compañías ofrezcan mejores servicios y a medida, ajustando el riesgo, a unos clientes más exigentes y con nuevos hábitos de consumo. Con todo, se gana en calidad, atención y servicios más completos, personalizados y diferenciadores.

Asimismo, no es de extrañar que los 'millennials' españoles sean cada vez más partidarios de contratar seguros a través de canales digitales. De hecho, uno de cada cuatro jóvenes de la generación Y asegura estar dispuesto a adquirir una póliza a compañías tecnológicas, lo que representa una fuga de clientes para las tradicionales, según el último Informe Mundial de Seguros elaborado por la aseguradora Capgemini en colaboración con la Asociación Europea de Marketing Financiero.

Por ley, no es obligatorio contratar un seguro del hogar, sin embargo, los conductores de coche deben contratar un seguro de responsabilidad civil para que en caso de accidente con culpa, los daños ocasionados a terceros queden cubiertos con unas condiciones y unos límites establecidos por la normativa vigente. Por ello, las aseguradoras analizan, y mucho, a sus potenciales clientes para identificar a quienes tienen menos riesgo de sufrir accidentes, así como las características del vehículo: la cilindrada, el tipo de combustible, el número de puertas, si es nuevo o de segunda mano, etcétera.

Por el contrario, a los que no cumplen con los criterios de selección (bien porque son blanco de percances, bien porque acaban de salir de la autoescuela), les espantan con primas elevadas. También miran con lupa a los conductores menores de 30 años, ya que relacionan juventud con poca prudencia, bajos ingresos y alta probabilidad de sufrir accidentes de tráfico. Del mismo modo, las personas mayores tampoco suscitan un gran interés, ya que las cifras de siniestralidad confirman la tendencia. Los hombres tienen peor prensa que las mujeres, que desde siempre se asocia con más prudencia, menos denuncias, mayor madurez a edades tempranas y menor siniestralidad. Los vehículos más potentes, pesados y de lujos solo acaparan las miradas del común de los mortales, ya que las aseguradoras hacen la vista gorda, como a los morosos.

Igualmente, existen casos de personas que reciben continuas negativas de las aseguradoras, incluso pagando la cantidad de dinero que sea precisa, de forma que deben recurrir al Consorcio de Compensación de Seguros. Este organismo dependiente del Ministerio de Economía tiene la obligación de acoger a los usuarios rechazados por el mercado privado, porque prevalece la libertad de conducir un vehículo.

Sacar un pellizco a las aseguradoras es una táctica que muchos intentan, sean tiempos de crisis o no, para rascarse el bolsillo lo menos posible. Lo sorprendente es que desarrollan argucias de todo tipo. El fraude al seguro de coche se ha multiplicado por 3,5 entre 2009 y 2016, lo que supone 833 millones de euros de pérdidas anuales para las compañías, un 9,89% del total, según el último barómetro de Línea Directa. De todos, el 6,3% de los accidentes que los conductores asegurados declaran son falsos, un 4,5 % más que en 2009.

El perfil del defraudador es el de un hombre de entre 18 y 24 años desempleado o con trabajo precario. De media, el coste de las estafas asciende a 1.286 euros. Pero el 14% de los estafadores reconoce haber tratado de obtener más de 5.000 euros. Murcia, junto a Almería y Jaén, es la región donde más se estafa al seguro del coche, mientras que Soria, Teruel y Pontevedra son las provincias donde se detectan menos casos.

Además, las mafias también quieren una parte de la tarta. Tanto, que los fraudes a seguros de coches por bandas organizadas se han incrementado un 152%, unos 400 casos en toda España. El importe medio por timo superó los 12.000 euros, diez veces más que las estafas de los particulares.

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