La Verdad

Imagen virtual aproximada preliminar, en fase de proyecto, del edificio de Apóstoles del arquitecto Carlos Brugarolas. Al lado, la situación actual del inmueble mientras se están desarrollando las labores de interveción integral por Pegiro.
Imagen virtual aproximada preliminar, en fase de proyecto, del edificio de Apóstoles del arquitecto Carlos Brugarolas. Al lado, la situación actual del inmueble mientras se están desarrollando las labores de interveción integral por Pegiro. / LV

Pegiro, restaurando el pasado y construyendo el futuro

  • La empresa murciana acaba de finalizar la rehabilitación del claustro en el campus de la Merced en Murcia, tras haber ejecutado recientemente el pabellón deportivo en el IES Ibáñez Martín y Francisco Ros Giner

La empresa murciana con amplia y larga experiencia en el sector de la rehabilitación, la restauración, las reformas y las patologías estructurales, Pegiro, acaba de finalizar la rehabilitación del claustro en el campus de la Merced en Murcia, además de haber ejecutado recientemente el pabellón deportivo en el IES Ibáñez Martín y Francisco Ros Giner. En la actualidad, la firma está realizando trabajos de rehabilitación en la Catedral de Murcia, ejecutando la iglesia de Santiago y Zaraiche, y desarrollando proyectos de mediana y gran envergadura en múltiples edificios en Cartagena, Murcia y La Manga del Mar Menor.

Y es que tal y como indica Cecilio Almagro, gerente de Pegiro, «durante muchos años hemos enfocado nuestra actividad en los procesos de restauración y rehabilitación integral de edificios y fachadas, con intervenciones tanto en inmuebles históricos como en rehabilitaciones más sencillas, pero desde hace años se ha desarrollado dentro de la empresa una vertiente en el campo de la construcción, dando prioridad al uso de nuevos materiales y procedimientos que además de dar un acabado proporcionen un mayor confort y calidad energética».

Así, siguiendo esta línea de trabajo, la firma murciana está realizando una intervención integral sobre la envolvente de un inmueble que va a generar un hito arquitectónico una vez finalizado. Se trata del edificio de Apóstoles, ubicado en el centro de la capital, en la conocida calle Correos. Un proyecto encargado por la comunidad de propietarios del propio inmueble al arquitecto Carlos Brugarolas Martínez, y cuya dirección de ejecución material corre a cargo de Francisco Manuel Sandoval Saura.

Inicialmente se detectó un problema de desprendimiento de losetas en la fachada, que hacía necesaria una intervención. Así que, en vez de limitarse a resolver este problema, el proyectista optó por una solución que permitiese a su vez una mejor adaptación del edificio a su entorno y sobre todo una importante mejora de la eficiencia energética.

Como el inmueble cuenta con tres fachadas a las calles Pintor Villacis, al oeste, calle Cánovas del Castillo al sur, y una plaza peatonal y la calle Apóstoles al norte se apostó por una mayor integración en el entorno urbano y ambiental del ámbito del Pecha, con un uso de materiales y de la composición, más sensible con el contorno, con una mayor sencillez y neutralidad como objetivo. Así, se han priorizado el carácter vertical y se han acentuado los vanos respecto a los huecos, con materiales como gres extrusionado, color cerámico -en consonancia con el ambiente-, y aluminio termolacado -ocultando las carpinterías de aluminio anodizado existentes-.

Cecilio Almagro describe el trabajo que se está desarrollando en el edificio de Apóstoles a la perfección. «La composición que propone el proyecto es de traza marcadamente vertical. Su protagonista principal: unas bandas verticales manifiestamente proyectadas de la fachada que recorren el edificio de alto en bajo. Se acaban en gres extrusionado y buscan manifestarse con una cierta apariencia casual, pues cuentan con diferentes anchos, y sus alturas de arranque y terminación no son iguales en cada punto de fachada; aún más, en ciertos casos tiene un trazado con directriz ligeramente curva. Estas zonas corren verticalmente a lo alto de las zonas ciegas de la fachada», explica.

Entre los huecos de ventanas se dispone un aplacado de composite de aluminio, con ello se busca que esas zonas tengan un retranqueo máximo respecto de las acabadas en gres, para evidenciar al máximo su potencia compositiva. Puntualmente se han diseñado zonas de lamas de gres extrusionado en los arranques de las grandes pilastras, para llevar a cabo un cierto control solar sobre los grandes paños de cristal sobre los que se proyectan y una imagen formal de sutilidad en su arranque. El resultado final es una composición nueva decididamente vertical, una nueva combinación de colores y texturas».

La primera actuación que indica el proyecto del edificio de Apóstoles era resolver una patología importante: el desprendimiento de placas de la fachada. Para ello, siguiendo las indicaciones del proyecto, Pegiro atacó desde diferentes ángulos. En primer lugar, retirando las placas desprendidas y en segundo lugar, aplicando un elemento consolidador -la espuma de poliuretano- que por un lado fija las piezas creando una capa continua y por otro las protege de los efectos climatológicos limitando los cambios dimensionales debido a su efecto de aislante.

Además de resolver esta patología, el resto acciones servirán para mejorar el aspecto del edificio tanto en sus componentes formales como estéticamente. Asimismo, se han aumentado notablemente las prestaciones de la envolvente, ya que se le ha dotado de una nueva piel, un aislante y una cámara de aire. «El material aislante propuesto es de elevada competencia térmica y al estar aplicado en continuidad, evita la existencia de puentes térmicos y al cubrir la cara fría, evita la aparición de humedades intersticiales».

Cabe resaltar que contar con una fachada ventilada tiene importantes ventajas constructivas y prestacionales. Todo ello, junto a las nuevas ventanas, hará que el edificio presente un aspecto totalmente renovado en la fachada, pues no se aprecia vestigio de la anterior imagen, y que se consiga una inmejorable calidad acústica y térmica, ya que, además, la carpintería que se propone es de sección de perfil reducido en dimensiones y el vidrio es doble con cámara de aire. Otro de los detalles a destacar es la retirada de todos los aparatos de aire acondicionado de los vecinos que se han trasladado a la fachada del patio interior.

Toda esta intervención presenta sin duda mejoras y beneficios -así como una inversión amortizable tanto para la ciudad y el entorno como para los propios usuarios- a corto plazo porque genera una imagen mucho más atractiva con un edificio modernizado y actualizado que revaloriza la propiedad y, a medio y largo plazo, por el ahorro energético que se logra gracias a la calidad de la envolvente del edificio.