Los videojuegos, un punto de encuentro entre las muñecas y los coches

MINERVA PIÑEROMURCIA

Sustituida la clásica Mariquita Pérez por la contemporánea Muñeca LOL, y los tradicionales trenes eléctricos por la nueva colección de Cars, los antiguos estereotipos que delegaban el cuidado del hogar a la mujer siguen presentes en la actual sociedad, como reflejan los regalos que demandan los más pequeños de casa.

«Mis hijos han pedido juguetes de construcción, coches, una pelota de fútbol, consolas y videojuegos», comenta Elena Vivancos, madre de tres niños de ocho, seis y dos años, tras realizar las apuradas compras navideñas. «Se cumple el patrón de toda la vida. En mi entorno, a ellas se les sigue regalando 'barbies' y cocinitas».

Respaldando su opinión, Javier Carranza, padre de una niña de cuatro años, añade que «el clásico rol aún existe. A mi hija le voy a regalar una muñeca de dibujos animados». La explicación la encuentra en las campañas publicitarias, ya que «los pequeños se guían por lo que ven en la televisión».

Pero no siempre influye la popular 'caja tonta' en la elección del juguete, como defiende Alejandro Caravaca. «Mi hija, que aún no ha cumplido los dos años, está enganchada a los cochecitos. Son tan rápidos y diminutos que no puede quitarles ojo». Las estáticas muñecas, de momento, no han despertado la curiosidad de la pequeña. «Creo que no es lo normal, pero en mi casa los roles no se cumplen. Mi hijo, de tres años, aunque no me pide juguetes como son las cocinitas, suele ayudarme a preparar la comida».

Entre los pocos regalos que coinciden en las cartas navideñas de niños y niñas, los videojuegos tienen un hueco asegurado. «La elección de los videojuegos se ha incrementado hasta un 45% durante los últimos tres años», asegura la secretaria general de la Unión de Consumidores, María José Hernández.

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