¿La primera cabalgata de Reyes Magos en la historia de la ciudad?

Primera fotografía de los Reyes Magos en Murcia, en 'La Verdad', en 1932./
Primera fotografía de los Reyes Magos en Murcia, en 'La Verdad', en 1932.

Fue en 1930 y gracias a una campaña de 'Levante Agrario' cuando Murcia celebró quizá su primer desfile

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

Eeste año, como hemos dicho, los niños verán pasar en carne y hueso a los Reyes Magos». Así lo anunciaba el diario 'Levante Agrario' la víspera de la festividad. Y quizá fue la primera vez que Sus Majestades visitaron Murcia. O, cuando menos, en tan solemne como divertida cabalgata. Sucedió el 5 de enero de 1930. Fue un éxito. Y no sorprende que solo uno de los cuatro periódicos, cuatro, que había en la ciudad se hiciera eco del acontecimiento. Era 'Levante Agrario', el promotor de la idea. Por eso, ni 'La Verdad', ni 'El Tiempo' y mucho menos 'El Liberal' le dieron importancia a la primera gran cabalgata de la que se tiene noticia.

El diario 'Levante Agrario' nació en 1915, aunque como revista impulsada por un grupo de empresarios, y luego se convertiría primero en el órgano de difusión de la Federación Agraria e Instructiva de Levante, luego del Partido Agrario Murciano y después de nadie, pues quemaron sus instalaciones en 1936.

La idea de una cabalgata, a semejanza de las que se celebraban en otras capitales, movilizó a la ciudad a través de una campaña periodística. El objetivo era recoger donativos para la compra de juguetes, que más tarde Sus Majestades regalarían a los niños pobres.

Día tras día, la portada del periódico incluía el anuncio y las listas con los nombres de los donantes. El resultado fue exitoso. 'Levante Agrario' reunió casi 3.000 pesetas de la época, lo que permitió adquirir 4.000 regalos. Solo faltaba repartirlos. Y a eso ayudaron los párrocos, quienes confeccionaron listas con los nombres de las familias más pobres. Pero, ¿cómo se celebró aquella cabalgata?

Curiosamente, recorrió las calles de día. Partió a las ocho y media de la mañana para dejar en cada parroquia cajones de juguetes «y poniendo en la extrañeza de las gentes que no estaban advertidas de este cortejo, la sensación de algo generoso y extraordinario».

Pero otros muchos aguardaron en las parroquias la llegada de Sus Majestades, quienes, como destacó el diario en su edición del día siguiente, «dejaron de ser una incógnita soñada para los niños. Por vez primera pasearon las calles de esta ciudad y se trocó realidad la leyenda».

Los preparativos de la cabalgata comenzaron el día antes, que fue domingo, en un almacen ubicado frente a la redacción del rotativo. Hasta las seis de la mañana anduvieron embalando juguetes, entre los que se encontraban desde tranvías, carros y tartanas hasta muñecas, soldados, bañistas, pelotas de trapo y goma o un sinfín «de autos de carrera, camiones y juegos de te».

La variedad de regalos resulta interesante. Según publicó el periódico, se adquirieron costureros y neceseres, maquetas de casas de cartón, juegos de café, carros de reparto, comedores y carpinterías. Sin contar, por supuesto, los inevitables sables, escopetas, soldados, caballos y toros, e incluso burras. «El número de piezas ascendía a cinco mil ciento treinta y ocho», señaló 'Levante Agrario', superior a los pedidos de las parroquias, desde donde solicitaron 4.600 juguetes. Esto es: 4.600 niños que aquel año, en muchos casos por vez primera, tuvieron un juguete entre sus manos.

Camiones del ejército

Mientras la comitiva se organizaba y los Reyes Magos se vestían en el llamado Salón de Contrataciones municipal, la calle del Granero, que luego perdería tan sabrosa preposición, permanecía cuajada de regalos. Entonces fueron apilados en varios camiones militares, cedidos para la ocasión por el tercer Regimiento de Artillería.

Aunque aquel año no se publicó quiénes componían la cabalgata, podemos hacernos una idea de la que se organizó dos años más tarde, lo que evidencia que la iniciativa se repitió. Así, el 7 de enero de 1932, 'Levante Agrario' publicaba el orden del desfile que abría la Banda de Clarines del 6º Regimiento de Artillería ligera. Detrás desfilaban «tres artísticos camellos y un elefante debidamente engalanados, y escolta de pajes». Les sucedían los Reyes Magos y, por último, tres grandes camiones «tirados por troncos de caballos», también donados por el Regimiento. Cerraba el cortejo la Banda de la Misericordia, que amenizó la marcha con alegres pasodobles. Por cierto, que en 1932, 'La Verdad' sí que se hizo eco de la iniciativa de su competidor, fotografías incluidas.

Retornemos a 1930. La cabalgata hizo su primera parada en la parroquia de San Lorenzo. Allí, como en el resto de estaciones, el director, César M. Calderón, fue el encargado de entregar los paquetes. También se conserva el itinerario, que siguió por el Romea y las Agustinas, a lo largo de la calle de la Acequia, hoy Acisclo Díaz, y la calle del Pilar y la plaza Nueva, espacio resultante de derribar un edificio junto a la de San Pedro.

Desde allí alcanzaron San Nicolás, Las Flores y Santa Catalina, San Bartolomé, Sociedad, Frenería y Puerta del Sol -que aún conservaba su nombre, sabroso como unas buenas migas y añejo por su historia-, hasta alcanzar el Puente Viejo.

«Cosa desusada»

El cortejo no se detuvo. Aún entraría en El Carmen por la avenida de Canalejas para retornar a la urbe, pues sabido es que El Barrio es otra Murcia diminuta, por el Puente de Hierro, para concluir en la parroquia de San Eulalia recorriendo la calle de Las Balsas. «Numeroso público se estacionó en las calles para presenciar el desfile de los Reyes Magos», señaló el diario.

La cabalgata concluyó a las once y media de la mañana, tras tres horas de recorrido. Y aún sobraron regalos que fueron entregados a los clientes del mercado de la Rambla, hoy de Saavedra Fajardo, próximo a la redacción del diario.

Curiosamente, el director de 'Levante Agrario' había solicitado a los responsables de los otros periódicos que le enviaran una relación de los juguetes que desearan para los hijos de los obreros tipográficos. Pero ninguno de los tres periódicos de la competencia respondió. Aunque el director, pese a todo, envió a cada redacción «un cajón de juguetes», como se cuidaron de publicar al día siguiente.

Los regalos incluso llegaron a Puente Tocinos gracias a la colaboración del Sindicato Agrícola. Este detalle nos proporciona otra pista sobre los usos y costumbres de la época ya que 'Levante Agrario' publicaría: «Llamó mucho la atención este donativo de juguetes por ser cosa desusada en la huerta». Pese al éxito, la cabalgata del 'Levante' pronto se suspendió. Apenas se repitió la idea un par de años, acaso tres. En 1934 ya no consta el festejo. Para desventura de tantos niños.

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