Juguetes de última hora

Clientes en un establecimiento de juguetes de Murcia. /Alfonso Durán / AGM
Clientes en un establecimiento de juguetes de Murcia. / Alfonso Durán / AGM

Las tiendas del centro funcionan sin horarios en la víspera de Reyes y permanecen abiertas «hasta que los clientes terminen, aunque anochezca». El incumplimiento de las normas de seguridad y la imitación casi perfecta del sello de la CE destacan entre las ilegalidades detectadas

MINERVA PIÑEROMURCIA

Escritas con impaciencia e ilusión, las cartas con destino a Oriente ya se encuentran en camino. Un largo viaje reflejado en las estanterías de las jugueterías, donde los productos más demandados empiezan a escasear. «La Muñeca LOL se agotó dos semanas antes del día de Navidad», comenta Ana Belén Bernabéu, encargada y propietaria de Juguettos en Ronda Norte.

Para aprovechar el tirón navideño, periodo en el que reinan las largas colas delante del mostrador, los comercios especializados en juguetes mantienen sus puertas abiertas durante toda la jornada. Sobre todo, en las vísperas de los días claves. «Los días previos a Reyes nos quedamos hasta que los clientes finalicen sus compras, aunque anochezca», anuncia el gerente de Juguetes Berna, Raúl Mirón.

1 Muñeca LOL
La pequeña, 16,95 euros. La grande, 99,99.
2 Slime Factory
La fábrica tiene un coste de 34,95 euros.
3 Colección de PlayMobil
Desde 3, 95 euros hasta setenta, en función del artículo.
4 Nancy Hollywood
El precio asciende a 49,99 euros.
5 Antón Zampón
El juego de mesa cuesta 31,99 euros.

No es de extrañar. La Navidad compensa la escasez de ingresos durante el resto del año, como sucede en El Corte Inglés. «Esta época concentra más del 65% de la facturación total del mercado de juguetes», explica el director regional de comunicación de El Corte Inglés, Santiago Sánchez.

Entre los regalos estrella que contribuyen al considerable aumento de los ingresos, no solo figuran las actuales Muñecas LOL, la fábrica de Slime y la gama de PlayMobil, también se suman a la lista auténticas reliquias demandas por un público más adulto. Son los trenes eléctricos, los caballos mecedores o las clásicas Mariquita Pérez, productos que numerosas familias recuerdan con nostalgia. «Una de mis pasiones es coleccionar coches antiguos», comenta Juan Larios, mientras continúa la búsqueda de un personaje de Marvel para su hijo. «Ahora, por mis tres niños, parece que en casa coleccionamos productos de Lego y Playmobil».

Sean 'vintage' o contemporáneos, ambos tipos de consumidores deben estar atentos a las condiciones de venta que presenta el producto que van a adquirir, como recuerda la secretaria general de la Unión de Consumidores en la Región, María José Hernández. «En algunos establecimientos, como en los grandes bazares, los juguetes no están homologados», alerta. El incumplimiento de las normas de seguridad y la imitación casi perfecta del sello de la Comunidad Europea son algunas de las ilegalidades que comenten, sobre todo, «los sitios que no están especializados en juguetes». Hernández aclara que «estos productos no suelen pasar ninguna inspección, y después son motivos de quejas y devoluciones».

Las quejas más frecuentes

La falta de instrucciones en español, el grado de complejidad desacorde a la edad a la que se dirige el juguete, la presencia de piezas rotas y la insuficiente calidad, son los principales motivos de reclamaciones. «Aunque la calidad ha mejorado bastante y el número de fraudes es inferior a años anteriores, las infracciones suelen producirse en los comercios chinos», expone el presidente de la Asociación Murciana de Consumidores y Usuarios, Roberto Barceló.

Algunos padres son conscientes. Es el caso de Dolores Vinces, madre de una niña de 6 años. «A veces, cuando he comprado en comercios chinos, me he decepcionado por la calidad del material. Incluso he visto incluso piezas sueltas», explica. «Prefiero comprar regalos que, aunque cuesten más, transmitan seguridad». Y no solo la calidad tiene un precio. Un mismo juguete, comercializado en distintos colores, sorprenderá al comprador a la hora de pagar cuando, sin ningún motivo aparente, su versión en rosa presente un coste más elevado. El fenómeno, denominado la 'tasa rosa', consiste en la diferenciación del producto en función de su color. «Es una realidad contra la que se está luchando desde hace tiempo», advierte la secretaria de la Unión de Consumidores. Sucede porque «el marketing infla los precios de los artículos destinados a mujeres, pues son ellas quienes suelen ocuparse de las compras del hogar». El precio de los productos afectados puede aumentar hasta diez euros.

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