La Navidad altera el pulso del Murcia

Raúl Moro en una imagen de 2016, nuevo presidente del Murcia en puesto de Abarca./Nacho García / AGM
Raúl Moro en una imagen de 2016, nuevo presidente del Murcia en puesto de Abarca. / Nacho García / AGM

En diciembre de 2015 falleció Jesús Samper y Abarca tomó el mando, hace un año llegó Raúl Moro y ahora el club grana espera a un inversor mexicano. El extremeño se ha evaporado y ha decidido centrarse en sus empresas, a la espera de que el grupo de Mauricio de la Vega entre en el club

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

La Navidad es para muchas familias sinónimo de sosiego, de tranquilidad y de pasar unos días entrañables con los seres queridos. En teoría, las fiestas navideñas son para la mayoría de la gente un espacio para descansar y relajarse y para desconectar de la rutina cotidiana durante unos días. Pero para el Real Murcia, y sobre todo en los tres últimos años, la Navidad se ha convertido en un periodo de malas noticias, revoluciones y dudas generadas siempre por la situación económica del club grana.

Como en diciembre de 2015, cuando apenas unos días antes de la Junta de Accionistas anual para aprobar las cuentas falleció Jesús Samper, a los 65 años. El empresario madrileño llegó al Murcia en 1998 y desde entonces mandó en el club. Fueron unas Navidades duras ya que en la caja no había dinero. El día 23 del mismo mes se celebró en la catedral de Murcia una misa en su memoria y apenas unos días más tarde, el 5 de enero de 2016, Guillermó Martínez Abarca fue nombrado nuevo presidente. Justo antes de Reyes. En su Consejo ya no estuvo ningún miembro de la familia Samper (se fueron Juan Antonio, hermano de Jesús, su hijo y Gonzalo) y sin embargo formaron parte de él Miguel Martínez (representante de los peñistas) y Enrique López ( de la asosiación de accionistas). También se quedó Romeo Cotorruelo y llegó Víctor Alonso, gerente del club grana.

En su año de mandato Abarca consiguió dos hitos que permitieron al club grana seguir con vida, a pesar de su deuda. El abogado murciano y sus colaboradores consiguieron recabar las ayudas de numerosas empresas y también lograron llevar a las instituciones el problema del Real Murcia. Pero, sobre todo, consiguiron sacar adelante un nuevo convenio para la deuda ordinaria (cercana a los 15 millones de euros), frenar la inminente liquidación y sacar adelante una ampliación de capital destinada a que el Murcia dejara de ser de los Samper.

Hasta que en diciembre de 2016, justo un año después de la muerte de Samper y en plenas fiestas navideñas, aterrizó en el club grana Raúl Moro, un empresario extremeño que depositó 400.000 euros en la ampliación de capital grana, lo que le permitió apoderarse de un 11% de las acciones del club. Moro, en una junta celebrada el 28 de diciembre de 2016, fue nombrado presidente, en un Consejo del que desaparecerían Abarca, Victor Alonso, Romeo Cotorruelo, Juan Guillamón y Domingo Pascual, estos dos últimos incorporados a la dirección grana en febrero de 2016. Moro aseguró que trabajaría para crear un plan para la salvación, pero un año más tarde todo sigue igual y el club podría cambiar de manos una vez más.

Moro quiere desconectar

De hecho, Moro está en Salamanca, no asistió al último partido del Murcia en La Línea de La Concepción y ha dicho a sus más allegados que se quiere olvidar del Murcia y centrarse en sus empresas. Hasta ha decidido someterse a un plan de adelgazamiento. Quiere dar un paso atrás, pero también quiere una compensación económica por lo que ha hecho en este año, en el que ha puesto cerca de un millón de euros. Falta por saber si el grupo de Mauricio de la Vega va en serio. Si no, el panorama será gris ya que el Murcia necesita más de un millón para llegar a junio.

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