El 'Washington Post' recuerda a Puigdemont que solo Rusia y Venezuela le apoyan

Carles Puigdemont y Artur Mas. / Efe

El diario estadounidense asegura que «la fría respuesta de los líderes de la UE debería hacer al presidente catalán moderar sus ambiciones»

R C.

El ‘Washington Post’ recordó ayer que el movimiento independentista de Cataluña sólo ha encontrado el apoyo internacional «de los separatistas escoceses, del Gobierno paria de Venezuela y de los aparatos de inteligencia y propaganda de Rusia, que han movilizado a sus medios de comunicación y a sus robots de las redes sociales». Un respaldo ruso que el periódico de la capital norteamericana, uno de los más prestigiosos del mundo, cree que Moscú proporciona porque «percibe que el movimiento catalán es otro vehículo para dividir y debilitar las democracias occidentales».

Aunque critica a Rajoy por responder «con tácticas de mano dura imprudentes» a la votación del 1-O, el Post se posiciona del lado de la democracia española al asegurar que el presidente catalán, Carles Puigdemont, «trata de crear una república independiente en violación de la ley y, lo que es más probable, contra los deseos de la mayoría de los habitantes de la región». «Puigdemont asegura que existe un mandato para la independencia alegando que alrededor del 90% de los 2,2 millones de votantes dijeron sí. Pero la participación fue solo del 42% -la oposición se abstuvo masivamente- y las encuestas previas al referéndum mostraron que una sólida mayoría se opone a la ruptura con España».

El periódico dirigido por Martin Baron subraya que «la fría respuesta de los líderes de la Unión Europea a la petición de apoyo de Puigdemont debería hacerle moderar sus ambiciones». «La Comisión Europa apoya a Madrid al describir el voto como ilegal y diciendo que una Cataluña independiente no formaría parte de la Unión. También el presidente Trump rechaza el movimiento independentista».

El Washington Post pide prudencia porque «cualquier movimiento sería un error que solo dañaría aún más a Cataluña y a la democracia española» y reclama que ambas partes negocien.

«Rajoy podía ofrecer a Cataluña más autonomía», sugiere el periódico; «incluso mejor», continúa, «los dos lados podrían acordar medios legales para celebrar una votación limpia, libre y legítima. La democracia genuina es el mejor modo para sacar a España de la crisis; desafortunadamente, ninguna de las partes parece preparada a abrazarla».

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