Víctor Jaenada: «La convivencia va a ser difícil a corto plazo»

Víctor Jaenada.

El artista catalán cree que «falta comunicación» entre Cataluña y España. «Tenemos que hablar más los unos con los otros», comenta

NACHO RUIZ

Víctor Jaenada (Esplugas de Llobregat, Barcelona, 1977) es artista. Trabajo con él hace unos años y he desarrollado un profundo amor por su forma de hacer las cosas. En su primera exposición individual en T20 mostró la papeleta electoral que le había enviado Junts x Sí. La vendimos en una acción de extraña subversión ideológica de mercado a un coleccionista visionario.

Víctor, en el contexto del ‘procés’, es una cifra o una persona, como todos, pero ha elegido ser activamente una persona para que no lo conviertan en cifra. En un contexto de máxima tensión, representó en las redes a los que casi gritaban «hablemos». Algunos de sus post de estos días hacían vislumbrar que no todo estaba perdido. Para Víctor haber nacido en Cataluña es una suerte. Haber nacido en el primer mundo lo es. Para él Cataluña es un territorio singular, dentro de otro territorio singular, que es España, dentro de otro territorio singular, que es Europa, y así «hasta los multiversos».

Entra en cuestiones complejas con claridad: «Cataluña con respecto de España, y España con respecto de Cataluña, es y tiene que ser su gente, las relaciones entre su gente, su cultura, y lo que nosotros queramos que sea, que no nos engañen. Cuando te mueves de tu sitio, vas a relacionarte con la gente, no con su gobierno. Rajoy debería de haber nacido en Girona y Puigdemont en Pontevedra».

Preguntarnos y conocernos

Para él, «los medios tradicionales son la muestra de nuestra decadencia. Ni los españoles saben lo que pasa en Cataluña, ni los catalanes sabemos lo que pasa en España. De hecho creo que hay catalanes que no saben lo que pasa en Cataluña, y españoles que no saben lo que pasa en España. Falta comunicación, y para eso hay que esforzarse y salir de los campos de fuerza del poder. Tenemos que hablar más los unos con los otros, preguntarnos y conocernos».

No cree que las redes sociales sean la panacea, de hecho en ellas «vemos lo que queremos ver, por que casi todos los amigos de nuestra red piensan parecido, y después vienen las decepciones y las frustraciones».

-¿Existe un punto medio?, ¿quién lo forma?

«Sí existe, y tengo la sensación de que lo han subestimado ambas partes, aunque esto esté empezando o reconectando con otros movimientos sociales, tiene pinta de que se va a hacer cada día más grande. Es la gente que se ha cansado del enfrentamiento y que quiere vivir en paz, enCataluña y en España. Esto cristalizó, después de la tristeza, la vergüenza y la indignación mundial por la brutalidad del 1-O y gracias a la solidaridad de muchísima gente del resto de España. Es la gente que no está ni en un lado ni en otro».

En cuanto a las vías de futuro me dice: «Solo veo una solución, hablar mucho. Me gustaría que hubiese una especie de artículo 155 para aplicarle a España y empezar de nuevo. Pero como eso no va a suceder, lo lógico serían elecciones en Cataluña y en España y después seguir hablando con tranquilidad».

Seguimos hablando de otras cosas, pero encuentra la forma de cerrar la conversación de una manera casi quirúrgica: «Después de todo lo que ha pasado y de lo que falta por pasar, y de tantos agravios inauditos por ambas partes, se va a hacer difícil la convivencia a corto plazo, pero hay algo bueno en todo esto, y es que la mayoría de la gente está muy por encima de los que nos han arrastrado hasta aquí. Y tal vez nos sorprendamos a nosotros mismos y de aquí a poco tiempo volvamos a poder hacer chistes de madrileños chulos y de catalanes tacaños».

En Sant Just, en la mecánica grabación del programa de esa mañana, el presentador cuenta chistes de casi cualquier cosa y evita, con mucho cuidado, los de catalanes y madrileños. El espectáculo sigue pero con precaución.

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