La Verdad

Detenido el conductor del autobús siniestrado en Cieza

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Decenas de miembros de los equipos de emergencias, auxiliando a los heridos en torno al autobús accidentado. / JAVIER CARRIÓN / AGM

  • Las primeras investigaciones apuntan que el exceso de velocidad puede ser la causa del accidente, al tomar la curva más rápido de lo establecido

  • Las víctimas regresaban de Madrid de una peregrinación para venerar a la Santa María Maravillas de Jesús

El conductor del autobús siniestrado en Cieza (Murcia) ha sido detenido a primera hora de la tarde de este domingo y prestará declaración este lunes ante la juez del tribunal de primera instancia número 4 de Cieza. Ha sido arrestado tras recibir el alta en el hospital de Caravaca.

El conductor será puesto a disposición judicial, una vez que concluyan las diligencias policiales, previsiblemente durante la jornada de mañana.

Tras recibir el atestado policial, con las primeras actuaciones realizadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad y el testimonio que proporcione el conductor, la juez determinará las diligencias a practicar.

El exceso de velocidad, posible causa

El exceso de velocidad fue la causa probable del accidente de autobús en el que murieron 14 personas den la Venta del Olivo, en Cieza, según confirmó este domingo el delegado del Gobierno en Murcia, Joaquín Bascuñana, por lo que el conductor está imputado de los delitos de homicidio, lesiones e imprudencia.

Bascuñana, que acudió al pabellón municipal de Bullas para dar el pésame a los familiares de las víctimas, indicó que el conductor fue atendido en un hospital por taquicardias.

La Casa del Rey comunicó este domingo la asistencia de Don Felipe y Doña Letizia la misa funeral por los fallecidos, que está previsto que se celebre a las 11 horas en dicho pabellón y en la que también ha confirmado su presencia el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

Bascuñana también señaló que por el momento son tres las víctimas mortales que han sido identificadas en el Instituto de Medicina Legal de la Región, y que está previsto que esta noche estén todas las autopsias realizadas. No obstante, los primeros cádaveres han comenzado a llegar ya al tanatorio de Bullas.

Explicó además que anoche, cuando se produjo el accidente, lo primero era evacuar a los heridos, lo que se llevó a cabo en menos de dos horas a diferentes hospitales de la Región de Murcia y al de Hellín, en Albacete, y que fue entonces cuando se le hizo una prueba al conductor, que dio negativo en consumo de alcohol y drogas.

Además se tomó declaración a algunas personas que viajaron en el autobús y se encontraban en condición de poder hacerlo.

Por último, el delegado aclaró que a las 10 de esta mañana por error facilitó la cifra de 14 fallecidos porque se había dado por fallecido una persona que se encontraba en estado crítico, pero que minutos mas tarde sí murió en el centro sanitario.

El Gobierno regional trasladó su pésame a las familias de los vecinos de las víctimas y declaró a partir de hoy tres días de luto oficial. El presidente de la Comunidad, Alberto Garre, y el consejero de Presidencia, José Gabriel Ruiz, que ya acudieron anoche al lugar de los hechos, se desplazaron nuevamente a la zona a las 12.30 horas para acompañar a los afectados.

Los pasajeros del autobús siniestrado regresaban de Madrid, muy cansados, muchos de ellos dormitando, cuando el vehículo en el que viajaban se salió de la calzada y se precipitó al fondo de un barranco. Después solo hubo caos.

El siniestro se produjo minutos antes de las once y media de la noche. El autobús, perteneciente a la empresa J. Ruiz de Calasparra, regresaba a la Región después de una jornada en Madrid. La excursión la había organizado la parroquia de Bullas, como cada año, y se habían sumado a ella cerca de un centenar de vecinos, que se habían repartido en dos autobuses, deseosos de honrar los restos y la memoria de María Maravillas de Jesús, una de las grandes místicas del siglo XX y persona que estuvo muy vinculada a la localidad. En concreto, al paraje de Carrascalejo, donde pasó largas temporadas.

Después de pasar la jornada en la capital de España, los dos autobuses que conformaban la expedición retomaron el camino de retorno a Bullas. Estaban ya cerca de terminar la ruta cuando uno de los vehículos, por razones que se están investigando, se salió de la calzada en una curva, a la altura de la Venta del Olivo.

El autobús se precipitó al fondo de un barranco de más de veinte metros de profundidad, dando vueltas de campana por la pendiente, hasta detenerse en una explanada. Mientras algunos conductores detenían sus coches para tratar de auxiliar a las víctimas y comenzaban a telefonear a los servicios de emergencias, algunos heridos lograban salir de entre los restos del vehículo y deambulaban sin rumbo por la zona, desorientados, aturdidos y aterrados, algunos de ellos cubiertos de sangre y de polvo. La mayor parte de ellos eran personas de edad avanzada, en muchos casos mujeres.

Gran despliegue de efectivos

La magnitud del accidente fue rápidamente percibida por los responsables del Centro de Coordinación de Emergencias 112, que movilizó decenas de ambulancias y un gran número de dotaciones de bomberos, patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, vehículos de Protección Civil... La Cruz Roja desplazó un hospital de campaña, lo que permitió atender en el lugar del accidente a un buen número de heridos. Una vez completados los primeros auxilios y estabilizados, los afectados eran trasladados con la mayor urgencia a los hospitales más cercanos, como el de Cieza y Caravaca de la Cruz, pero también a los de Murcia.

En la explanada sobre la que reposaba el autobús siniestrado, que presentaba el techo totalmente aplastado, comenzaban a atisbarse los cuerpos sin vida de algunos pasajeros, tapados con las típicas mantas térmicas de los servicios de emergencias. El número de víctimas mortales aumentaba rápidamente, para horror de todas las personas allí congregadas, a medida que transcurrían los minutos.

La noticia del terrible accidente se extendió por toda la Región a gran velocidad y no tardó en causar una tremenda conmoción en la localidad de Bullas, de la que eran originarios la gran mayoría de los afectados por el accidente. El pánico se apoderó entonces de familiares y amigos, que llegaron a bloquear con sus llamadas los teléfonos de algunos servicios de emergencias y que, en otros casos, se subieron a sus coches y se dirigieron con el pecho oprimido, temiendo lo peor, hacia el lugar del siniestro.

Destellos a gran distancia

Pronto sus temores se hicieron realidad. A varios kilómetros de distancia ya se intuían las dimensiones de la tragedia, pues las luces de los vehículos de emergencias iluminaban la noche desde gran distancia. Ya en el lugar, el escenario era dantesco. Potentes focos de los camiones de bomberos iluminaban los restos del autobús al fondo del barranco y, a un lado, una larga fila de cuerpos cubiertos por mantas se extendía sobre la explanada.

Los miembros de los servicios de emergencias bajaban y subían con gran dificultad por el terraplén, con ayuda de cuerdas tendidas desde la autovía. «El panorama es dantesco», fue la única manera en la que la concejal de Seguridad Ciudadana de Bullas, Maravillas Espín Gea, alcanzaba a describir el escenario que se encontró al llegar al lugar junto al alcalde, Pedro Chico.

Entre las supervivientes del siniestro se encontraba la concejal de la Tercera Edad de Bullas, Juana María Corbalán, y su hija, Sara. Ambas fueron trasladadas hasta el hospital Morales Meseguer de Murcia con heridas de consideración y recibieron el alta en la mañana de este domingo.

Hacia las dos de la madrugada se iniciaron las labores para levantar el autobús con ayuda de una grúa de grandes dimensiones. Todos los presentes cruzaban los dedos pues existía el temor fundado de que pudiera haber más cadáveres bajo los restos del vehículo.

Mientras ello ocurría llegó la noticia de que uno de los cinco heridos más graves, que habían sido trasladados hasta el hospital Virgen de la Arrixaca, había fallecido. A las cuatro de la mañana, otro de los heridos que se encontraba en el hospital de Cieza también perecía. Dos más lo han hecho en las últimas horas, elevando la cifra de muertos a catorce. Entre los fallecidos se encontraba Miguel, el sacerdote de la parroquia, que tenía 36 años y se hallaba en estado crítico.

El número de heridos asciende, según fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias, a 36, repartidos por los hospitales de Cieza, Morales Meseguer, Reina Sofía, el de Hellín (Albacete), el de Caravaca de la Cruz y La Arrixaca.

Los heridos presentaban fracturas y lesiones de diversa índole y pronóstico, y estaban tratando de ser identificados lo antes posible para informar a las familias «y evitarles la lógica zozobra» en este tipo de situaciones, según señaló el director general de Emergencias, Luis Gestoso.

«Una noche muy dura»

«Estamos consternados. El panorama es desolador», reconocía el consejero de Presidencia, José Gabriel Ruiz, hacia las dos de la madrugada, desde el lugar del siniestro. Aunque explicaba que el despliegue de efectivos había sido muy rápido y que la coordinación entre los distintos servicios de emergencias había sido muy buena, admitía que «la noche está siendo muy dura, porque el saldo de víctimas es muy elevado».

Para ese momento, dos horas y media después de ocurrido el accidente, la zona estaba totalmente despejada de heridos, que recibían la asistencia necesaria en los centros hospitalarios. La prioridad pasaba a centrarse entonces en los familiares de las víctimas, que reclamaban información sobre el estado de sus seres queridos y que necesitaban atención psicológica, pues su estado general era de tremenda ansiedad. Todo ello obligó a movilizar a un buen número de psicólogos de emergencias, que multiplicaron sus esfuerzos a lo largo de toda la noche para tranquilizar y dar sosiego a los familiares de los heridos y, algo mucho más complicado, para tratar de prestar auxilio emocional a quienes habían perdido a alguien en el accidente.

Anoche estaba siendo habilitado en Bullas el pabellón Juan Valera para atender a todos los familiares de los afectados.

El peor siniestro desde 2001

El vuelco de este autobús de feligreses de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Bullas, anoche en la Venta del Olivo, cuando regresaban de una peregrinación a Madrid, es el accidente de bus más grave registrado en España desde el año 2001.

La cronología de los principales siniestros de autocar con más de siete víctimas mortales, desde el año 2000, es la siguiente:

06-07-2000.- Veintiocho muertos y trece heridos graves, la mayoría adolescentes, al chocar un autobús de estudiantes catalanes y un camión que transportaba ganado, en el kilómetro 159 de la N-122, en el término municipal de Golmayo (Soria).

11-02-2001.- Siete muertos y doce heridos al salirse de la autovía N-VI, a la altura del término municipal de Orbigo (Avila), el autobús en el que viajaban hacia Madrid.

14-11-2001.- Veinte jubilados muertos y 22 heridos al salirse de la carretera, en Villarrasa (Huelva), el autobús en el que viajaban. Las víctimas, que procedían de Barcelona y Tarragona, regresaban de una excursión hacia un hotel de Matalascañas.

21-05-2006.- Siete personas, entre ellas un bebé de 18 meses, fallecen y 26 resultan heridas -seis en estado crítico- al salirse de la vía, en la A-1, a la altura de Pedrezuela (Madrid), su autocar. Los pasajeros, magrebíes pero vecinos de Bélgica, regresaban de pasar unos días con sus familias en Tánger.

19-04-2008.- Nueve turistas finlandeses muertos y 38 heridos al volcar un autobús en la ciudad malagueña de Benalmádena por el adelantamiento antirreglamentario de un todoterreno, cuyo conductor tenía una tasa de alcoholemia del doble de lo permitido.

17-08-2008.- Ocho muertos, entre ellos un niño, y 45 heridos, al derrapar el autocar en el que viajaban ciudadanos magrebíes, cuando se trasladaban desde Marruecos a Francia, en la AP-7, a la altura de Oropesa del Mar (Castellón). El accidente se produjo al reventar una de las ruedas del vehículo.

08-07-13.- Mueren nueve personas y 22 resultan heridas, seis de ellas graves, al volcar un autobús de línea de la empresa CEVESA, en la N-403, en Tornadizos (Avila). El conductor, que resultó ileso y quedó en libertad provisional, fue acusado de nueve posibles delitos de homicidio imprudente, tras confesar que se había quedado dormido.