Los 'padres' de la Constitución dudan de la oportunidad de una reforma

Los ponentes de la Constitución Miquel Roca, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez Llorca. / J. J. Guillén (Efe) I Atlas

Ni Herrero de Miñon ni Pérez Llorca ni Miquel Roca ven conveniente pasar del modelo autonómico al federalismo, como propone el PSOE

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Los 'padres' de la Constitución no terminan de ver la necesidad de enfrascarse en un proceso de reforma. Lo dejaron claro hoy, uno tras otro, Miguel Rodríguez y Herrero de Miñon (UCD), José Pedro Pérez Llorca (UCD) y Miquel Roca (CiU), durante la primera sesión de trabajo de la comisión para la evaluación del modelo territorial creada en el Congreso de los Diputados a instancias del PSOE. Ni creen que se den las condiciones para alcanzar el grado de consenso preciso ni consideran que los problemas del sistema requieran tocar, necesariamente, la Carta Magna.

El testimonio de los tres ponentes constitucionales aún con vida supuso, en cierto modo, un jarro de agua fría sobre las aspiraciones del primer partido de la oposición, que concibió esta comisión como la antesala de una reforma constitucional para, entre otras cosas, resolver el problema del «encaje» de Cataluña en España. Los socialistas fueron los principales interesados en que las sesiones de trabajo se abrieran con sus aportaciones y, llegado el mmento, resultó que ninguno avaló sus posiciones.

Es cierto, como argumentaron después en la formación que dirige Pedro Sánchez, que los tres comparecientes representaron en su momento a formaciones ideológicamente conservadoras y que quizá Gregorio Peces Barba (PSOE) o Jordi Solé Tura (PSC) habrían dicho otra cosa. Resulta imposible saberlo. El caso es que Herrero, Pérez Llorca y Roca dejaron claro que la propuesta socialista de profundizar en los aspectos «federales» del modelo no les parece solución, que no ven prudente constitucionalizar el modelo de financiación y que copiar el modelo alemán del Senado no sería buena idea (salvo para Roca).

El más drástico fue Pérez Llorca, quien llegó a afirmar que eso de que el modelo autonómico es una historia de éxito es cuestionable. Incluso defendió que, si hay que reforzar algún autogobierno, probablemente sea el de España «Yo propondría que tomemos medidas de integración puesto que lo que nos amenaza es la desintegración», llegó a decir haciendo referencias explícitas a la lengua o la educación.

En una posición más contemporizadora, Herrero de Miñón planteó la conveniencia de optar por «mutaciones constitucionales» si se detectan aspectos susceptibles de mejora, es decir, abogó por buscar acuerdos políticos que permitan mantener intacto el texto aunque varíen su interpretación, un movimiento mucho menos arriesgado.

Y Roca, del que quizá algunos esperaban una posición más reformista, tampoco fue más allá. El expolítico catalán aseguró que quizá la solución a la crisis catalana dependa más de «gestos, afectos, sensibilidad y reconocimientos» que de otra cosa. «¿Necesitamos una reforma constitucional? Puede ser. No lo sé. En todo caso, creo que hay mucho margen todavía para, sin necesidad de reforma, acometer los cambios suficientes (vía leyes orgánicas)», dijo ante Carles Campuzano y Jordi Xuclà, los portavoces del PDeCAT, que no participan en la comisión y sólo acudieron a oírle.

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