La Verdad

Elecciones plebiscitarias, la salida que viene mal a casi todos

El presidente de la Generalitat, Artur Mas
El presidente de la Generalitat, Artur Mas / Efe
  • La división reina entre CiU, PSC e Iniciativa en contraposición a la férrea unidad que campa en el PP, Ciudadanos, Esquerra y la CUP

Casi todos los partidos dan por hecho que el proceso catalán acabará tarde o temprano en adelanto electoral, pero a casi ninguno le coge en buen momento. CiU, PSC e Iniciativa tienen problemas internos por ser formaciones con doble alma. No es el caso de los extremos del arco parlamentario, donde la uniformidad es total. Ni Esquerra ni la CUP, por la izquierda, tiene divisiones internas; ni tampoco el PP ni Ciudadanos, por la derecha,

CiU, PSC e Iniciativa están divididos entre independentistas y no secesionistas. Sobre todo la federación nacionalista. Por un lado está Convergència, abiertamente rupturista, y por otro Unió, que es confederalista. Pero incluso entre los ‘convergentes’ hay sectores moderados que están por no romper con España. Para completar la diversidad, en UDC hay una corriente independentista.

Si hay elecciones plebiscitarias, en las que los partidos tendrán que tomar una postura inequívoca, como si fuera un referéndum, nadie apuesta a que Convergència y Unió lleguen juntos.

Algo parecido pasa en el PSC, que ya ha tenido dos escisiones, las protagonizadas por Ernest Maragall y Joan Ignasi Elena, pero sigue sin cerrar las heridas. Entre los socialistas catalanes hay un sector soberanista de peso que quizás no llega al extremo de apostar por la independencia, pero sí por participar en el referéndum pese a que sea ilegal para ejercer el derecho de autodeterminación aunque sea para votar no a la segregación.

Iniciativa per Catalunya pasa por esa misma tesitura y ante la pregunta planteada para el 9-N dice sí a un Estado propio y da libertad de voto a su militancia a la segunda pregunta sobre el Estado independiente. En el partido que lidera Joan Herrera hay una corriente, quizá mayoritaria, que es soberanista. Pero el sector más ligado a Izquierda Unida no comulga con ese planteamiento y es partidario de la nación catalana dentro de España.

En principio, a quienes mejor vendría el adelanto electoral sería a los partidos de los extremos del arco parlamentario, PP, Ciutadans, Esquerra y la CUP, porque no tienen debates identitarios internos. Su españolidad, en el caso de los populares y el partido que encabeza Albert Rivera, no admite matices de ningún tipo. El independentismo asimismo tampoco admite discusiones entre los republicanos y los antisistema.

Sin embargo, sus problemas son de otra índole. El PP está en caída libre en las encuestas al punto de que es la última fuerza en intención de voto, según el último sondeo del CEO. Ha perdido la bandera del constitucionalismo en beneficio de Ciutadans y sufre además el desgaste por los casos de corrupción y por ser el partido del Gobierno de España.

La formación liderada por Rivera, por su parte, parece que ha tocado techo electoral y sale perjudicada por la irrupción de Podemos, que será un actor por descubrir en la próxima cita electoral catalana.

La lista unitaria

Esquerra, mientras, está lanzada en los sondeos, pero el problema que tiene Oriol Junqueras es que no quiere ser presidente de la Generalitat autonómica, sino que su objetivo es ser presidente de la República catalana. Un adelanto electoral podría dar la victoria a Esquerra, aunque el triunfo podría ser pírrico y alejado de la mayoría absoluta, lo que obligaría a Junqueras a gobernar en minoría en una situación de precariedad financiera y verse obligado todos los meses a negociar con Cristóbal Montoro el pago de las nóminas de los funcionarios catalanes. Por eso, Mas le presiona con una lista unitaria con Convergència. Junqueras se hace el sueco porque primero prefiere dar el golpe de mano en las municipales y contar con un amplio poder territorial.

La CUP es el partido que podría beneficiarse de esa posible lista unitaria de CDC y ERC que amargaría a más de un republicano. Aunque Mas también tienta al independentismo radical para entrar en la lista común, es difícil que ceda a sus cantos de sirena porque serviría en bandeja el crecimiento de Podemos, Guanyem Barcelona y Proceso Constituyente, hasta ahora ‘outsiders’, pero con muy buenas perspectivas electorales.