La Verdad

El portavoz de la Junta de Castilla y León exige al alcalde de Valladolid que pida perdón

De Santiago-Juárez y León de la Riva, en una imagen de archivo.
De Santiago-Juárez y León de la Riva, en una imagen de archivo.
  • Las polémicas declaraciones de Javier León de la Riva sobre las medidas para evitar violaciones han llevado a José Antonio de Santiago-Juárez a reclamarle que pida perdón a los ciudadanos, al Ayuntamiento y al PP

La información no estaba completa. Cuando hace una semana, tras el Consejo de Gobierno, un periodista preguntó por el destino del alcalde todavía no se habían producido las sensacionales declaraciones de Javier León de la Riva sobre el peligro que corrían los hombres en los ascensores. Y por eso, la respuesta del portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, alguien que no tiene ya, según propia confesión, más ambiciones políticas que las presentes, fue tan entusiasta: «Ha sido el mejor alcalde de los últimos 100 años en Valladolid, será también el mejor candidato». Poco después, en conversación privada, como el resto de las declaraciones de este artículo, retiró lo dicho. Y añadiría bastante airado: «Javier León debería solicitar su comparecencia ante la Junta Directiva Provincial del PP para presentar sus disculpas ante el partido, con posterior debate». Tan inusual como textual.

Esta vez, el enfado con Javier León, tanto en el Gobierno como en el partido, es monumental. El PP se enfrenta después de mucho tiempo a unas elecciones locales con un incierto desarrollo. El movimiento ‘Podemos’ es, por ahora, un arcano. Y la manera en que se resuelva la crisis interna socialista, si con muertos o solo cautivos, es otra incógnita no menor. Siempre se dice con acierto que las elecciones no se ganan, sino que las pierde quien gobierna. Pues bien, aunque insólito, sería verosímil que en Valladolid sucediera lo contrario: que las perdieran los aspirantes.

Renovar las mayorías absolutas no será nada fácil. Incluso en Valladolid. Y la Alcaldía de la capital comienza a ser una patata caliente. La situación no está para bromas ni errores de brocha gorda. Seguramente por ello, el portavoz de la Junta, tras los polémicos comentarios, también pide a De la Riva otra exigencia extraordinaria: «Abrir el próximo Pleno del Ayuntamiento solicitando perdón, sin ambages, de forma que sus disculpas se formalicen también ante la institución que representa a la ciudad de Valladolid y a todos sus habitantes». No es mucho pedir para el tamaño de la desmesura del alcalde que fue ‘trending topic’ mundial.

La información de la anterior rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno no estaba completa. Faltaban estas declaraciones del portavoz a preguntas que no pudieron hacerse por el desfase de los acontecimientos. ¿Responderá el alcalde a los requerimientos de disculpas y perdón tanto en el partido como en el propio Ayuntamiento? Será difícil, aunque lo importante no sea pedir disculpas, sino saber contraer responsabilidades.

Lo del sujetador en el ascensor ha sido lo último y más sonado, pero lo que les alarma de verdad en el PP es el juicio por los áticos de Zorrilla para responder de un delito de desobediencia un mes antes de las elecciones. Y esa es otra; ¿desde cuándo cabe defenderse apelando al hecho de que no se le acusa por meter la mano en el cajón, sino «solo» por no cumplir una sentencia? Es precisamente en el acatamiento de las leyes y de las resoluciones judiciales donde se fundamenta el Estado de Derecho. Multas aparte, el alcalde se enfrenta a 15 meses de inhabilitación.

Pocos ríen las gracias a Javier León. Y este asegura que tendrá mayor contención. Ya no será el mismo. En su comparecencia de descargo y sin preguntas (algo que también le censura De Santiago-Juárez), el alcalde reflexionó en voz alta sobre el curioso hecho de que la anterior polémica, la de ‘los morritos’, fuera creada en la misma emisora de radio. Seguro que tal campechanía y relajo verbal tiene su explicación.

Para captar el verdadero mensaje de las palabras, no solo hay que tener en cuenta lo que se dice, también lo que no se dice pero está implícito. Ser reincidente contumaz podría interpretarse como que Javier León de la Riva no dice las cosas por decir, sino que piensa tan crudo como lo expone. Y eso sería para hacérselo mirar. De Santiago-Juárez, que es médico psiquiatra, prescribe a Javier León: «Una lectura sosegada de los ensayos de Freud de 1916 sobre la neurosis del destino».

Pues nada, a leer.