Ana Julia fue insultando a Gabriel mientras trasladaba su cadáver en el maletero

Ana Julia Quezada, durante un registro de su vivienda con la Guardia Civil

La Guardia Civil colocó un micrófono en el vehículo

FRAN GAVILÁN

Ana Julia Quezada, autora confesa del crimen del pequeño Gabriel, de tan sólo ocho años, desenterró el cuerpo del niño en la finca de Rodalquilar, donde lo había ocultado tras darle muerte el mismo día de su desaparición, lo introdujo en el maletero de su coche y expresó su intención de «deshacerse» del cadáver «en un invernadero». Así se desprende del auto dictado por el magistrado Rafael Soriano, titular del Juzgado de Instrucción número Cinco de Almería, donde apunta que hechos como este «revelan» una falta de sentimientos y humanidad que «de ser ciertas sus palabras, sería de pura crueldad».

Con «sus propias palabras» se refiere el juez a la grabación que los agentes de la Guardia Civil hicieron el día que Ana Julia trasladó el cadáver en su maletero. Según han revelado fuentes de la investigación, instalaron micrófonos en el Nissan Pixo que usaba esta mujer. Y así pudieron oír cómo se dedicaba a insultar al niño con «expresiones vejatorias» mientras lo trasladaba en el maletero de este coche hasta la localidad de Vícar, después de desenterrarlo en la finca de Rodalquilar.

Ayer, los responsables de la investigación aseguraron que ni ella misma sabía dónde iba a volver a enterrar el cuerpo del pequeño Gabriel porque estaba totalmente desorientada. Exhumó precipitadamente el cadáver de la finca de Rodalquilar tras saber que iba a ser registrada por la Guardia Civil. Esto último fue el señuelo de los investigadores para forzarle a movilizarse en el que ella picó.

Según indicaron ayer los responsables de la operación 'Nemo' de la Guardia Civil, Ana Julia había enterrado bastante minuciosamente los restos debajo de unos tablones y unas «piedras decorativas» de jardín y a la pregunta de dónde llevaba el cadáver en el momento. «Ni ella sabía lo que hacía. Estaba desorientada», fue la respuesta de los investigadores a este cuestión. No obstante, los agentes detallaron que Ana Julia salió de Rodalquilar con el cuerpo sin vida del menor en el maletero y se dirigió en un primer momento hacia Almería capital.

Según las fuentes consultadas por este periódico, fue en este enclave donde preguntó cómo se podía llegar hasta Vícar «sin pasar por la autovía», sino por alguna carretera secundaria, lo que invitaría a pensar que la autora confesa podría estar buscando alguna finca con los característicos cultivos de plástico de la zona donde dejar el cuerpo, aunque este extremo no ha sido confirmado por la Guardia Civil.

Lo que sí admitieron los investigadores es que la operación, centrada en el entorno familiar, estuvo «condicionada» por el hecho de que tenían la esperanza de que el niño estuviera vivo y descartaban que, si era así, permaneciera oculto en este cortijo familiar.

El hecho de que Ana Julia dijera que había encontrado la camiseta de Gabriel alentó esta hipótesis aunque, en paralelo, reforzó la sospechosa de su implicación en la desaparición. Entonces ya conocían su pasado en Burgos, por ejemplo, donde falleció su hija en extrañas circunstancias.

Los investigadores defendieron ayer en rueda de prensa que tienen acreditado que Ana Julia Quezada actuó sola de acuerdo a su «patrón ilógico» y «con cierta ambición económica». Barajaron el móvil económico porque la detenida mostró además interés para que la familia subiera la recompensa económica para quien aportara pruebas sobre Gabriel.

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