Un gen yeclano contra la trombosis

Investigadores trabajando en los laboratorios del IMIB del Centro Regional de Hemodonación./Vicente Vicéns / AGM
Investigadores trabajando en los laboratorios del IMIB del Centro Regional de Hemodonación. / Vicente Vicéns / AGM

Un estudio realizado por el Centro de Hemodonación y el Virgen del Castillo concluye que el 2% de la población de la localidad presenta una alteración que retrasa el proceso de coagulación

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Hace ya 25 años que Julio Esteban, hematólogo del Hospital Virgen del Castillo de Yecla, empezó a darse cuenta de que algo no cuadraba en los resultados de las pruebas de coagulación a las que se someten de forma habitual aquellos pacientes que van a pasar por el quirófano. El número de casos en los que se registraba un retraso en la contención de la hemorragia era muy superior al que, de acuerdo a todos los manuales, sería previsible. No se trataba de una situación grave para los pacientes -la prolongación de la coagulación no suponía en la mayoría de los casos un riesgo clínico- pero sí desde luego atípica y desconcertante.

El doctor Esteban se puso a investigar, hizo pruebas y determinó que estos pacientes padecían un déficit de factor XI, una enzima implicada en el proceso de coagulación. Esta alteración es, según todos los estudios, una rareza: la incidencia se estima en apenas un caso por millón de personas. Yecla rompía las estadísticas. En unos 20 años, el hematólogo diagnosticó 47 casos, pero eso solo era la punta del iceberg.

¿Qué es la deficiencia de factor XI? El factor XI es una proteasa implicada en el proceso de coagulación
Su déficit provoca un retraso en dicha coagulación que en la mayoría de los casos no es grave. En algunos pacientes ni siquiera es detectable con las pruebas habituales.
¿Cuál es su incidencia? Hasta ahora se estimaba que era de un caso cada millón de habitantes
Sin embargo, diferentes estudios como el realizado en Yecla han demostrado que la deficiencia de factor XI está claramente infradiagnosticada. Desde esta nueva perspectiva, los científicos calculan que la incidencia podría situarse en algo menos de un 1%. Sin embargo, en Yecla se llega al 2% por la presencia de una alteración genética detectada también en el País Vasco francés.
¿Por qué esta deficiencia podría ayudar a prevenir la trombosis? Lo que plantean los científicos es la posibilidad de provocar mediante terapia génica esta deficiencia de factor XI en pacientes con riesgo de trombosis venosa.

Julio Esteban acudió al Servicio de Oncohematología del Morales Meseguer-Centro Regional de Hemodonación, una referencia nacional en el estudio de la trombosis y el sistema hemostático. Su director, Vicente Vicente, y Javier Corral, coordinador de varios de los grupos de investigación más potentes, no podían creerse los resultados que tenían delante, pero las pruebas de secuenciación genética y bioquímica no dejaron lugar a dudas. De los 47 casos se confirmaron 46. No sólo eso: la mitad de los pacientes presentaban exactamente el mismo tipo de mutación, una alteración presente también de forma significativa en el País Vasco francés. «46 casos en una población de 60.000 habitantes es una incidencia elevadísima», subraya Javier Corral.

El doctor Esteban había además ido tirando del hilo, y a partir de cada caso descubrió la deficiencia de factor XI en otros miembros de sus familias. En total, 220 personas fueron finalmente diagnosticadas tras los análisis genéticos y bioquímicos que realizaron los investigadores María Eugenia Morena-Barrio, Salloum-Asfar, Antonia Miñano y Javier Padilla, del Grupo de Hematología y Oncología Clínica Experimental del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), en el Centro Regional de Hemodonación. Los datos han sido publicados en la revista 'Haemophilia'.

Los investigadores decidieron ampliar el estudio. Había que confirmar esta alta incidencia en la población general, así que recogieron muestras de 150 donantes de sangre. De los resultados concluyeron que el 2% de la población yeclana presenta la alteración genética que lleva a la deficiencia de factor XI. ¿Cómo es esto posible? La incidencia supera de largo la registrada en el País Vasco francés. Sólo hay un grupo de población muy concreta, los judíos ashkenazis, donde la prevalencia es mayor que en Yecla.

Entre los ashkenazis se llega, en concreto, al 8%, aunque su alteración genética es distinta a la yeclana. Además, los ashkenazis presentan una característica, la endogamia, que no supone una explicación para Yecla, donde las familias afectadas no están directamente emparentadas.

Julio Esteban ha buceado en el Registro Civil para comprobar los árboles genealógicos. También se puso en contacto con historiadores yeclanos. «No están claros los movimientos migratorios que puedan explicar el vínculo con el País Vasco francés», explica. Lo que sí se ha conseguido, en colaboración con el doctor Pablo Carbonell, del Centro de Bioquímica y Genética Clínica de La Arrixaca, es datar la 'edad' de la mutación: el siglo XVI. Hace unos 500 años, la alteración apareció en algún paciente, en algún lugar. A partir de ahí, fue pasando de generación en generación.

La selección natural no sólo no se ha encargado de borrar esta mutación, sino que los investigadores han llegado a la conclusión de que el déficit de factor XI ha protegido a sus portadores del riesgo de trombosis. «La incidencia de trombosis venosa en esta población es significativamente inferior a la media», apunta Javier Corral. Así que, en realidad, los yeclanos no tienen motivos para preocuparse sino, al parecer, todo lo contrario.

«Esto abre unas hipótesis interesantísimas y da pie a algo fundamental: ¿podemos provocar mediante técnicas genéticas esta deficiencia de factor XI en pacientes con riesgo de trombosis? Es decir, ¿podemos usar la terapia génica, en lugar de para curar una patología, para provocarla en personas a las que puede resultar útil?», se pregunta Corral.

Varios grupos internacionales trabajan en este campo desde hace un tiempo. También en el IMIB-Centro de Hemodonación se va a abrir esta línea de investigación, con modelos animales. El resultado podría ser «una auténtica revolución», una alternativa a las terapias anticoagulantes actuales, que aunque eficaces, siguen presentando riesgos por efectos secundarios. Quien sabe si en la mutación 'yeclana' está la respuesta.

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