Los vecinos denuncian el hedor a estiércol en pleno casco urbano

Uno de los montones de estiércol que causa los olores./CIUDADANOS
Uno de los montones de estiércol que causa los olores. / CIUDADANOS

Ciudadanos exige que la nueva ordenanza regule los vertidos y prohíba el trasiego de lodos y purines en la zona de la Umbría del Factor

ÁNGEL ALONSOYECLA

Huele mal y no es la primera vez. Durante la pasada semana, los vecinos de Yecla que habitan en el casco urbano han notado un hedor insoportable. Procede de la aplicación de estiércol en la agricultura del término municipal. Han sido varios los días en los que los malos olores se han notado. Su origen hay que buscarlo en una explotación agrícola intensiva situada en el paraje de la Umbría del Factor, donde el estiércol se acumula para su aplicación en este tipo de actividad agrícola, que no es autóctona de la zona, y está en el punto de mira de la sociedad yeclana ante la proliferación de su actividad.

Ha sido el Grupo Municipal de Ciudadanos el que se ha hecho eco de las quejas vecinales y ha mostrado fotografías en las que se ven el abono natural acumulado sin mezclarse con la tierra. La formación naranja ha presentado un requerimiento urgente al alcalde para que aclare si el Ayuntamiento tiene constancia de esta situación y, en caso afirmativo, si ha tomado medida.

Si en el casco urbano el «terrible olor era bastante molesto», las personas que habitan viviendas de campo próximas a la zona se enfrentan a una situación aún más difícil de sobrellevar. «Hemos de advertir que la deposición de este tipo de vertidos es muy peligrosa si no están controlados y analizados por la administración, materia sobre la que el ayuntamiento sí tiene competencias», asevera Raúl Gallego, concejal del Grupo Municipal Ciudadanos.

No es la primera vez

Según Cs, esta situación «no es nueva» ya que las quejas de los vecinos se llevan realizando desde hace algunos años sin que se haya dado solución al problema o buscado un punto de conciliación entre estos empresarios agrícolas y los vecinos.

Según Gallego, «ya en mayo de 2016 se padeció una situación similar, que pudimos oler desde toda la ciudad, recibiendo del concejal de Medio ambiente, Pedro Romero, una simple aclaración en la que culpaba al viento y poco más, evadiendo las responsabilidades sobre las que el ayuntamiento tiene competencias».

Para situaciones así, la formación política ha propuesto que la nueva ordenanza municipal reguladora de vertidos establezca zonas de exclusión donde no se pueda autorizar la aplicación de lodos tratados, purines y estiércol a menos de 4 kilómetros del casco urbano y a 2 kilómetros de la pedanía de Raspay. Según Cs, el borrador elaborado por el gobierno municipal del PP reduce estas distancias entre 1,5 y 2 kilómetros en el casco urbano, y 500 metros en Raspay.

El edil de Sanidad culpa a Cs de «alarmar a la población»

El concejal de Sanidad, Ángel del Pino, asegura que Ciudadanos «lo único que hace es alarmar a la población. Mienten o desconocen la realidad cuando dicen que la aplicación del estiércol es perjudicial». El edil del Partido Popular comenta que se está elaborando una ordenanza municipal en consenso con los partidos políticos y los grupos ecologistas para regular estas prácticas. «No se puede prohibir el uso de estiércol porque es una buena práctica agrícola», expresó el edil. La falta de ordenanza municipal impide sancionar si, por ejemplo, se acumula en una parcela y no se mezcla con la tierra para impedir la proliferación de olores. «Ahora no podemos sancionar, pero en el borrador se fija que estarán obligados a mezclar abonos naturales en un máximo de 24 horas y en unos meses concretos del año».

Lo que sí puede ser peligroso son los vertidos de lodos, como reconoce el concejal, quien recuerda que este asunto está regulado por la Entidad de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de la Región, que tiene que autorizar su uso.

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