La última pólvora quemada

El mayordomo juega la bandera entre la humareda, ayer./Siete Días
El mayordomo juega la bandera entre la humareda, ayer. / Siete Días

Concluye una edición histórica de las fiestas, por el 375 aniversario de la conmemoración en honor a la Patrona

CARMEN ORTÍNYECLA

Con un recuerdo dedicado a la persona que se recupera de sus heridas en el hospital de La Arrixaca por el lamentable accidente pirotécnico del pasado jueves, se vivió ayer una intensa jornada festiva que comenzó con la celebración de la solemne función religiosa y la Minerva en la basílica de la Purísima por la mañana.

La formación de los 'tiraores' y los disparos de arcabuz se mantuvieron en el recorrido para la Subida de la Patrona al santuario del Castillo, que tuvo lugar por la tarde y a la que se sumaron cientos de devotos de todas las edades. De nuevo, el disparo incesante de arcabuces y el juego de la Bandera recibieron a la imagen ante el santuario, que se mezclaron con los aplausos y las aclamaciones durante las tres vueltas que tradicionalmente se dan al pino situado en la explanada, antes de entrar al santuario.

A continuación, la celebración volvió a la ciudad para realizar la entrega de Insignias y el nombramiento de los mayordomos de las Fiestas de 2018. Francisco Javier Romero cedió la Bandera a Ascensio Martínez, que la acogió con la promesa de ser fiel a la tradición y procedió por primera vez a jugar la insignia ante todos los presentes; después, Manuel Lidó hizo lo propio con el Bastón que representa el mando de la compañía de 'tiraores devotos', cediendo la insignia a Jorge Ruiz Azorín.

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