La Purísima llega a su fin con la subida y la entrega de insignias

Tras llevar a la Virgen se hará el reconocimiento a los Clavarios del Bastón y de la Bandera, que serán los Mayordomos de 2018

CARMEN ORTÍNYECLA

La imagen de la Patrona de Yecla vuelve a su santuario del Castillo esta tarde, finalizando así una edición más de las fiestas patronales en honor de la Purísima Concepción que se iniciaron el pasado día 5 de diciembre. Las noticias más positivas sobre el estado de salud de la persona herida el pasado jueves, tras explotarle la bolsa de pirotecnia que portaba, lo que le provocó graves heridas en una de las piernas, ha sido determinante para poner el broche final a las celebraciones.

El día de la Subida de la Virgen es una jornada intensa de final de fiestas, repleta de emociones. A las 10 de la mañana se celebrará la solemne función religiosa. Seguidamente, se procederá a la emotiva y singular 'Minerva', entre el atronador estruendo de los arcabuces con las 'arcas cerradas'.

El oficiante de la eucaristía, en la puerta del atrio de la basílica, bendecirá con el Santísimo Sacramento portado en la custodia a toda la soldadesca y pueblo en general, mientras el Mayordomo de la Bandera juega la Insignia de rodillas, en señal de veneración.

Posteriormente, una vez formada la comitiva, se realizará el tradicional desfile de los 'tiraores', disparando sus arcabuces por las calles Concepción y Zaplana, en homenaje y recuerdo a la Patrona, así como al capitán Zaplana. Por la tarde, a partir de las 17.30 horas, se iniciará la tradicional Subida de la Patrona al santuario del Castillo, entre el continuo tronar de los arcabuces.

Al regreso, se procederá a la entrega de insignias a los nuevos Mayordomos de las fiestas de la Virgen de 2018, que serán Jorge Ruiz Azorín y Ascensio Martínez Férriz, que hasta el día de hoy han ostentado el cargo de Clavarios del Bastón y de la Bandera, respectivamente, de las fiestas de 2017.

La ciudad de Yecla, con sus fiestas patronales, declaradas de Interés Turístico Nacional, recuerda a aquellos 61 soldados que en el año 1642, capitaneados por Martín Soriano Zaplana, regresaron sanos y salvos de Vinaroz, porque no tuvieron que entrar en batalla alguna. En un acto de gratitud y de fe subieron al santuario del Castillo en Acción de Gracias a la Virgen, una tradición que se repite desde entonces y hasta ahora, 375 años después.

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