Los arqueólogos hallan en Los Torrejones un entramado de pasadizos subterráneos

Arqueólogos en la excavación del yacimiento romano./C. Ortín
Arqueólogos en la excavación del yacimiento romano. / C. Ortín

El descubrimiento de un gran hábitat rupestre en este yacimiento romano sorprende a los especialistas

CARMEN ORTÍNYECLA

Escenario arqueológico de riqueza infinita. Sorprendente espacio de innumerables descubrimientos. Yacimiento vivo, pero repleto de secretos por desvelar. Como si de un jeroglífico se tratara, excavar en Los Torrejones es componer un entramado de elementos interesantes que conforma la clave para conocer la importancia y trascendencia de este enclave romano. El descubrimiento más reciente tiene forma de galería subterránea y es posiblemente de época adrianea.

El hallazgo ha tenido lugar por los trabajos de la campaña de excavación del Plan de Empleo 2017. Se han efectuado en el ala suroriental del peristilo de la villa, que centraliza el interés de este yacimiento y ha dejado al descubierto una serie de pasadizos subterráneos de considerables dimensiones.

El director de las excavaciones en Los Torrejones, Liborio Ruiz Molina, afirma que «se trata de un complejo muy interesante, porque alrededor del peristilo que rodea el gran estanque, cuyo uso se rentabiliza hasta los siglos V y VI, están apareciendo galerías excavadas en roca con una disposición muy ordenada en torno a un pasillo central. Al parecer podría tratarse de conducciones en un área de almacenamiento, pero debemos seguir excavando para constatar de manera fehaciente si se trata de almacenes o era una construcción con otra función bien distinta».

Material cerámico

Todo en Los Torrejones es de extraordinaria envergadura. Así ocurre con las galerías halladas recientemente, porque se ha calculado que el pasillo que parece ordenar y distribuir estas oquedades laterales subterráneas puede tener 20 metros de longitud y, a ambos lados, aparecen galerías con planta circular de tres o cuatro metros de diámetro y más de un metro de altura.

Según Liborio Ruiz, «este tipo de construcciones son extrañas de encontrar en yacimientos de época tardo-romana. Quizá sí en otros establecimientos de la misma época y las mismas características. Tratamos de buscar paralelismos en este sentido». A la espera de hallar otros indicios, el sistema de galerías descubierto muestra los distintos tipos de ocupación y cómo se van adaptando a las necesidades.

Un hábitat rupestre subterráneo como el descubierto ahora sorprende a los arqueólogos que trabajan en las excavaciones, donde la abundancia de material cerámico y ornamental está certificando cada día la suntuosidad que alcanzó este enclave en su época de mayor esplendor, fechada en la primera mitad del siglo II d. C., coincidiendo con la época adrianea. El director de las excavaciones aclara que, en torno a los siglos III y IV, «continúa la monumentalización de la villa de Los Torrejones, que debía de pertenecer a una familia influyente».

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