Viaje a la 'zona cero' del 'ébola del olivar'

Reportaje

'La Verdad' recorre el epicentro de la 'Xylella silenciosa', que ya afecta a seis localidades del Valle de Guadalest donde se están triturando los árboles. Todos los positivos se han detectado en almendros y entre los afectados hay una murciana propietaria de unos terrenos

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

La calavera que hay en la pegatina del precinto que rodea un bancal de almendros es la imagen del infierno agrícola que está sufriendo El Castell de Guadalest, un pueblecito alicantino de postal, de unos 250 habitantes, cuya principal actividad económica es el turismo y que se ha convertido en la puerta de entrada de la mortífera ‘Xylella fastidiosa’ desde Mallorca a la Península Ibérica. «Como esto siga así dan ganas de salir pitando», se resigna Joaquín Ponsoda, agricultor de 63 años, en cuyas terrazas de almendros cultivadas monte arriba se detectó el primer brote. «Aquí todo está contaminado», confirma mientras echa un vistazo a las fincas que están dentro del anillo de seguridad de 100 metros a la redonda establecido por la Conselleria de Agricultura y que afecta a doce propietarios, uno de ellos una vecina de Murcia.

«No he tenido tiempo de asimilar nada, vinieron a saco, fumigaron sin saber yo nada y en 48 horas, antes de tener la notificación oficial, ya estaban triturando mis árboles», explica Joaquín mientras recorre junto a un equipo de 'La Verdad' el Camí Blanc, la 'zona cero' donde se detectó la bacteria y en la que Tragsa desplegó una retroaraña que redujo a astillas sus 114 almendros. Media hectárea de terreno reducida a un erial. El mismo futuro es el que le espera a las fincas aledañas precintadas, ya que todos los árboles serán triturados den positivo o no.

«A los políticos de Murcia les diría que si encuentran algún árbol mal, que lo arranquen, pero que no hagan anillos de seguridad como aquí, porque esto es un atentado. Es como si al enfermo que tiene cáncer, en vez de tratarlo, lo matan directamente», aconseja Joaquín. El presidente de COAG en Jumilla, Pedro García, también está en contra de esta medida de choque para frenar el temido 'ébola del olivar': «No podemos abrir cráteres en el campo, esos vacíos áridos pueden ser un desastre ecológico». Precisamente eso es lo que están viviendo los vecinos de Guadalest, ya que el pasado martes en el pueblo vecino de Benimantell, se detectó el segundo brote y el tampón de seguridad se amplió a un círculo de 10 kilómetros a lo largo del valle que se extiende por la ladera de la Sierra de Aitana, coronada por un radar de vigilancia aérea del Ejército.

Una veintena de agricultores murcianos han alertado a la Consejería de que sus plantaciones presentan los síntomas que provoca la bacteria

«Mi parcela está dentró del anillo de seguridad, los Balaguer hemos sido propietarios desde el siglo XVI», se emociona al hablar de sus terrenos José Vicente, que regenta un bar en pleno cogollo de la plaza de San Gregorio. «Tengo treinta almendros cultivados; son un ingreso extra en casa». Este afectado, junto con otros, impidió a los técnicos acceder a sus parcelas a triturar los árboles.

«La Conselleria de Agricultura no nos ha notificado todavía ninguna orden, simplemente nos ha llamado Tragsa informándonos de que van a ir a triturar los árboles. Es como si quisieran entrar a tu casa sin permiso». Los propietarios se han plantado a falta de quince días para empezar a recoger la almendra y todo apunta a que los técnicos tendrán que acudir acompañados por la Guardia Civil, porque el plazo para triturarlo todo expira el 28 de agosto. Los ánimos están muy caldeados entre los afectados por el primer anillo de seguridad, prueba de ello es la respuesta que ofrece Matilde, una anciana que vive en Murcia y veranea en Guadalest, donde cuenta con una casa y unos terrenos.

-Sus árboles tienen ‘Xylella’, ¿ha recibido la orden de trituración?

-¡Pregúntele usted a la Administración!

Joaquín Ponsoda, el agricultor que explotaba la finca donde se detectó el primer brote de ‘Sylella fastidiosa’ en la Península Ibérica, mostrando más almendros contagiados en El Castell de Guadalest. / Guillermo Carrión / AGM

La tensión que se respira en Guadalest podría vivirse también en la Región, ya que Coag y Asaja señalan a las comarcas del Altiplano y el Noroeste y varias pedanías de la huerta de Murcia como zonas de riesgo para albergar la bacteria. La Consejería de Agricultura asegura que no hay ningún caso positivo después de haber tomado 250 muestras y haber realizado prospecciones en 8.000 hectáreas. En los análisis se emplea un sistema PCR, que identifica en tiempo real las cadenas cromosómicas y, de momento, no ha detectado el cromosoma de la bactería.

El plan de inspección de la Consejería está prestando especial atención a los cultivos de Abanilla, Fortuna, Jumilla y Yecla porque limitan con Alicante y en la provincia vecina se habla ya abiertamente de una plaga. La Dirección General de Agricultura de Valencia señala como «términos municipales íntegramente afectados» a El Castell de Guadalest, Benimantell, Beniardá, Benifato, Bolulla y Polop.

El 'fenómeno mancha de aceite' es imparable y ya están «parcialmente afectados» los términos de Benidorm, Benigembla, Callosa d’En Sarrià, Castell de Castells, Confrides, Facheca, Famorca, Finestrat, La Nucia, La Vall de Laguar, L’Alfàs del Pi Orxeta, Quatretondeta, Sella y Tàrbena. Siete ayuntamientos del Valle de Guadalest han suscrito un manifiesto alertando de que se ha desatado «una notable alarma» entre la población y reclaman a la Conselleria de Agricultura que se «suspendan de inmediato las medidas de erradicación masiva».

El edil de Urbanismo de Guadalest, Joan Gadea, pluriempleado en el bar Les Penyes, lamenta que «la forma en la que están actuando no nos parece correcta, lo que no puede ser es que de cada afectado saquen cien metros a la redonda, así devastarán el valle». El 'pelaje' verde y frondoso del entorno, permite al turista alternar el senderismo y el ciclismo con las visitas al Museo de las Miniaturas o al castillo que el rey Jaime II de Aragón donó a Bernardo de Sarriá en 1293. El concejal recuerda que aunque la agricultura es una actividad secundaria en la zona, «los turistas también vienen a ver los paisajes y estamos preocupados si van a desvastar todos los almendros».

Por ese motivo, en el citado manifiesto los ayuntamientos afectados por el tampón de seguridad denuncian que los programas de erradicación generarán «notables daños económicos y patrimoniales para los afectados, además de esquilmar gravemente nuestro tejido forestal, con los graves efectos paisajísticos y mediambientales que ello supondría». De momento, las primeras trituraciones de árboles han generado algún lunar marrón en la sierra.

Las autovías de los vectores

A 143 kilómetros de distancia, en Murcia, los estragos que está causando la 'Xylella fastidiosa' en el Valle de Guadalest preocupan y la próxima semana una delegación de la Consejería de Agricultura visitará la 'zona cero' en la que ha estado este periódico. «Hemos facilitado la transmisión con las plantas ornamentales porque los vectores (insectos) que transmiten la bacteria pueden vivir en las adelfas y las polygalas», advierte el presidente de Coag Jumilla, Pedro García.

Las flores blancas, rosas y rojas que conforman una paleta de colores sobre las autovías, se han convertido en corredores verdes para la propagación de la plaga. Valga como ejemplo cómo el equipo de 'La Verdad' se encontró adelfas en varios kilómetros de la A-7 que enlaza Murcia con Alicante, en las salidas de Alcoy, Castalla, Ibi... «Los insectos se van hospedando en buenas condiciones en las plantas de la medianas y se van desplazando».

Coag reclama a los ayuntamientos de la Región que chequeen las adelfas y las polygalasn que han incorporado a sus jardines.

En Asaja, su secretario general, Alfonso Gálvez, pide medidas más contundentes: «Si hace falta, que el Ministerio de Agricultura prohíba la venta de plantas ornamentales porque ponemos en riesgo la viabilidad del sector agrícola». Las especies de arbolado que podrían verse afectadas por la bacteria en la Región son las 38.000 hectáreas de cítricos; 20.000 de olivos, 72.000 de almendros y 30.500 de viñedo. En el Valle de Guadalest solo hay positivos entre los almendros. «Todos los árboles están contaminados, tienen tonos verdes y ocre, como si le hubiesen dado una llamarada a las hojas», relata sobre el aspecto que presenta su explotación, la cual alberga el segundo foco de ‘Xylella fastidiosa’, localizado en Benimantell, a un kilómetro de El Castell de Guadalest.

Este agricultor atiende al equipo de 'La Verdad' con la condición de no desvelar su identidad porque tiene otras parcelas y no quiere que toda su producción se acabe vinculando a la bacteria. «De esto no se escapa ni Dios, cada día que pasa hay más casos». Este productor acumula otros dos positivos que todavía no se han hecho públicos. «No tengo ganas de contar los árboles afectados».

El anillo de seguridad del segundo foco detectado en Benimantell también afectará a varios propietarios y supondrá la trituración de más de 300 almendros. «¡La Conselleria podría esperar a que recogiésemos la almendra!», clama indignado. Los ayuntamientos del Valle de Guadalest sostienen que la 'Xylella fastidiosa' es una turista silenciosa que llegó hace años. Frente a la 'zona cero' hay un área de descanso de vehículos pesados y cabe la posibilidad de que algún camión que estacionó transportase material vegetal infectado. Un insecto se convirtió en el vector propagando la bacteria hasta un hospedante, un almendro del Camí Blanc, del que chupó su savia, y la plaga no se ha desatado hasta que se han dado determinadas condiciones meteorológicas.

Joaquín Ponsoda, propietario de los almendros y que empezó a agachar el lomo en el campo con 14 años, nada más acabar el colegio, tiene claro que el 'ébola del olivar' se instaló en sus terrenos hace seis años. «La savia no circulaba en los árboles y la producción bajó de 2.000 kilos de almendras a 600».

Esos terrenos se los conoce como la palma de su mano desde hace veinte años y el pasado verano decidió contactar con un técnico de extensión agraria de la Conselleria. «Visitó la zona y le dije que por los síntomas tenía sospechas de que podía ser la bacteria de Mallorca, pero me dijo que no podían saberlo».

Justo un año después, 'Xylella' ha dado la cara. Cada productor con los árboles triturados no podrá volver a cultivar nada durante un periodo de dos años. Joaquín lamenta que «con la edad que tengo no podré volver a plantar en el Camín Blanc. Necesitaría diez años para que los árboles volviesen a producir».

Chicharras bajo sospecha

La única afectada por el anillo de seguridad del primer brote que ha dejado entrar las máquinas ha sido Amalia de los Ríos Santa Creu, empleada en el bar Les Penyes, y que con todo el dolor de su corazón ha visto cómo tras ochenta años, los terrenos que pasaron de su abuela a su madre y luego a ella y su hermana, ahora parecen un páramo. «Me han arrasado los cuarenta árboles, me duele por mis antepasados, pero lo he hecho por responsabilidad porque es una bacteria muy agresiva y se puede expandir a más territorio», se lamenta.

El Gobierno valenciano le ha notificado la orden de trituración una semana después de haberla ejecutado y los agricultores de la zona aseguran que se está actuando con esta imprecisión «porque esto es una bomba». Otros afirman que «los políticos está optando por la erradicación porque habrán visto la posibilidad de pillar dinero de Europa». Lo que está ocurriendo en la provincia alicantina ha generado mucha inquietud en el sector agrícola murciano y una veintena de productores han informado a la Consejería de Agricultura de que su arbolado presenta síntomas similares a los del 'ébola del olivar'. En la Región los insectos con más probabilidades de propagar la bacteria son los cicadélidos, especie de chicharras.

Las prospecciones realizadas a 8.000 hectáreas están prestando especial interés a los cítricos, almendros, viñedos y olivos de Yecla, Jumilla, Abanilla y Fortuna por limitar con Alicante

Francisco González, director general de Agricultura, confirma que «en Murcia no ha habido ningún positivo» y destaca que «el Ministerio está trabajando para sacar un decreto nacional de indemnizaciones, fijando una prima única para cada agricultor. Lo que no se sabe es si cubrirá el lucro cesante».

De momento, en Alicante solo se financia la destrucción del arbolado y se está pidiendo que se adopte el modelo de Mallorca, que en vez de triturar, demarca las extensiones afectadas y aplica un programa fitosanitario. El director general avanza que en Murcia se aplicarán los anillos de seguridad «porque la legislación europea es clara: eliminar todos los vegetales en un radio de acción de 100 metros. De lo contrario puede haber multas para las comunidades autónomas. Es preferible adoptar medidas rápidas antes que generar un problema grande».

-¿Llegará la plaga a la Región?

-Si esto sigue así, puede llegar un momento en el que un círculo de seguridad de Alicante entre en Murcia.

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