«El voluntariado es una forma crítica de pertenecer a la sociedad»

María Ángeles Carnacea. / EL RECREO
María Ángeles Carnacea. / EL RECREO

María Ángeles Carnacea Cruz, junto a Solidarios para el desarrollo, lucha contra la discriminación social de colectivos marginados

TERESA RUEDA

María Ángeles Carnacea tiene claro que aquello que más quiere es a lo que se ha dedicado toda su vida: la lucha para acabar con la discriminación social de colectivos marginados. Tras una gran formación en ciencias sociales y antropología, aportar su granito de arena a más de cuatro fundaciones para acabar con la exclusión y escribir un libro, esta mediadora social se unió a la organización Solidarios para el desarrollo, en Murcia, de la que es delegada desde hace dos años. A pesar de ejercer un papel más administrativo y de coordinación, lo que más le satisface del puesto es «ver que hay personas de distintas edades, género, procedencia, que creen que su tiempo merece la pena ser invertido en acompañar a gente que sufre».

-¿A qué se dedica exactamente la organización Solidarios para el desarrollo?

-La entidad nació hace treinta años, y, desde entonces, su objetivo es acompañar a personas que padecen la exclusión social, la discriminación y situaciones de soledad y aislamiento. Lo hacemos desde la acción voluntaria a través de la formación y el trabajo en equipo. De alguna manera, queremos contribuir a generar una ciudadanía activa y solidaria; el voluntariado, en definitiva, es una forma de participación, una manera crítica de estar en esta sociedad y de cuestionar aquello que no nos gusta; y lo que no nos gusta es que las personas sufran la exclusión.

-¿Qué valores se le exigen a un voluntario?

-Algo muy importante es que la relación que establecemos con la persona a la que acompañamos sea horizontal. Creemos que la persona tiene capacidades y potencial para salir adelante y nosotros le acompañamos; pero eso no implica decirle lo que tiene que hacer ni dirigir su vida; ni incluso nosotros perdernos en el otro. Hay que decirle que la labor del voluntariado tiene unas características y también unos límites. Hacemos todo lo que se pueda hacer desde el acompañamiento: una escucha activa, una relación empática que nos permita establecer un vínculo que parta del interés que tenemos en entender su situación; sin juzgarlo y de igual a igual.

-¿Qué colectivo suele ser más reacio a la hora de ser acompañado?

-Ninguno es reacio. Sí que hay colectivos en los que llegar a ellos es más complicado, pero llegamos. Hay algunos a los que se le priva más la libertad; una persona en un centro penitenciario necesita más tiempo, pero en ningún momento son problemáticos. Los mayores reciben con una alegría enorme al voluntario que les acompaña cada semana, y las personas sin hogar esperan en nuestras rutas de calle para compartir ese caldo o esa infusión y charlar de la vida o de los recursos que necesitan y que no conocen, como alojamiento o alimentación.

-¿Con qué colectivo les resulta más duro lidiar?

-Hay casos de personas que han vivido la experiencia de tener a un ser querido en un centro penitenciario y decían que no podían ir allí. Por otro lado, también hay personas con el mismo problema, pero que han decidido hacer el voluntariado del centro penitenciario para conocer esa realidad. Por eso, es muy difícil decir cuál sería más duro. En el voluntariado hay que pasarlo bien, hay que divertirse y disfrutar. En el momento en el que sufras necesitas tomarte un tiempo y pensar si es el mejor momento para ello.

-En uno de sus valores dicen que el protagonista es la persona excluida. ¿Hasta qué punto se quedan los voluntarios en un segundo plano?

-Cuando hablamos de protagonismo, nuestro voluntariado pretende, de alguna manera, empoderar y reconocer que la persona tiene capacidad y que, aunque la sociedad la haya excluido, tiene mucho que aportar. Aparte de conectar a las personas privadas de libertad con la vida de fuera, exploramos con las capacidades de la gente. Si a alguien le gusta escribir, potenciar ese gusto por la escritura o la lectura. Cuando una persona sabe pintar o hacer música, fomentamos eso a través de talleres. Estamos descubriendo a auténticos escritores, y donde menos te lo esperas.

Temas

Murcia

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos